Redacción Animal Político · 16 de diciembre de 2024
En nuestro trabajo por la justicia reproductiva en México hemos logrado tener un panorama más amplio sobre el acceso de mujeres y personas con capacidad de gestar a servicios de salud reproductiva durante el embarazo, el parto y el puerperio, así como de las condiciones que existen para poder criar a les hijes. En gran medida esto ha sido posible a partir del análisis y la sistematización de la información pública y de nuestra experiencia en la documentación y el acompañamiento de casos. Durante 2024 lanzamos varias publicaciones que permiten comprender con mayor profundidad las aristas de la violencia obstétrica, la muerte materna y la reproducción asistida, y también abordamos el tema de los cuidados desde una perspectiva feminista y con un enfoque de derechos humanos.
Desarrollamos el Monitor de salud reproductiva con el objetivo de conocer el contenido y efecto de las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en materia de violencia obstétrica y muerte materna, saber en qué medida se han cumplido y contar con elementos para evaluar el desempeño de este organismo. A partir de tres indicadores: técnica jurídica, medidas de reparación e implementación, se evaluaron 91 recomendaciones, emitidas entre enero de 2015 y diciembre de 2022. El indicador más deficiente fue el de implementación, lo cual reveló dos situaciones preocupantes: en promedio, el tiempo transcurrido desde que se presenta una queja hasta que se emite la recomendación fue de casi dos años; y el tiempo de implementación total fue de poco más de cinco años. Por otro lado, algo destacable es que estas recomendaciones ofrecen soluciones que no se centran en la responsabilidad individual de quienes brindan atención, sino que proponen medidas que buscan generar cambios estructurales en el sistema de salud, lo cual es indispensable para que dejen de presentarse más casos de violencia obstétrica y muerte materna.
También analizamos los datos públicos disponibles para conocer la situación actual de ambos fenómenos y las características sociodemográficas de quienes han vivido violaciones a los derechos reproductivos en el ámbito de la atención obstétrica. En la publicación ¿Qué dicen los datos públicos? Radiografía de la violencia obstétrica y la muerte materna nos acercamos a la ENDIREH 2021 y a las cifras de mortalidad del INEGI, lo cual nos permitió identificar quiénes son más proclives a sufrir violencia obstétrica. Encontramos que una de cada tres mujeres que han parido en los últimos cinco años fue víctima de algún tipo de violencia obstétrica; que las mujeres con discapacidad tienden a sufrirla con mayor frecuencia que las mujeres sin ningún tipo de discapacidad o limitación, y que no existe información suficiente para conocer cómo la viven las personas de la disidencia sexogenérica. Aunque reconocemos el avance en la existencia de datos, nos dimos cuenta de que la ausencia de información desagregada dificulta tener elementos para evaluar la implementación de la legislación y la política pública en estos temas.
El 13 de junio nos dimos cita en Librería U-Tópicas e invitamos a Ana Sofía Toral y Jazmina Barrera para presentar Paso a paso: decisiones emblemáticas sobre salud reproductiva, una publicación que analiza algunas resoluciones tanto de tribunales nacionales como de otros organismos internacionales en materia de violencia obstétrica y reproducción asistida, con la finalidad de que sean accesibles para todas las personas interesadas. Una característica destacable de estas resoluciones es que han abierto paso al reconocimiento jurídico de la autonomía reproductiva, y demostrado la importancia de brindar servicios de salud accesibles, aceptables, disponibles, de calidad y libres de discriminación. Aunque sabemos que en México todavía hay barreras significativas en materia de salud reproductiva, confiamos en que todas estas publicaciones son herramientas útiles para el acompañamiento de casos, la incidencia y la investigación en torno a los derechos reproductivos.
Los cuidados es un eje que también forma parte de nuestro trabajo y durante este año colocamos en el debate público la necesidad de desfeminizarlos, es decir, abandonar la idea de que las mujeres son las únicas que pueden y deben cuidar. Insistimos en la importancia de contar con instrumentos de política pública que favorezcan la redistribución y la desfeminización de los cuidados, como el acceso a licencias parentales que garanticen el derecho, tanto de hombres como de mujeres, a cuidar. Asimismo, contribuimos en la visibilización que se está haciendo desde varios espacios y de manera colectiva sobre el cuidado como un derecho humano que requiere ser considerado en sus tres dimensiones: cuidar, ser cuidado y el autocuidado, considerando que para garantizarlo realmente hay que tener en cuenta a quienes cuidan y las condiciones en que lo hacen, así como la vinculación que existe entre el derecho a cuidar y el autocuidado, pues las personas que cuidan requieren tiempo y recursos para sí mismas.
Si bien el reconocimiento de los cuidados como parte central del sostenimiento de la vida ha ido ganando terreno, aún queda un largo trecho para conformar una sociedad del cuidado y erradicar los estereotipos en los cuales se arraigan las prácticas que han propiciado una distribución desigual y una situación de desventaja para las mujeres en el acceso a la educación, el desarrollo profesional y la participación en el mercado laboral. A pesar de los retos que habrá que sortear desde diversos frentes: familia, Estado, comunidad y sector privado, celebramos avances como la Ley del Sistema Integral de Cuidados en Jalisco, que reconoce la importancia social e histórica del trabajo de cuidados no remunerado, así como el programa social Sistema Público de Cuidados impulsado por la alcaldía de Iztapalapa en Ciudad de México, que integra acciones para la atención de adultos mayores, personas con discapacidad y personas cuidadoras, con énfasis particular en mujeres que viven en situación de vulnerabilidad.
Desde GIRE, la apuesta en relación al trabajo de cuidados es por que las mujeres dejen de ser las principales responsables de esta labor y que más bien sea una corresponsabilidad entre personas, familias y sociedad, así como las empresas y el Estado, sin dejar de lado la necesidad de garantizar que las condiciones en las que se brindan y reciben los cuidados sean adecuadas para todas las partes.