blogeditor · 15 de mayo de 2020
“El hecho de no hacer nada no está vacío, tiene un significado:
decir sí a las relaciones existentes de dominación”
Slavoj Žižek
La Reducción de Riesgos y Daños1 (RRD) se sitúa en un amplio espectro de campos pero también constituye un esfuerzo por resignificar las intersecciones culturales juveniles, integrando la variable de salud pública como eje motriz de operación. Debemos partir entonces de una concepción de este paradigma enmarcado en un amplio prisma de ámbitos interactuantes, trascendiendo lo biopsicosocial para adentrarse también en lo económico, político y jurídico. Menester será entender la RRD como un marco lógico para pensar la problemática de drogas de una forma desprejuiciada y sin el sesgo que se desprende de lógicas prohibicionistas que han promovido modelos de abstinencia como única opción. Se trata de un enfoque pragmático y humanitario respetuoso con los principios de salud pública y de derechos humanos, que consideran a toda la población como personas de derecho y destinatarias de políticas de salud, indistintamente de si consumen o no drogas, siempre contrarias a cualquier proceso discriminatorio y de estigmatización por su opción o condición de consumo de drogas, sean estas lícitas o ilícitas2.
Con base en esto podremos aplicar, promover y gestionar políticas públicas basadas en la evidencia. La investigación y la RRD siempre estarán vinculadas por lo que debemos partir de datos científicos previamente analizados, así como de nuestros propios resultados derivados de investigaciones e intervenciones ejecutadas. De esta forma será indispensable promover y abogar por derechos humanos específicos cómo el Derecho a la salud universal bajo la consigna de mayor acceso y menor estigmatización; Derecho a la autonomía, empoderando a las personas usuarias al hacerles entender que son sujetos con derechos; Derecho al libre desarrollo de la personalidad, entendiendo que el uso de SPA es también personal y está intrínsecamente ligado a creencias y estilos de vida, así como el Derecho a la libertad de pensamiento y expresión, el cual adyacentemente implica el derecho de accesibilidad a la información3.
Aunado a lo anterior, este paradigma se inserta en un marco de políticas, programas y prácticas que tienen como objetivo mitigar las consecuencias sanitarias, sociales y económicas negativas del uso de drogas psicoactivas legales e ilegales, sin necesariamente reducir su uso4. Esto es trascendental cuando intentamos abarcar poblaciones “ocultas” incluida la población joven y con esta, su distanciamiento del discurso salubrista-institucional, permitiendo a través de este abordaje un acercamiento de fácil acceso para las personas que consumen sustancias psicoactivas5 (SPA), en un intento de mejorar sus condiciones de vida.
Bajo esta misma lógica entendemos los contextos de ocio nocturno como un fenómeno complejo, conformado por espacios y temporalidades mayoritariamente habitados por jóvenes, en donde diversión, fiesta, consumos y riesgos son elementos de una misma trama. Hablamos principalmente de zonas de bares, raves, festivales, puntos de consumo en vía pública, espacios universitarios y otros en los que se presenta la ingesta colectiva de diferentes sustancias6.
Es entonces determinante entender las lógicas de entretenimiento, por lo que analizaremos la industria del entretenimiento desde una perspectiva de gestión de placeres, también entendiendo diversos procesos de (re)conocimiento entre pares, confección de imaginarios juveniles, (re)afirmación de valores y prácticas de consumo y, finalmente, el conocer(se) vinculado a los estilos de vida de las personas usuarias de sustancias7. Será indispensable profundizar sobre la codificación y consumo cultural de la población en estos contextos, por lo que debemos enfocarnos en analizar la música que suena, los símbolos que gustan, la estética performativa, los lenguajes interactivos, las atracciones de los eventos, las tendencias sociales y el papel de la tecnología en el imaginario psicoactivo de las culturas juveniles.
Estos elementos deben analizarse de una manera integral y por fuera de los modelos preventivos tradicionales, con el fin de poder llevar a cabo estrategias preventivas eficaces que buscan establecer contacto con personas usuarias de alcohol y otras drogas que frecuentan los espacios de música y baile, para así transmitirles información objetiva y útil para reducir los riesgos asociados. Las acciones de proximidad (outreach) se llevan a cabo en los espacios recreativos mediante la instalación de una carpa/stand durante la celebración de eventos concurridos o masivos. Estos espacios están constituidos por la ingesta de sustancias psicoactivas y en ellos es posible el acercamiento a la población destinataria con la complicidad de la industria del ocio y sus lógicas de entretenimiento8.
