blogeditor · 22 de octubre de 2021
Por: Red Nacional de Peritos/as y Expertos/as Independientes Contra la Tortura
Jalisco es uno de las entidades federativas donde el uso de la tortura ha sido ampliamente documentado a través de su historia, por ejemplo, la Comisión de Derechos Humanos de ese estado en su página electrónica se pueden encontrar varias recomendaciones dirigidas a la Fiscalía del Estado de Jalisco bajo los conceptos de violación de los derechos a la integridad y seguridad personal (tortura), a la legalidad y seguridad jurídica en relación con el cumplimiento de la función pública, y al trato digno. De la información que se desprende de ellas puede observarse que existe una práctica generalizada de la tortura por parte de la Fiscalía del Estado, desde que era Procuraduría, estableciendo patrones de tortura, métodos (Golpes, amenazas, amenazas de violencia sexual. vendar alguna parte del cuerpo, cara, piernas, manos, asfixia seca y húmeda, insultos, toques eléctricos, arrojarles agua en combinación con descargas eléctricas, permanecer en las instalaciones incomunicadas posiciones forzadas, permanecer esposado durante mucho tiempo o hincarlos, desnudez forzada; lugares (Autos donde son trasladados, instalaciones de la Fiscalía del Estado, ubicada en calle 14, presentación a medios); objetivos hacer que las personas se inculpen de delitos, como forma de intimidación o castigo; y responsables (policías de investigación, la participación de Ministerios Públicos, secretarios o actuarios). Manteniendo esta práctica a lo largo del tiempo, al parecer sustituyendo a la investigación penal en la comisión de un delito. Este patrón es importante en la historia que a continuación se presenta.
La siguiente escena ocurre entre una abogada y una servidora pública en un juzgado de Guadalajara, Jalisco, escena que es muy conocida para las personas privadas de la libertad, sin sentencia, sin defensa, olvidadas por el sistema, vidas archivadas:
Abogada (Ab): Buenos días licenciada, quisiera saber si ya está el acuerdo a un escrito que presenté hace quince días.
Servidora Pública (SP): ¿Qué número de expediente es?
Ab: Le doy el número, busca entre un mar de papeles que tiene en su escritorio, en archiveros, en el piso y en unas hojas blancas con varios números anotados y contesta:
SP: No lo tengo entre mis pendientes abogada, ¿cuándo dice que presentó su escrito?
Ab: Le muestro la hoja de la petición de copias del expediente donde me sellaron de recibido y ella busca el número del proceso en el sistema de su computadora de escritorio.
SP: Ese es un asunto en donde ya hay una sentencia abogada, no lo tengo, entonces debe estar en el archivo como un asunto concluido.
Ab: No puede ser, el señor Rubén está detenido en la Comisaría de Prisión preventiva y me ha dicho que no sabe nada de su asunto desde hace aproximadamente tres años, desde que habló la última vez con su abogado, no se le ha notificado una sentencia definitiva, entonces no tendría por qué estar en el archivo.
SP: Que raro, yo tengo en el sistema que sí está sentenciado, venga la próxima semana para extraerlo del archivo, a ver qué es lo que está pasando.
La abogada volvió la siguiente semana como se le pidió y el expediente solicitado aún no había regresado, la semana siguiente tampoco, pasaron aproximadamente tres meses, hasta que pudo ver el expediente donde se procesa al Sr. Rubén Rivera Torres por los delitos de secuestro y delincuencia organizada.
Don Rubén fue detenido el 7 de octubre de 2010 en el municipio de Ojuelos, Jalisco, por la Policía de ese estado; fue trasladado a las instalaciones de la Procuraduría de Justicia (hoy Fiscalía), ubicada en Calle 14, Zona Industrial de Guadalajara, donde fue torturado y obligado a firmar una declaración autoinculpatoria en donde supuestamente confesaba ser parte de una banda de secuestradores. Once años después de haber sido detenido, su proceso sigue en periodo de instrucción, es decir en el desahogo de pruebas para lograr acreditar -en estas tierras la presunción de inocencia no existe- que no cometió los delitos por los que se le acusa y espera su sentencia en la Comisaría de Prisión Preventiva ubicada en Puente Grande Jalisco.
