Mi paso por la Sala Especializada: una breve mirada

Redacción Animal Político · 6 de septiembre de 2023

Este texto surge en un momento muy especial, pues transcurren los últimos días en los que trabajo como magistrada de la Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que se creó en 2014. Mi salida también implica el fin de la primera integración de magistraturas de la Sala, que conformamos Clicerio Coello Garcés, Felipe de la Mata Pizaña y yo.

Este contexto me permite echar un vistazo a los últimos nueve años en los que vi crecer a este órgano colegiado. En 2014 empezamos a trabajar en un espacio prestado de la Sala Regional Ciudad de México y posteriormente nos mudamos a un edificio con un impresionante mural de madera del arquitecto Rafael Mijares; su vestíbulo se ocupó de maneras insospechadas para la sensibilización y crecimiento de las personas que la integramos.

Entre los primeros retos que aparecieron estuvo el de hacer del procedimiento especial sancionador un instrumento más flexible, porque así lo demandaban los asuntos que se resolverían. Nos pusimos a prueba con temáticas novedosas: el uso de redes sociales en la contienda electoral y de las personas involucradas en la propaganda política electoral. La consecuencia fue ampliar nuestros criterios jurisdiccionales con ejercicios de valoración e interpretación, para garantizar la defensa de los derechos humanos.

Varias integraciones pasaron y una pandemia que nos puso a prueba en todo sentido; los temas en la comunicación política cambiaron y por qué no decirlo, evolucionaron. Esta Sala potenció la protección al interés superior de la niñez y la adolescencia en la propaganda político-electoral. Nos adentramos en un flagelo constante: la violencia política por razón de género en contra de las mujeres. Asimismo, de los grupos vulnerables personas indígenas, adultas mayores, con discapacidad auditiva, así como de la comunidad LGBTIQ+.

La jurisdicción es una tarea compleja. En primera, hay que considerar que lo que se juzgan son conductas humanas. En segunda, en el caso del ámbito electoral, la realidad de los asuntos que estudiamos camina a prisa, más rápido que la normatividad. A lo anterior se suma otro reto: México carga el lastre de la falta de confianza de la sociedad en las autoridades e instituciones. Lo he llamado las odiosas D: desconfianza, desafección, desprecio y distanciamiento. En este contexto, en nuestro poder está revertir esto que daña a la ciudadanía y mostrarnos como un tribunal cercano y eficiente. ¿Cómo hacerlo? Nuestras sentencias deben mostrar que las leyes no viven en documentos, sino materializadas y vibrando en las vidas de las personas, quienes son el centro de nuestras decisiones.

Otro elemento que ha sido fundamental en estos años es el trabajo en equipo. Los acuerdos y disensos enriquecieron las reflexiones colectivas y las que me llevé a casa, donde me guía la conciencia, así como la ética profesional y personal, porque lo primero, para mí, es juzgar en soledad. No lo digo únicamente en un sentido literal, también figurativo, porque ahí senté las consideraciones de los votos en los que me separé de la mayoría del Pleno y que principalmente se presentaron en asuntos de violencia política de género contra las mujeres.

El camino lo he recorrido con excelentes guías y equipos. De esta forma asimilé que es vital dotar de confianza, lealtad y respeto a la gente con la que laboramos. Creer en las personas y hacer que ellas crean en sí mismas y sus habilidades es parte sustancial para que el trabajo salga adelante.

Estoy segura de que todas estas enseñanzas nos permitirán afrontar, con fortaleza, los desafíos del mañana en nuestra vida personal y laboral. La Sala Especializada siempre crecerá a la par de los retos, como lo ha hecho hasta ahora.

En paz puedo sentir que los nuevos horizontes darán su fruto, para eso sembré semillas en tierra fértil acompañada del cálido refugio que dejan los recuerdos (del latín recordari; re “nuevo”, “otra vez” y cordis “corazón”) de las múltiples y maravillosas experiencias que viví. Así, siempre recordaré esta mágica aventura jurisdiccional que, sin duda, una y otra vez la pasaré por mi corazón.

* Gabriela Villafuerte Coello (@GaVillafuerteC) es magistrada de la Sala Especializada del TEPJF (@TEPJF_Esp).