Es vital confeccionar criterios de extensión espacio-temporal que cuenten con una factibilidad con relación a la metodología de investigación planeada. Se deben identificar los días con mayor visitación, priorizando en los que se generan mayor cantidad de problemáticas como accidentes, intoxicaciones, conflictos, abusos sexuales, entre otros. Un enfoque etnográfico nos permitirá una inmersión cultural sistemática, la cual puede permitir la identificación y profundización en estas dinámicas sociales, al tiempo en que tomamos una postura crítica de los modelos hegemónicos de abordaje de este multi fenómeno9.
Tendremos entonces que plantear problemas y objetivos concretos: evitar sobredosis, evitar intoxicaciones graves (especialmente por alcohol o la combinación de este y -entre- otras SPA), evitar la transmisión de VIH y otras ETS, evitar muertes por accidentes de tránsito, evitar conflictos que impliquen violencia física hacia los usuarios, evitar el acoso y abuso sexual, promover espacios públicos y privados seguros para la ingesta de SPA, promover el cuido y auto cuido, así como reducir la huella ambiental.
Una de nuestras principales funciones en los contextos de ocio nocturno es la de evitar consecuencias graves derivadas del uso de sustancias. Los procesos de investigación en campo deben permitirnos mapear datos esenciales tales como las principales sustancias que se ingieren, su poli consumo y las dinámicas estratégicas del comportamiento de las personas jóvenes. Nos interesa intervenir este espacio con información determinante sobre el uso de sustancias desde el lente de la RRD. Esto lo podemos lograr realizando consejería y escucha mediante la distribución presencial de impresos informativos, así como desde el intercambio de ideas a través de la escucha y diálogo directo con las personas jóvenes. Aunado a esto debemos habilitar un espacio cómodo y seguro en dónde podamos atender a las personas en estado de intoxicación o con indicios de sobredosis. Para esto debemos contar con al menos una persona capacitada en primeros auxilios y otras que puedan realizar la gestión de redireccionamiento a centros hospitalarios cuando la persona así lo requiera.
También resulta oportuno maximizar opciones de intervención al integrar otros medios de intervención e incidencia tales como los talleres de educación en drogas, investigaciones, conferencias, conversatorios, ferias de salud, actividades lúdicas, networking, actividades de diálogo, actividades artísticas, conciertos y performances. Estas actividades son vías de interacción con nuestra población meta, así como con las instituciones públicas y las autoridades. La coyuntura actual determina nuestras posibilidades, sin embargo, nos brinda la oportunidad de una inmersión alternativa en nuevos campos de interacción social: la realidad virtual, en donde las redes sociales y las plataformas digitales son herramientas que permiten un alcance importante.
Para alcanzar lo anterior es importante promover la educación entre pares, capacitarse entre personas jóvenes usuarias de SPA para que puedan ayudar a otras es una excelente estrategia, acorde a una misión humanista, en la que las personas usuarias forman parte del colectivo en términos de derechos y responsabilidades. Las capacitaciones pueden tener gran receptividad en torno a temas como: consejería de reducción de riesgos, sexualidad y drogas, políticas de drogas, primeros auxilios (identificación de sobredosis e intoxicaciones), medicina y sustancias psicoactivas, análisis de sustancias, (auto)cuido y derechos humanos de las personas usuarias. También es necesario que todas las personas del equipo gestor sigan el debate global sobre drogas, tomando cursos nacionales e internacionales, asistiendo a conferencias y participando de los procesos comunitarios y de gobernanza local.
Así bien, la realidad nos dicta que no podemos separar los contextos de ocio nocturno del abordaje policial y de la mirada institucional. Por ejemplo, la policía (en cualquiera de sus “presentaciones”) y las instituciones públicas tradicionales, pueden ser un agente a favor y/o en contra. Por ello debemos articular con las autoridades, capacitándoles en áreas como primeros auxilios, derivación de casos al SEM, legislación sobre drogas, derechos humanos e inclusive aportarles una perspectiva etnográfica que muestre que las personas jóvenes usuarias no son necesariamente delincuentes, por lo cual no merecen un trato criminalizado. También debemos coordinar con la intención de que no generen desconfianza en nuestros dispositivos por lo que se pueden gestionar vinculaciones consentidas entabladas en un marco de entendimiento sobre los roles en el contexto de abordaje10.
