Médicos sin Fronteras · 11 de diciembre de 2014

Por: Edgard Boquín
En Honduras, y en mayor frecuencia en los departamentos más grandes del país que son Cortes y Francisco Morazán, se contabiliza un promedio de 79 homicidios por cada 100 mil habitantes de acuerdo con el Observatorio de la violencia IUDPAS. O sea 19 personas asesinadas por día, una de las tasas más altas del mundo. En este sentido MSF focaliza sus acciones en el departamento de Francisco Morazán, específicamente en las ciudad capital Tegucigalpa y Comayagüela, atendiendo las consecuencias de la violencia en un contexto urbano con una intervención médica, de salud mental y de atención a las consecuencias sociales.
Sólo en el año 2013 según datos de Medicina Forense, unidad encargada de recibir las denuncias y atender los casos por violencia con un enfoque médico-legal, se realizaron 2,832 evaluaciones por delitos sexuales, y de enero a agosto del año 2014 se han registrado un total de 3,432 muertes por causas violentas.
Tanto para los y las sobrevivientes de violencia sexual, como para las personas que sufren otro tipo de violencia, no existe en el país una alternativa que atienda las consecuencias directas producidas por estos eventos. El país no cuenta con un protocolo de atención para los y las sobrevivientes de Violencia Sexual, impidiendo una respuesta de emergencia que unida a la problemática actual del sistema de salud y la creciente violencia, es más que evidente la gran necesidad de una atención en salud mental para la población que hace uso de los centros de atención en salud y hospitales públicos.
La situación de la Salud mental en el país registrada en el informe del observatorio de la violencia en 2013, contabiliza 282 suicidios y un promedio de 24 casos al mes, de los cuales 80 ocurrieron en Tegucigalpa o Comayagüela, representando únicamente la punta de una problemática generalizada. En nuestra experiencia diaria, la mayoría de los casos que se presentan muestran diversas patologías mentales relacionadas por la exposición a la violencia, con una demanda de atención en aumento dificultada por la ineficiente identificación de los casos y la limitada cobertura a través del sistema público. La Salud Mental de las personas expuestas a la violencia se identifica a través de padecimientos de estrés-post-traumático, cuadros de ansiedad, estrés agudo y depresión, afectando a las personas que acuden diariamente a los centros asistenciales en busca de atención médica o psicológica, encontrando un servicio que desconoce el impacto de las consecuencias que la violencia tiene en la salud mental de los individuos, sumado al desinterés en realizar una identificación activa de casos (tamizajes) con consecuencias de salud, afectado por la ausencia y/o mala distribución de profesionales entrenados en salud mental para poder brindar la atención necesaria.
Es importante resaltar la enorme necesidad que significa el componente de Salud Mental a nivel de salud pública y más aún en los proyectos que ejecuta MSF en Honduras. Es necesaria una respuesta concreta ante las consecuencias de la exposición a la violencia en la población, sólo a través de un fortalecimiento técnico de las debilidades en el sistema de salud se podrá lograr una cobertura directa a las necesidades no atendidas de las consecuencias en salud mental dentro de las estructuras de salud pública.
* Edgard Boquín es integrante del Equipo de Psicólogos de MSF