Redacción Animal Político · 24 de febrero de 2024
Son las dos de la tarde de un día de noviembre de 2023 y la estación 100.7 de frecuencia modulada transmite un largo «shhhh». Una mezcladora, una computadora vieja y dos micrófonos sobre un escritorio metálico lucen como un día cualquiera. Pero no lo es. Nada es igual en esta radio en la que dentro de su cabina hay un altar con flores de cempasúchil y retratos de su locutor estrella y fundador: Samir Flores Soberanes. Radio Amiltzinko dejó de emitir su programa desde que mataron al periodista y defensor del territorio.
Samir murió baleado a quemarropa cuando salía de su casa en el pueblo de Amilcingo el 20 de febrero de 2019, cerca de las seis de la mañana. Minutos antes, el fundador de Radio Amiltzinko se preparaba para partir hacia la radio, conducir por dos horas su programa Amanecer ranchero y volver más tarde para dar las noticias. No le extrañó que esa mañana un hombre tocara a su puerta solicitando que un anuncio se incluyera en la agenda de ese día. Lo que no imaginó es que a partir de entonces no habría noticiero.
Durante más de cuatro años el Estado mexicano negó que su muerte estuviera vinculada a su labor como periodista y a su oposición al megaproyecto Proyecto Integral Morelos (PIM). En agosto pasado, cuatro años y medio después del homicidio de Samir, la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión, a nivel federal, atrajo la investigación porque uno de los testigos presenciales cuando se planeó la ejecución declaró que escuchó que “se iban a chingar a todos los del Proyecto Integral Morelos (PIM) y que Samir era un locutor de la radio que les debía varias”.
El ataque que lo dejó sin vida sucedió tres días antes de la consulta que el presidente Andrés Manuel López Obrador convocó sobre el Proyecto Integral Morelos, y apenas unas horas después de que el defensor cuestionara en un foro informativo en Jonacatepec al delegado federal en Morelos, Hugo Eric Flores, sobre algunas afirmaciones relacionadas con la termoeléctrica en Huexca y el PIM.
El asesinato de Samir causó reacciones inmediatas. Por un lado, el presidente López Obrador declaró que “a lo mejor entre las posibilidades [de su asesinato] era afectar la realización de la consulta” de la termoelectrica de Huexca y el Proyecto Integral Morelos. Mientras que Uriel Carmona, ahora exfiscal General del Estado de Morelos, afirmaba que la única línea de investigación era por un “tema de delincuencia organizada”.
Durante todo este tiempo su familia, compañeros de lucha y diversas organizaciones han insistido en que a Samir lo asesinaron por oponerse al Proyecto Integral Morelos, pero también por comunicar la falta de información e irregularidades del megaproyecto en su programa de radio. Es decir, por defensor y por periodista.
Él, junto con muchas otras personas, incluyendo El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y del Agua (FPDTA), colectivo al que pertenecía, se organizaron contra el PIM, un megaproyecto que contempla dos termoélectricas, una ya construida en Huexca: un gasoducto de 160 kilómetros de longitud que atravesaría los estados de Tlaxcala, Puebla y Morelos, para suministrar gas natural a las termoeléctricas y un acueducto para el enfriamiento de las turbinas.
El riesgo del PIM está documentado. El rechazo de los pobladores nace, en parte, porque las autoridades omitieron contar en 2011 -cuando presentaron el proyecto- la posible afectación de los derechos colectivos sobre el río Cuautla. Por lo menos desde 2019, algunos campesinos expresaban su preocupación por la probabilidad de que la termoeléctrica se llevara el agua que usan para regar sus cultivos o se las devolviera caliente y contaminada con químicos. Un año después pudieron constatarlo cuando la Comisión Federal de Electricidad (CFE) hizo pruebas por tres meses en la termoeléctrica de Huexca. Además, el gasoducto expone permanentemente a la población a un peligro letal –en caso de explosión– por estar a los pies del volcán más grande del país: el Popocatépetl.
Samir era una voz incómoda por desafiar la imposición del megaproyecto y por informar, a través de la radio, la inviabilidad del mismo, y claro, también por contar que, mientras más resistencia había contra el PIM, el gobierno respondía con intimidación policíaca, amenazas, denuncias judiciales y encarcelamiento de activistas del FPDTA.
