Redacción Animal Político · 4 de agosto de 2023
En México, el sistema de salud ha sido objeto de debate permanente tras las reformas legales realizadas por la actual administración. Más allá de ideologías, la evidencia científica, siempre, brinda luz para diseñar, implementar y evaluar decisiones de política pública. En nuestro país, la más importante de esa evidencia, sin duda proviene del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a través de los Censos de Población y Vivienda, de Censos Económicos y por supuesto de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH).
Esta última, muestra diversa información referente a la distribución de ingresos, el gasto de los hogares en diferentes categorías (alimentación, vivienda, salud, educación, entre otros) y la calidad de vida de la población. Especialmente la edición 2022, presentada la semana pasada, muestra alarmantes retrocesos en materia de salud. El más grave de ellos, es que de acuerdo con la organización México Evalúa (que realizó estimaciones con base en datos de la ENIGH 2022), entre 2018 y 2022 más de 30 millones de mexicanos se quedaron sin acceso a los servicios de salud.
Para dimensionar la información, en 2018 cuatro de cada 10 personas declaraban estar inscritos en alguna institución para recibir atención médica, el año pasado solo una de cada 10 declararon estar en esta situación. Así el cambio, en tan solo cuatro años.
Otro dato que brinda la ENIGH respecto a los servicios de salud es el relacionado con el gasto de bolsillo, entendido como los pagos directos que las personas realizan para recibir servicios médicos y medicamentos, por lo que se trata de un indicativo de sistemas de salud públicos ineficientes o insuficientes porque entre mayor es dicho desembolso menor es la cobertura de servicios de salud públicos a los que se tiene acceso.
De 2018 a 2022, el gasto de bolsillo en México aumentó 31 %, pero esta cifra se trata solo de un promedio. Al desagregar los datos por deciles de ingreso se puede observar que los hogares más pobres son las más afectados debido a que el aumento en este tipo de gasto fue de 48 % en comparación con 2018.
Esta información brinda señales claras sobre la grave crisis por la que atraviesa el sistema público de salud en México. La persistencia del gasto de bolsillo en salud refleja, principalmente, la ausencia de cobertura de servicios de salud para la población más vulnerable. Eso no es de extrañar, si consideramos que México es el quinto país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que menos invierte en salud.
Es claro que este problema no se resolverá de la noche a la mañana, pero se requiere acción y compromiso gubernamental continuo para solucionarlo. La salud es un derecho fundamental de todos y se deben crear las condiciones para que este pueda ser ejercido a plenitud. Urge, la colaboración de gobiernos, profesionales de la salud, organizaciones no gubernamentales y el sector privado para construir ese sistema de salud justo, suficiente y sólido que todos merecemos. Urge.