Redacción Animal Político · 24 de octubre de 2024
La deliberación pública para definir el aumento al salario mínimo del 2025 ya está en curso. Se han pronunciado el nuevo gobierno, algunos sectores de la iniciativa privada y también de la sociedad civil.
La definición se tomará hacia fines del próximo mes y, para aportar a la reflexión, vale la pena echar una mirada a la fotografía del momento actual, principalmente en el sector de la población que hoy se encuentra más rezagado: los que ganan salarios de pobreza, aunque tengan trabajos formales.
Acción Ciudadana Frente a la Pobreza acaba de publicar el Termómetro Salarial, un estudio basado en los datos abiertos el IMSS, mismos que ayudan a visualizar la dimensión de los salarios de pobreza y transitar hacia el salario digno (aquí el estudio completo).
En el contexto general, destaca que de los 22.3 millones de trabajadores que tienen empleo formal registrado en el IMSS, poco más de 8 millones, el 36 % del total, tienen salario de pobreza; es decir, que lo que ganan producto de su trabajo no les alcanza para comprar dos canastas básicas al mes.

Considerando que en 2018 eran el 54 %, la tendencia sin duda es positiva; sin embargo, el avance podría ser mayor.
Para el Termómetro Salarial, que mide los salarios de puestos de trabajo registrados en el IMSS -es decir, sólo empleos formales del sector privado- se usan tres estratos: los salarios de pobreza, los salarios de sobrevivencia y el salario digno.

De esta manera, se deduce que los trabajos que carecen de salario digno son la suma de los salarios de pobreza y los de sobrevivencia. En total, 12.4 millones de personas carecen de salario digno: el 56% del total.
Y de ellas, 5.3 millones son mujeres y 4.2 millones son personas jóvenes de 15 a 29 años. Con salarios de pobreza hay 3.3 millones de mujeres y 2.6 millones de personas jóvenes.

Los salarios de pobreza están en todo tipo de empresas; micro, pequeñas, medianas y grandes.
Pero pongamos la lupa: del total de 22.3 millones de personas que tienen empleo formal registrado en el IMSS, en las grandes y medianas trabajan 15.7 millones, y de ellas, más de la mitad, 8.2 millones, carecen de salario digno. De hecho, la mitad de quienes ganan salarios de pobreza trabajan en empresas grandes y medianas. Son 3.9 millones.

Las ramas económicas con mayor porcentaje de personas con trabajo formal que carecen de salario digno son la industria restaurantera (89 %), la de servicios personales domésticos (87 %), la fabricación de calzado (82 %) y agricultura (80 %).
Y las de mayor porcentaje con salarios de pobreza son la de servicios personales domésticos (72 %), la industria restaurantera (67 %), la de fabricación de calzado (63 %) y los trabajos realizados por contratistas especializados (61 %).
Por otra parte, los estados con mayor porcentaje de personas con trabajo formal registrado en el IMSS sin salario digno son Sinaloa, Durango y Guerrero (71 %), así como Tlaxcala, Oaxaca y Nayarit (68 %). Y los de mayor porcentaje con salarios de pobreza son Guerrero, Sinaloa, Oaxaca, Nayarit, Michoacán y Tabasco.
Hay que reconocer que en los últimos años el salario mínimo ha tenido aumentos significativos, pero no han sido suficiente. Es cierto que, en gran medida, la reducción de la pobreza de 2018 a 2022 ha sido efecto principalmente de la mejora del ingreso laboral. El trabajo es la vía más efectiva para superar la pobreza.
Sin embargo, pese a que han mejorado los salarios, el trabajo formal no garantiza salario suficiente para superar el umbral de pobreza. Cuando el salario mínimo sea equivalente al costo de dos canastas básicas quedaría erradicada la pobreza salarial, al menos en los trabajos formales registrados en el IMSS.
Actualmente el salario mínimo general está casi en 3,800 mensuales por debajo del salario mínimo de la frontera, casi 126 pesos menos por día. De hecho, el salario mínimo en 45 municipios de la frontera ya supera el costo de 2.5 canastas básicas, que es la meta trazada por la presidenta Claudia Sheinbaum para 2030.
En cambio, al salario mínimo general -que aplica en los 2,400 municipios del resto del país- le faltan alrededor de 1,650 pesos al mes, 55 pesos al día, apenas para cubrir el umbral de pobreza. Para lograr esa primera meta, hay que llevar el salario mínimo general a 305 pesos al día, lo suficiente para erradicar los salarios de pobreza.
El primer paso urgente para ir a la raíz de la pobreza es aprobar un salario mínimo general suficiente para cubrir el costo de dos canastas básicas: 305 pesos diarios. Este monto permite a la persona que trabaja mantenerse a sí misma y a otra persona dependiente por encima del umbral o línea de pobreza.
Las condiciones están dadas para alcanzar esa primera meta en la revisión del salario mínimo para el 2025. Y una vez logrado un salario mínimo suficiente para superar el umbral de pobreza, el paso siguiente es avanzar en que quienes tengan trabajo formal ganen un salario digno y no sólo lo básico para superar la pobreza.
La responsabilidad principal para lograr el salario digno es de las empresas. Al gobierno le corresponde incentivarlo y promoverlo, con políticas públicas que permitan crecimiento económico con equidad, que impulsen el incremento de la productividad vinculado a la mejora de los salarios, que posibiliten la creación de empleos de calidad y la inserción laboral de mujeres y jóvenes.
El salario digno no se impone por decreto, como sí sucede con el salario mínimo. La experiencia en la frontera norte muestra que es posible erradicar los salarios de pobreza, y se puede lograr ya.