Día de San Valentín: entre la epidemia de la soledad y el deseo de amar

Redacción Animal Político · 21 de febrero de 2025

Día de San Valentín: entre la epidemia de la soledad y el deseo de amar

Una teoría sobre el origen del día de San Valentín sucedió en Roma durante el gobierno de Claudio II, quien promulgó una ley que prohibía el matrimonio de jóvenes para unirlos al ejército. Sin embargo, el sacerdote “Valentín” lo desobedeció y continuó casando en secreto a las parejas. Al tiempo fue descubierto y arrestado. El 14 de febrero de 269 d.C. fue asesinado.

Pero… ¿cómo esto se vincula con la soledad contemporánea? Su mercantilización comenzó hace más de dos siglos a través del intercambio de tarjetas alusivas a la festividad. Tanto en Estados Unidos como en Inglaterra se fue masificando la tradición y eventualmente fue adoptada por los demás países. A su vez, este impacto global está cimentado en la construcción de un romanticismo que algunos relatos transmitidos por los medios de comunicación, desde la TV hasta el cine del siglo pasado, y perpetuado hoy día por el Internet y “expertos” en relaciones que explican el know-how del amor.

En años recientes hemos sido testigos de cómo la interacción social ha cambiado respecto a cómo nos vinculábamos décadas atrás. En el pasado, generalmente las personas conocían a sus amistades y parejas en sus barrios, las escuelas o en sus trabajos. Sin embargo, los cambios socioculturales, tecnológicos y laborables han reconfigurado estos procesos, particularmente en el mundo pospandémico. Según Zygmunt Bauman, en Amor Líquido, estamos ante un mundo vertiginoso donde la inestabilidad permea en casi todos los ámbitos, desde la incertidumbre económica, hasta la fragilidad de las relaciones.

De acuerdo con Meta-Gallup (2023), los jóvenes (19-29 años) indicaron sentirse más solos, en contraste con los adultos mayores. La juventud está ante una paradoja afectiva, particularmente en esta fecha donde el amor romántico permea, al tiempo que intensifica la sensación de soledad y aislamiento.

Además, la expansión del trabajo remoto ha repercutido en la generación de lazos profundos con compañeros de trabajo debido a que residen en diferentes áreas geográficas. Asimismo, la menor disponibilidad de tiempo libre u ocio afecta a la vida social, generando impactos emocionales como la sensación de desesperanza. También destacan la polarización política, el creciente conservadurismo o la búsqueda de equidad de género.

En México, el INEGI reportó que en 2024 existían un total de 31 millones de personas jóvenes en el país (15-29 años), de ellos 72.9 % reportó estar soltero. De acuerdo con Carlos Welti, del IIS de la UNAM, este cambio refleja la transformación en los roles de género de las mujeres, su progresiva incorporación al mercado laboral y el incremento en su nivel de escolaridad han reconfigurado la situación conyugal, reproductiva y afectiva.

Por el contrario, existen otros fenómenos sociales que emergen con fuerza como el creciente conservadurismo en los jóvenes, así como la aparición de personajes polémicos como el “Temach”, quienes en palabras de nuestro colaborador de Lexia, Ángel González en su texto “El precio de ser un macho alfa: la soledad masculina y sus riesgos”, los “Influencers o creadores de contenido disfrazan su machismo de ‘empoderamiento masculino’, con el fin de obtener una ganancia monetaria a costa de la salud mental y física de sus seguidores”. 

Ante este fenómeno, es importante reconocer la relevancia de construir lazos afectivos profundos, al tiempo de reconfigurar el “deber ser”: somos seres sociales, es necesario y beneficioso buscar vínculos afectivos profundos para generar bienestar en nuestras vidas.

Como lo han comprobado estudios de Harvard y el Foro Económico Mundial, socializar aumenta los niveles de felicidad, relajación y disminuye el estrés. El gran reto de las generaciones actuales y venideras es reconfigurar la idea del “deber ser”, de los roles de género y, en general, de nuestras expectativas afectivas, las cuales fueron construidas bajo una lógica de un mundo “distinto”.

Hoy día no es necesario contar con una pareja o formar una familia para vivir con plenitud y gran satisfacción; sin embargo, no es fácil para todas las personas adaptarse a estas nuevas formas de reconfiguración social. Al tiempo, también es válido que, a pesar de los cambios socioculturales, las personas deseen formar familias.

Es una oportunidad para retomar actividades que hemos dejado debido a los cambios tecnológicos como adquirir un nuevo pasatiempo o hacer ejercicio al aire libre… básicamente salir de nuestra burbuja digital y situarnos en la vida real. Ello traerá consigo muchos beneficios para nuestra vida social.

Finalmente, es valioso reflexionar acerca de cómo nos vinculamos afectivamente, ser pacientes y tolerantes a la frustración, acudir a terapia psicológica sin verla como la panacea y solución universal, sino como parte de un trabajo personal integral; darle prioridad a nuestra educación sexual y procurar identificar en la medida de lo posible acciones de violencia, todo ello con el objetivo de lograr vincularnos de manera saludable con otros y otras.

* Lesly Luna. Socióloga con posgrado en Sociología de la Educación Superior por la UAM y especialista en Educación Integral de la Sexualidad por la UPN. Con 9 años de experiencia en estudios de mercado y culturales. Otaku y gamer.