Salud para todas las mujeres

blogeditor · 8 de marzo de 2022

Salud para todas las mujeres

El 2020 marcó un cambio significativo para las mujeres (Ninguna pandemia nos va a parar). La violencia aumentó, con ello las llamadas de auxilio, la carga de trabajo en casa lo mismo, lo que habíamos ganado visibilizando estos temas en gran parte se perdió, y un tema del que se ha hablado poco, pero se relaciona con todo esto es el de la salud. ¿Qué ha pasado con la salud de las mexicanas?, ¿en dónde estamos en esta materia?

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El pasado 28 de febrero el equipo de Animal Político me invitó a participar en un foro (Hablemos de… invertir en salud de la mujer) sobre el tema y aquí les comparto algunos de los puntos expuestos.

  1. Primero hay que establecer que la salud tiene múltiples dimensiones, que tiene que ver no solo con curar la enfermedad del cuerpo, sino con prevenirla, con recibir un trato digno con perspectiva de género, con educación, con atención de calidad, con políticas públicas y garantías.
  2. También es urgente hablar de salud mental como una de esas dimensiones. Apenas se empieza a visibilizar y falta mucho camino por andar pues sigue siendo un tema tabú con el que, desde por lo menos hace más de un siglo, se nos relaciona de forma negativa.
  3. La variable de violencia no es un tema aparte, el acceso a una vida libre de violencias se conecta directamente con tener salud. La prevención de las violencias que nos impactan juega un rol fundamental en esta ecuación.
  4. Por supuesto es clave hablar de acceso a la atención médica. En México las brechas son enormes. Si una mujer es de un nivel socioeconómico medio o medio alto, habita en una zona urbana y tiene un ingreso fijo, podrá tener más acceso a servicios de salud, si una mujer es de nivel socioeconómico bajo, vive en zona semi rural o rural, no tiene un ingreso garantizado, su acceso a salud será mucho más limitado. Si le sumamos que la mujer es indígena o afrodescendiente la situación empeora solo por ese hecho. A esto se le llama interseccionalidad. Mientras más de estas variables se reúnan más en vulnerabilidad está.
  5. Indicadores como el de ingreso económico, acceso a seguridad social, lugar de residencia, acceso a servicios de salud son necesarios para construir un diagnóstico de carencia. Por ejemplo, una mujer que antes de la pandemia trabajaba como parte del sector informal muy probablemente no tenía acceso a seguridad social, pero, si derivado de la pandemia tuvo que dejar su trabajo, se quedó además sin ese ingreso y por ende se volvió más vulnerable. De acuerdo al reporte de Unwomen “Heroínas, las mujeres en el contexto de COVID-19: Mujeres en el sector informal” seis de cada diez mujeres de la población económicamente activa femenina no tienen acceso a un trabajo formal. Pensemos por ejemplo en todas las mujeres que trabajaban vendiendo Tupperware, Avon y similares que iban de casa en casa o con sus redes amicales.
  6. Con violencia no hay salud. La violencia afecta la salud física y emocional de las mujeres y como ya vimos en cifras del 2020 con la pandemia la violencia aumentó. De acuerdo al informe Las dos pandemias en lo que respecta a violencia letal contra las mujeres, el total de mujeres asesinadas en abril de 2020 significó, en promedio, 11.2 mujeres asesinadas por día. Además, de marzo de 2020 a abril de 2020, los asesinatos de las mujeres aumentaron en un 2%. También el total de llamadas relacionadas con violencia sexual, familiar y contra las mujeres, en abril de 2020, significó un promedio de 143 llamadas por hora. La violencia aumentó y no pudo atenderse, se generó una distancia enorme entre las mujeres y su derecho a la salud.
  7. De acuerdo con un estudio de la OMS hubo un aumento significativo de los problemas de salud mental como depresión y ansiedad. Dicho aumento se agravó por la interrupción de servicios que tratan patologías mentales y neurológicas incluidos programas de prevención de suicidio, debido a la pandemia. Aunque aumentó la demanda de apoyo psicológico en línea en reemplazo de la presencial, hay camino por delante para lograr que sea funcional. Solo imaginemos a mujeres y/o niñas encerradas con su violentador sin poder hablar libremente de sus emociones, miedos o sentimientos, en el mismo entorno donde son violentadas.

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En el marco del #8M2022, estos puntos nos dejan ver que es esencial que exista una agenda clara de salud para las mujeres, que tenemos que seguir impulsando leyes, acciones y políticas que atiendan estos asuntos de manera integral, con perspectiva de género y atendiendo la interseccionalidad. Como lo comenté en el foro, la inversión en salud para todas las mujeres redituará en una sociedad más sana, pero también en la economía del país. Sin duda es una inversión que vale el esfuerzo para caminar hacia un México más justo, menos violento, más incluyente y progresista.

@LexiaGlobal