Desde 2013 Samir no descansó hasta convencer a su pueblo de fundar la primera radio comunitaria de la región: una donde se escuchara la voz de los pobladores de Amilcingo, de los familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, del Congreso Nacional Indígena, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Transmitieron con una bocina, dos bocinas, luego tres, luego con una torre. “A manera de relajo, decíamos, la radio bocina”, contó Samir en un documental.
Tiempo después, cuando consiguieron el espacio que actualmente aloja Radio Amiltzinko, lograron romper el cerco mediático y fronterizo. Su señal llegaba a 6 municipios del oriente del estado de Morelos, 3 del poniente de Puebla, 1 de Guerrero y 1 del Estado de México.
Desde un cuartito con techo de lámina y paredes de block sin resanar, con cuadros y un póster de una encapuchada zapatista con la leyenda “las mujeres con la dignidad rebelde”, Samir le hablaba a la región entera. Con su programa iniciaba el día para decenas de personas:
— Muy buenas tardes, amada audiencia, ¿cómo están? Saludos. Hoy estamos de fiesta, estamos de aniversario, el tercer aniversario [de Radio Amiltzinko]. Es en realidad un honor compartir con todos ustedes mientras están trabajando ahí en el campo, en el taller, en la cocina.
Sus ojos negros miran fijamente el monitor de la computadora; sus manos, manchadas de pintura, se aferran al micrófono y al mouse; su cuerpo tenso se planta frente al escritorio metálico, preparándose para lo que viene. En menos de cinco segundos Samir comienza a recitar saludos como comentarista de fútbol: alto, agitado en los momentos en los que parece agotarse el aire, pero no pasa. Su boca parece nunca secarse:
— Mis amigos allá en Huayapan, en la sede del pulque y el durazno, saludos, un abrazo fuerte así como en Tetela del Volcán. Mis amigos en Alpanocan, Tlacotepec, Zacualpan de Amilpas, Temoac, Popotla, mis amigos de Huazulco. A los taxistas, mototaxistas, a los de la ruta 21...
Ese es el tono con el que Jorge Velázquez, defensor de la tierra y el agua de Morelos, recuerda escuchar a su amigo Samir en la estación 100.7 fm, de lunes a viernes. Por las mañanas, en su programa Amanecer Ranchero decía “atízame al clacuín porque el chamaco ya se va a la escuela”. O, en otras palabras, que le metieras velocidad o al niño le cerraban la puerta.
El nacimiento de Radio Amiltzinko, como bien dice Juan Carlos Flores, abogado del FPDTA, no fue casualidad. Entre 2012 y 2013, el Frente de Pueblos quiso impulsar una radio comunitaria en Huexca, que al final no se logró. En esos momentos Samir ya estaba levantando la mano para decir “yo quiero la radio”. Samir insistía en que si no se podía en Huexca, a él le gustaría que Amilcingo tuviera la radio.
Al tiempo que la comunidad se familiarizaba con la radio comunitaria, Samir iba descubriéndose frente al micrófono. Su programa de noticias era una mezcla de información sobre el Proyecto Integral Morelos, las autoridades del municipio, las luchas de los pueblos de la zona y también de entrevistas en las comunidades.
En 2021 Samantha César Vargas, una de las locutoras escribió que en sus primeros años la radio había permitido el fortalecimiento de la identidad comunitaria en Amilcingo y en los pueblos vecinos a través de la cultura, la música, las fiestas y eventos importantes para las comunidades. También había contribuido a la defensa del territorio ante el PIM.
Con la organización contra el PIM y la resistencia coordinada en distintas partes y comunidades, vinieron las amenazas para el periodista. Samir, con su radio comunitaria, era la cara más visible del movimiento.
Durante el programa de noticias hubo varias ocasiones en que le llegaban mensajes de amenaza e insultos. Esto ocurrió en varias ocasiones desde 2012, incluso fue difamado en volantes y memes por internet. En todos esos casos hubo un fin común: desprestigiar y criminalizar al comunicador.
Liliana Velazquez, defensora del territorio y pareja de Samir, cuenta que él siempre dijo que no tenía por qué pasarle nada si no era nada malo lo que él hacía. Samir siempre sostuvo que se dedicaba a informar.
En 2019 Samir Flores Soberanes se convirtió en el primer defensor ambiental asesinado en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, y en el tercer periodista víctima de violencia letal durante la misma administración. A la fecha, han sido asesinados al menos 82 defensores ambientales y 43 periodistas durante el sexenio, según datos de Cemda y Artículo 19. En un país como México esta combinación es peligrosa; para defensores y para periodistas es sinónimo de muerte.