Redacción Animal Político · 1 de abril de 2023
“Salud para todos” es el lema que este año se utilizará para conmemorar el Día Mundial de la Salud organizado por la Organización Panamericana de la Salud, quien este 2023 celebra su 75 aniversario. Pero el lema también nos permite reflexionar acerca de los retos y las dificultades que se han presentado durante los años recientes en el acceso al derecho a la salud de manera integral. Es decir, no sólo de acceso a los servicios de salud, sino a la cobertura total de este concepto, que la Organización Mundial de la Salud define como: “Estado de perfecto bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de lesión o enfermedad”. 1 En este sentido, es importante comprender que este concepto involucra elementos tales como la cobertura de necesidades básicas, salud mental, salud sexual y reproductiva, seguridad personal, lo cultural, etcétera.
Ante esto, el desafío para facilitar el acceso integral a la salud para personas en contextos de movilidad humana, suele comenzar con el desconocimiento de las mismas de que tienen derecho a la salud, seguido por las posibilidades de recibir atención médica sin necesidad de presentar un documento migratorio que acredite su regular estancia. Esto sin olvidar las dificultades propias del sistema de salud en México, que sabemos que también es un reto para las personas mexicanas, en los que se enfrentan con la burocracia de las instituciones, el desconocimiento por parte de algunos servidores públicos, la saturación de los servicios, entre otras situaciones hacen que alcanzar y cumplir el lema “Salud para todos” sea más difícil de alcanzar.
Aun así, se sabe que se está trabajando para que sea el ideal. Se dictan normas, leyes y se hacen adecuaciones a programas y proyectos para que efectivamente las personas en dichos contextos puedan hacer un ejercicio pleno de este derecho.
Asimismo, la salud no sólo es una cuestión de atención, sino también de prevención, atención, tratamiento y reducción de daños. Esto lo hemos estado poniendo en práctica después de la experiencia tan compleja que fue atravesar por una pandemia, que nos obligó a establecer nuevas estrategias y formas de atención que se pudieron realizar para cumplir el objetivo de salvar vidas y que este derecho fuera para todas las personas.
En ese sentido se hace indispensable reflexionar acerca de las diferentes formas en las que se vive la cuestión de la salud desde las personas en contextos de movilidad humana, pues es con base en sus experiencias desde donde se han ido construyendo alternativas que responden a sus necesidades e intereses específicos. Por ejemplo, el hecho de que en ocasiones los servicios no responden a las necesidades culturales de las personas, como comentarios hechos por mucha población de nacionalidad haitiana atendida por Sin Fronteras, en los que indicaban que no les era relevante acudir a un centro de salud porque no les ofrecían los medios que ellos necesitaban de acuerdo con su cosmovisión. Es por ello que consideramos muy importante contar con un abordaje intercultural en los sistemas de salud y las políticas públicas que le corresponden.2
Finalmente, dejamos a la reflexión que los sistemas de salud en México deben implementar modelos de atención para las personas que se encuentran en contextos de movilidad, en donde la intervención no solo sea en enfermedades si no en la prevención de las mismas, con personal que conozca y reconozca el tema migratorio, así como un Estado que garantice la salud de estas poblaciones para acceder a servicios de primer, segundo y tercer nivel, y en caso de ser necesario otorgar los medicamentos de manera gratuita.
Recordemos que “La salud es un derecho humano que no se condiciona a la situación migratoria” y si queremos hacer efectivo el lema de la OPS de “Salud para todos”, es importante comenzar a mirar desde lo macro hasta lo micro en los sistemas de salud.
* Gilda Álvarez Mariano es coordinadora de Atención y Servicios de Sin Fronteras IAP.
1 Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, que fue adoptada por la Conferencia Sanitaria Internacional, celebrada en Nueva York del 19 de junio al 22 de julio de 1946, firmada el 22 de julio de 1946 por los representantes de 61 Estados (Official Records of the World Health Organization, Nº 2, p. 100), y entró en vigor el 7 de abril de 1948. La definición no ha sido modificada desde 1948.
2 María Beatriz Duarte Gómez. Medicina occidental y otras alternativas: ¿es posible su complementariedad? Reflexiones conceptuales. Cuadernos de salud pública. Instituto Nacional de Salud Pública. Consultado 26.03.2023