blogeditor · 18 de abril de 2020
Estamos en una crisis sanitaria inédita. La velocidad de contagio supera a la velocidad de reacción de los equipos de salud, de comunicación (traemos el ejemplo del newsletter de Conapred) y legales.
Porque en medio del alud de anuncios se subió a la tarima de debates la Guía Bioética y el proceso de triaje: ni más ni menos que un manual de instrucciones sobre quiénes tienen prioridad y quiénes no a la hora de un tratamiento para salvar la vida en un sistema de salud saturado.
Katia D’Artigues consultó a abogados y especialistas en derechos humanos para saber cómo afectará este salomónico manual a las personas con discapacidad.
Hay muchas lagunas, hay muchos puntos ciegos en una directriz de Salud Pública que subirá y bajará el pulgar a miles de mexicanos. El debate está servido, pero no se sabe el resultado final cuándo se publicará.
Ni siquiera hay un apartado sobre personas con discapacidad (¿les suena?). Espero que prime la ética sobre la urgencia y que este nano enemigo no nos quite la visión del bosque de los derechos humanos.
Este texto fue publicado originalmente en YoTambién.