Redacción Animal Político · 22 de febrero de 2023
“Eso es acoso sexual”.
Afirmé con la cabeza.
Sus palabras todavía retumbaban en mi cabeza, y no las de ella… las de él pidiéndome que hiciera tal o cual cosa de carácter sexual, éstas, que más que palabras han sido en mi cabeza creadoras de pesadillas y tormentas de mis noches en vela. Me dijo ella después:
“Tienes que denunciar, Isa”.
Me dio terror la idea. Para entonces ni siquiera lo había podido compartir con mis papás, y vaya que mi mamá y mi papá son apoyadores, pero cómo les dice una algo que van a odiar escuchar y tú odiar contar… ¿Denunciar? ¿En dónde? ¿Por dónde se empieza? ¿Qué denuncio? ¿Es anónimo? ¿Él sabría? Se me llenó la mente de dudas, pero estaba de acuerdo, tenía que denunciarlo. Les conté a mis papás, me apoyaron en el proceso, me dieron la mano y me acompañaron en cada paso, cosa que les contaré a continuación.
¿Qué fue para mí fue denunciar? No lo demerita, ahora lo entiendo, pero es importante tener en cuenta que esto que cuento lo viví desde un lugar de privilegio, porque vivo en una ciudad donde tuve acceso a un teléfono, a internet, y donde mi agresor no vive bajo el mismo techo que yo.
Cómo cualquiera que no sabe lo que hace… googleé: ¿Cómo denunciar acoso sexual? Primera página de Cero tolerancia al hostigamiento y acoso sexual. INMUJERES. Entré, leí absolutamente todo y entendí entonces la diferencia entre acoso y hostigamiento sexual. Siguiente búsqueda: dónde denunciar hostigamiento sexual. Me apareció la siguiente línea: “Presenta tu denuncia ante el ministerio público o la fiscalía especial para los delitos de Violencia contra las mujeres (FEVIMTRA)”. Busqué FEVIMTRA y en esta ocasión decidí marcar (55 5346 2516). Me contestó una mujer: “¿Cómo la puedo ayudar?”. Le dije que quería hacer una denuncia. Me preguntó el motivo y brevemente le conté. Me solicitó por favor que no colgara, esperé unos minutos en la línea y contestó de nuevo. Me pidió que me presentara en la Fiscalía General de la República (FGR), que en la entrada dijera que iba a FEVIMTRA a presentar una denuncia y que me esperarían ahí; que pasaría a una ventanilla individual donde estaría la MP, una acompañante y una taquígrafa.
Llegué como a los 30 minutos y dicho y hecho, me pasaron directo a un espacio donde había tres mujeres; ahí me pidieron que una y solo una vez contara que había sucedido. No entramos mucho en detalle. Pasaron un par de minutos y bajó la abogada de FEVIMTRA y hablaron las cuatro, mientras yo esperaba en otra salita, sola. Entró la abogada de FEVIMTRA y me comentó que tenían que ver si se podían quedar con mi denuncia, dado que yo me encontraba en un hospital de la Ciudad de México y ellxs trabajan con denuncias a nivel federal. Después de casi una hora de ir y venir, me dijo que se quedarían con mi caso (ya que el hostigamiento sexual es un delito a nivel federal). Me comentaron que podía solicitar en ese momento asesoría legal y una psicóloga por si necesitaba apoyo o contención emocional para la redacción de la denuncia. Fue largo, un total de cuatro horas desde que entré hasta que salí por la puerta de la FGR, pero en todo momento me sentí apoyada; fueron sensibles en el tema, procuraron no hacerme revivir la situación y enfatizaron que si creía que mi vida corría peligro podían otorgarme seguridad 24 horas, de camino a mi casa o en el trayecto de mi casa a mi trabajo y viceversa, y que la prioridad máxima era mi seguridad. Me dijeron que eventualmente él sabría de la denuncia, que ellxs me acompañarían en el proceso y que nos estaríamos comunicando vía email para darle seguimiento a mi caso. Es incómodo y es laborioso, no lo voy a negar, pero dentro de lo difícil que es vivirlo, fue una liberación hacerlo.
Yo soy médica residente de pediatría y trabajo en un hospital 24/7, en el cual hoy ya no trabaja mi agresor. Con la paz que eso me trajo, sigo creyendo que en todos los lugares donde haya gente trabajando y conviviendo, sobre todo hospitales públicos y privados, clínicas, consultorios y en cada una de las instancias de gobierno, tiene que haber -al alcance de todas y comprensible- un protocolo para saber dónde denunciar, el proceso y las implicaciones de la denuncia. Que tengamos la certeza que si levantamos, y cuando levantemos la voz, habrá gente capacitada y sensibilizada para otorgar un espacio seguro, libre de juicios, para acompañarnos y denunciar.
Creo que de pronto nos parece difícil aceptarnos víctimas, aceptar que no es nuestra culpa, que no invitamos a que pasara, ni la ropa que usamos, ni si fuimos más amables o lindas que el resto, ni las conversaciones que tuvimos, ni los eventos que sucedieron… No hay justificación, no siempre es no.
Para mí fue un paso: aceptarme como víctima, entender que no soy eso y que ser víctimas no nos define, pero que sí hay que nombrarnos para saber de dónde partir y poder empezar a lidiar con esto. Para mí denunciar fue un paso más a eso que busco tanto, a un México más seguro para todxs. Ojalá nadie más lo tenga que vivir, pero si lo estás viviendo: no estás sola, amiga.
Te escucho, te creo, te apoyo y te acompaño <3.
Bel.