S.O.S. Loreto

Jorge Avila · 27 de mayo de 2026

S.O.S. Loreto

Por Yolanda Alaniz Pasini

La Bahía de Loreto, en Baja California Sur, es rica por su biodiversidad, el equilibrio del ecosistema marino y los habitantes del lugar. Con enormes esfuerzos se ha logrado una relación de sustentabilidad y respeto que hoy están bajo una grave amenaza si se concreta un decreto publicado el 10 de abril de 2026 que designa a Loreto, como Puerto de Altura y Cabotaje, lo cual permite e incentiva la entrada de barcos de gran calado, nacionales o internacionales con transporte de personas o mercancías a dicho puerto, lo cual acarreará problemas e impactos sumatorios impredecibles a corto y mediano plazo, tanto en tierra como en mar.

De acuerdo con el Inegi el municipio de Loreto tiene sólo 18 052 habitantes, la población más pequeña en todo el estado de Baja California Sur, y ha preservado su tinte colonial e histórico que incluye pinturas rupestres y petroglifos que datan de hace siete mil años, así como las primeras misiones jesuitas que le han merecido el título de Pueblo Mágico. El turismo que recibe es de bajo impacto.

Su estado de conservación, la excepcionalidad del paisaje costero y marino, con un gran valor estético, le ha llevado a ser declarado por la Unesco, junto con las islas del Golfo de California del cual forma parte, Patrimonio de la Humanidad, calificado por su “valor universal excepcional”.

En la legislación mexicana es un área natural protegida en la categoría de Parque Nacional. Los objetivos fundamentales de este tipo de áreas son preservar los ambientes naturales, en especial los más frágiles, así como sus especies. En ellas, sólo se podrán realizar actividades relacionadas con la conservación de sus recursos naturales y la preservación de sus ecosistemas. Además, los mares mexicanos fueron declarados desde el 2002 Área de Refugio para grandes Ballenas, hecho que se olvida frecuentemente.

En la Bahía de Loreto encontramos a la ballena azul, el animal más grande del mundo, pero también cachalotes, ballenas jorobadas, orcas, diversas especies de delfines, lobos y aves marinos; además, más de 200 especies de peces.

Los animales marinos dependen del oído para navegar, identificar predadores o presas, esencial entre madre y cría. La ballena azul (Balaenoptera musculus), el animal más grande del mundo, se encuentra en todo el golfo de California, pero se concentra en la franja marina entre La Paz-Loreto, donde puede haber hasta 70 % del total de la población, porque ahí encuentran su alimento, un crustáceo parecido al camarón llamado Nycthiphanes simplex, lo que hace de esta área un hábitat crítico para ballenas azules.

Ante este escenario, la designación de Puerto de Altura y Cabotaje acarreará la entrada de grandes barcos de gran calado de todo tipo, cargueros, comerciales y turísticos, nacionales e internacionales. Los impactos en el mar se relacionan con el tamaño y potencia de estas embarcaciones. El impacto no se limita a llegar al puerto, sino que llegará mucho antes, desde lejos.

Desde la entrada al golfo de California, que es un sistema semicerrado, las embarcaciones producirán un ruido submarino radiado, desde los motores de los barcos produciendo vibraciones, pero sobre todo se escuchará el ruido que producen las propelas por efecto de cavitación.

A mayor tamaño de la embarcación mayor tamaño y potencia de la propela. Hay embarcaciones como los grandes cruceros, que llevan hasta tres propelas que giran de forma independiente y en varias direcciones. Ese ruido se produce en un rango de audición de baja frecuencia, justamente el rango de frecuencia que utilizan las ballenas barbadas como la azul para comunicarse entre sí. La ballena azul produce vocalizaciones de baja frecuencia que viajan enormes distancias. 

Sabemos que el ruido de las embarcaciones puede provocar diversos efectos, desde el enmascaramiento de los sonidos significativos, en el que por ejemplo el ballenato no distingue un sonido significativo, como el llamado de la madre, que está en una “neblina de ruido” que hay alrededor. Esto puede conducir a graves efectos como colisiones con embarcaciones o ruptura del binomio madre-cría, o incluso abandono del hábitat, entre otros efectos.

Más aun, las grandes embarcaciones utilizan agua de lastre que es el agua que los buques cargan en tanques especiales en su interior para mantener su estabilidad, equilibrio, calado, maniobrabilidad y seguridad estructural cuando navegan sin carga suficiente o con distribución desigual de peso. Un factor que debe tomarse en cuenta es que en el agua de lastre se llevan todos los elementos que hay en el mar de su lugar de carga, lo que incluye bacterias, virus, pero también especies exóticas invasoras, tales como algunos mejillones, cangrejos o dinoflagelados tóxicos. Es así como desde el concepto de One Health un buque puede ser visto como un vehículo de transporte y dispersión de agentes biológicos en sistemas marinos distintos y lejanos de su origen. Estos pueden ser factores con el potencial de modificar los sistemas ecológicos locales, propiciando incluso su desaparición, alterando los ecosistemas locales y su equilibrio, con riesgos para la salud de los ecosistemas y la humana.

Además, la llegada de cruceros que inundarán, en lapsos muy cortos, el medio terrestre y marino con miles de turistas, sin duda rebasarán la capacidad de carga de todos los ecosistemas. Asimismo, el turismo de cruceros tiende a degradar el paisaje y la biodiversidad que atrae al turista.

Otro problema muy grave será el dragado que se deberá hacer para que puedan entrar barcos de gran calado. El dragado produce daños irreversibles al suelo marino al transformar el fondo rico en biodiversidad en tierra estéril de concreto que además representarán una barrera física para la navegación de las ballenas y otros cetáceos.

Es así como la designación de un Puerto de Altura y Cabotaje transformaría una bahía de refugio ecológico en una interfaz dinámica y permanente de diseminación y contaminación industrial, biológica y acústica con impactos impredecibles. Esto, no sólo representa la antítesis de un área natural protegida, sino el cambio del valor inherente e intangible de Loreto y su mar por el valor económico autodestructivo en el tiempo. El día de ayer, 25 de mayo, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la abrogación del decreto, los habitantes de Loreto se han manifestado en contra de él y como autora me sumó a su petición.

Biografía de la autora: Yolanda Alaniz Pasini es médica cirujana. Cursó las maestrías en Salud Pública y en Antropología Social, así como los posgrados en Bioética y en Desarrollo Sustentable. Fue profesora de las asignaturas de Epidemiología y Antropología Médica en la UNAM, y de Bioética y Ética Ambiental en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Se desempeñó como secretaria técnica de las comisiones de Medio Ambiente y Recursos Naturales, tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados, y ha sido observadora o parte de la delegación mexicana ante la Comisión Ballenera Internacional y en CITES. Actualmente es consultora para Conservación de Mamíferos Marinos de México.

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