Por otro lado, es indispensable ejecutar una campaña informativa en la que se produzca información digital e impresa de las siguientes variables de las SPA: composición, efectos, toxicidad, letalidad, interacción con otras SPA (poli consumo), riesgos, legalidad, posible origen y consejos de RRD. También se pueden generar estrategias alternativas y acordes con las lógicas de las culturas juveniles, tales como podcast, aplicaciones móviles, productos audiovisuales, gifts e inclusive memes. La campaña informativa es la imagen y eje central de este modelo de intervención, por lo cual se debe contar con un equipo que logre conciliar lo científico con lo creativo; la evidencia con el entretenimiento y la reflexividad con el humor. Por ejemplo para adaptar información científica a un lenguaje atractivo que genere receptividad, el uso del graffiti y el diseño gráfico con estilos urbanos pueden ser de gran provecho.
Algo que resulta prioritario en los contextos de ocio nocturno es analizar sustancias, pero ¿es siempre posible? Se sabe que no en todas las jurisdicciones es posible llevar acabo análisis de sustancias in situ, sin embargo, siempre se podrá echar mano de bases de datos existentes de otros programas de análisis de sustancias internacionales. Sabemos de la importancia de ofrecer este servicio directamente en el contexto pues podemos evitar situaciones graves e inclusive salvar vidas. En caso de no poder realizar estos estudios siempre se puede llevar un control de las SPA que aparecen en el mercado, ya sea identificándose en las diferentes plataformas virtuales en las que se publicitan, tales como la deep web, redes sociales, grupos de chat o directamente de los usuarios o vendedores. Debemos prestar atención a los logos de pastillas, imágenes de cartones, colores, tamaño y granulación de las sustancias. Al detectar sustancias letales o riesgosas se pueden emitir alertas mediante mensajes en las redes de difusión o inclusive dentro de los establecimientos a través de las proyecciones o pantallas.11
Al igual que en cualquier proyecto debemos realizar una evaluación. Se deben tener bien perfilados los objetivos, problemas y comportamientos sociales a cambiar. Se deben seleccionar indicadores coherentes con estos factores, los cuales se desprenden de un marco lógico pertinente, así como de preguntas de investigación estratégicas y elegir métodos de evaluación correspondientes a la magnitud de proyecto: ¿corto, mediano o largo plazo? en caso de perfilar el proyecto como uno de largo plazo, las metas serán mucho más complejas y amplias por lo que la evaluación ex-post puede ser una útil herramienta.
Finalmente y, a modo de cierre, se insta por abordajes e intervenciónes de los contextos de ocio nocturno de forma pragmática, al plantear criterios rectores como: políticas basadas en evidencia, involucramiento de la población usuaria, inversión en investigación, reconocimiento de las desigualdades sociales, involucramiento de la industria del ocio, análisis particular de las SPA según su respectiva peligrosidad, evaluación de daños individuales y sociales, seguimiento riguroso de los procesos, institucionalización de la iniciativa, e incentivo a la replicación de experiencias exitosas.
* Shankar Syed Mora es Antropólogo, productor audiovisual e Investigador de la Universidad de Costa Rica. Gestor sociocultural del Gobierno Local de Montes de Oca, Costa Rica. [email protected], +506 71208519.
1 En adelante mencionado como “RRD”.
2 RIOD. (2018). La reducción de daños en la intervención con drogas. Concepto y Buenas Prácticas. Red Iberoamericana de ONG que trabajan con Drogas y Adicciones. Recuperado de aquí.
3 Más información sobre los derechos de las personas usuarias de sustancias y las responsabilidades gubernamentales disponible aquí.
4 GCDP. (2014). Asumiendo el control. Caminos hacia políticas de drogas eficaces. Comisión Global de Políticas sobre Drogas. Recuperado de aquí.
5 En adelante mencionado como “SPA”.
6 SEDRONAR. (2019). Manual de estrategias preventivas en contextos de ocio nocturno y recreativos, Argentina: Presidencia de la nación. Recuperado de aquí.
7 Menéndez, E. (1998). Estilos de vida, riesgos y construcción social. Conceptos similares y significados diferentes. Estudios Sociológicos. Recuperado de aquí.
8 RIOD. (2018). La reducción de daños en la intervención con drogas. Concepto y Buenas Prácticas. Red Iberoamericana de ONG que trabajan con Drogas y Adicciones. Recuperado de aquí.
9 Romaní. O. (2007). De las utilidades de la antropología social para la intervención en el campo de las drogas. En: Esteban, M. (Ed.) Introducción a la Antropología de la Salud. Aplicaciones teóricas y prácticas. OSALDE. España. Recuperado de aquí.
10 Sobre la policía y la RRD ver aquí.
11 Para más información sobre análisis de sustancias visitar las siguientes bases de datos aquí, aquí, aquí y aquí.