Redacción Animal Político · 7 de diciembre de 2023
Que aumente el salario mínimo general es una buena noticia y una buena medida que no hay que desestimar hasta que llegue a cumplir lo que dice la Constitución: que sea suficiente para mantener a quien trabaja y su familia, porque se ha demostrado que la ruta efectiva y sostenible para que millones de personas superen la pobreza es el ingreso laboral.
Sin embargo, hay que ser claros, el alza recientemente anunciada para el 2024 seguirá siendo insuficiente; es un paso, pequeño, pero un paso al menos… el gran paso deberá ser alcanzar salario suficiente para que toda persona que trabaja no viva en condición de pobreza.
Como es sabido, el pasado 1 de diciembre la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) aprobó, junto con los representantes de los sectores Patronal, Obrero y Gobierno, un incremento de 20 % al salario mínimo (SM) que pasará, en números redondos, de 207 pesos diarios a 248 pesos.
En términos mensuales, y también redondeando, son 7,500 pesos al mes, monto que aún no alcanza a cubrir el umbral de pobreza salarial, pues le faltan 1,500 pesos para llegar a ese nivel.
Explicamos por qué.
El umbral de pobreza salarial se fija por el costo de la canasta básica de Coneval para dos personas, debido a que el salario debe ser suficiente para el sostén de quien trabaja y al menos el de otro integrante de su familia.
Por eso, el umbral de pobreza salarial es el costo de dos canastas básicas de la medición usada por Coneval, que para efectos de inicios del 2024 serían alrededor de 4,500 pesos por cada una. Entonces, para brincar el umbral de pobreza salarial el próximo año, considerando dos canastas básicas, se requiere de un ingreso de 9 mil pesos al mes.

Conviene explicar por qué se usa el criterio de la Canasta Básica de Coneval que es diferente a la de Profeco. Y que resulta más conocida por su difusión en relación con la inflación.
La canasta básica de Profeco incluye solamente cierto tipo de alimentos y algunos productos básicos de aseo personal y limpieza del hogar, como jabón y papel higiénico; en tanto, la primera agrega, además de los anteriores, servicios indispensables para una vida ordinaria, tales como gastos necesarios de la vivienda (luz, agua), así como educación, transporte, salud, vestido, calzado y hasta entretenimiento.
La canasta de Profeco tiene su origen en los pactos de control de precios de los años 80 y desde esa época no ha sido actualizada en su contenido. En tanto, la de Coneval fue diseñada hace más de 25 años por el INEGI, con asistencia de la CEPAL, con base en requerimientos nutricionales para fijar la línea o umbral de la pobreza.
Esta canasta básica ha sido actualizada recientemente por Coneval conforme a hábitos de consumo y necesidades de las familias en México.
Es de reconocerse la recuperación gradual que ha tenido el salario mínimo general en los últimos años, particularmente del 2017 a la fecha; pero no se debe soslayar que la distancia que hay para que millones de familias puedan vivir con dignidad y bienestar, aún es significativa.
El salario mínimo en la frontera (SMF) ya rebasa el umbral de pobreza salarial; para 2024 serán casi 11,250 pesos al mes. Son más de 3,750 pesos de diferencia con respecto al salario mínimo general.

Tanta diferencia carece de sustento y no es una buena política. El ajuste de 20 % aplicado también al fronterizo puede generar efectos negativos, por ejemplo, frenar la creación de empleos o impactar en la oportunidad abierta por la relocalización cercana de las cadenas de suministro (“nearshoring”), lo cual no sólo afecta la economía en esa zona, sino puede poner en riesgo el proceso de recuperación salarial, gradual y consensuado.
El mayor riesgo, sin embargo, es que puede influir para frenar la recuperación del salario mínimo general. Seguir subiendo el mismo porcentaje parejo en ambos tipos de salario lo único que hace es abrir la distancia entre el fronterizo y el que aplica en casi todo el país.
También conviene apuntar que, si bien la aprobación del nuevo salario mínimo es una política pública, NO ES un programa gubernamental. La mejora de los salarios es posible por la disposición de las empresas que participan en la decisión y, sobre todo, porque son ellas las que cubren el costo de los salarios.
También es importante informar que el porcentaje de referencia para el ajuste salarial en 2024 es 6 %, no 20 %. La aprobación de los nuevos salarios mínimos contempla el porcentaje y el “monto independiente de recuperación” en pesos, que aplica únicamente a los salarios mínimos: juntos dan como resultado un incremento de 20 %, pero sólo para los mínimos.
Por eso vale la pena reconocer las iniciativas empresariales que voluntariamente quieren ir más allá del salario suficiente para la sobrevivencia, hasta lograr salarios dignos, que es un monto aún mayor, pues debe cubrir más necesidades mediante una canasta con más bienes y servicios.
Este es el tema que se aborda en el libro colectivo ¡Súbanle! Salario Digno. Propuestas para una Prosperidad Equitativa que se presentó recientemente en la FIL de Guadalajara; una obra con más de 30 autores impulsada por Coincydes, de Jalisco, Transversal Think Tank y Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, que busca impulsar esas iniciativas.
La obra, con textos de personas expertas del sector académico, empresarial y de la sociedad civil, se presentará próximamente en la Ciudad de México y en otras ciudades del país, para seguir promoviendo la conciencia a favor del cambio de paradigma basado en bajos salarios como base de la competitividad.
Para Acción Ciudadana Frente a la Pobreza es importante subrayar que avanzar con mayor velocidad en la recuperación del salario mínimo general, que aplica en la mayor parte del país salvo la frontera, es urgente e indispensable.
Por eso seguiremos en diálogo con las iniciativas empresariales que promueven el salario digno, como una medida voluntaria basada en las mejoras a la productividad y que permite que quienes trabajan no sólo superen la pobreza y pasen a un nivel de sobrevivencia, sino que puedan vivir en condiciones dignas, sin penurias.