Rubén Rivera Torres nació en San Luis Potosí. A los veinte años tuvo un accidente en una moto, como consecuencia de ello, estuvo hospitalizado y en estado de coma durante veintiocho días; se recuperó, pero perdió por completo la movilidad del brazo derecho por una “avulsión de raíces total de plexo braquial derecho”, de acuerdo al diagnóstico médico. En San Luis Potosí, su lugar de origen, contrajo matrimonio y tuvo dos hijas, quienes junto con su madre emigraron a los Estados Unidos de Norteamérica en busca de mejores oportunidades de trabajo, acordando que Rubén las seguiría posteriormente. El 7 de octubre de 2010 inició el viaje rumbo al norte, para lo cual contrató a una persona de los llamados “polleros”, mismo que le ayudaría a cruzar la frontera. Esta persona lo subió a una camioneta y le dijo que pasarían por Ojuelos a recoger a otras personas que viajarían de la misma manera que él. En la espera (en ese momento ya estaban 6 personas con él, entre ellos una mujer), y durante la noche mientras dormía en una casa de campaña, llegó la policía estatal, lo detuvieron y lo trasladaron a Guadalajara. En el trayecto fue golpeado y una vez en la calle 14, continuaron golpeándolo para que firmara una declaración en donde se confesaba culpable de varios delitos. En esa ocasión menciona que le obligaron a firmar hojas en blanco. Lo anterior después de que le dieron toques en los genitales, brincaran sobre su estómago y golpearan todo su cuerpo, particularmente en el brazo inmovilizado.
Aproximadamente a las cuatro de la mañana cuando me desperté bruscamente porque estaban rompiendo la casa de campaña personas vestidas de negro y decían que eran policías, empezaron a golpearme preguntando que cuántas personas más había, yo les decía que desconocía de que me hablaban, ellos me levantaron y me llevaron hacia una casa en construcción que estaba aproximadamente a unos ochenta metros de distancia, hincándome. Siguieron pateándome y dándome culatazos sobre mi lado derecho y golpeando mi brazo discapacitado, amenazándome de muerte y siguieron preguntando que cuántos había; enseguida me pusieron el cañón del rifle en la boca tumbándome una pieza dental de mis dientes de enfrente, pasaron unos minutos y empezaron a aventar más gente que estaba en la casa en construcción, enseguida me vendaron los ojos, me esposaron con las manos hacia atrás, y les decía que por favor no lo hicieran por mi brazo discapacitado, ya que no lo puedo mover desde el año 1990, los policías al oír esto me amenazaban más de muerte y aumentaban las patadas y los culatazos de los rifles sobre mi brazo derecho y mi cabeza al grado de que empecé a sangrar por el oído derecho, ya amaneciendo nos aventaron a la caja de una camioneta y tomaron camino yo desconociendo hacia donde nos trasladaban, serían aproximadamente una hora de camino cuando se pararon en el monte, nos bajan de la camioneta y… me empiezan a golpear otra vez, yo les suplicaba que ya no me golpearan por la discapacidad de mi brazo y les decía que yo estaba ahí porque me iban a llevar a Estados Unidos, ellos al contrario siempre estaban riéndose, amenazándome de muerte y diciendo que ya me había cargado la chingada.
…en la calle 14 que era la Fiscalía, ahí me tuvieron hincado aproximadamente tres horas junto con otras tres personas que habían encontrado en la casa en construcción anteriormente mencionada, después de las tres horas me levantan a golpes y me llevaron a los baños donde me acuestan boca arriba, me ponen un trapo en la boca, empiezan a echar agua al trapo que tenía en la boca y se dejan caer de rodillas en mi estómago, esto lo hicieron en repetidas ocasiones, yo sentía que me asfixiaba, ellos decían que les firmara una declaración que ya tenían hecha, después de eso me sientan en una silla y me colocan una bolsa de plástico en la cabeza, me la cierran, me la aprietan tratándome de asfixiar otra vez, ahí me desmayé dos veces …. al llegar a la Calle Catorce un médico que me revisó les ordenó a los policías que yo necesitaba urgentemente una radiografía de mi costado derecho ya que presentaba dos fisuras en las costillas y por esto era mi dificultad para respirar, y el dolor que no lo soportaba del lado derecho, esto me lo ocasionaron los policías al torturarme al momento de la detención y en el transcurso del camino ya me habían golpeado demasiado, después de que me pusieron la bolsa de plástico en la cabeza y desmayarme dos veces, me hincaron enfrente de una taza de baño llena de orina y excremento y con sus pies y botas me metieron la cabeza en la taza llena de orina y excremento tratándome de asfixiar otra vez, yo ya no aguantaba la tortura, ya no aguantaba que me siguieran torturando y golpeando y les dije que les iba a firmar el papel que quisieran, ya me habían golpeado mucho y torturado, quiero hacer mención que a partir de esa tortura que se me dio sobre mi brazo discapacitado que es el brazo derecho, me lo lesionaron aún más provocándome la pérdida total de éste, asimismo esta tortura que me hicieron me ha provocado dolores muy fuertes desde ese tiempo y a la fecha, por lo que desde entonces he estado tomando medicamento para controlar el dolor, el cual ya me ha ocasionado daños en mi aparato digestivo, así como en el hígado, lo cual lo puedo comprobar ya que me han internado en el Hospital Civil a causa de tomar estos medicamentos.
La forma de operar de la policía, los delitos que se crearon, la forma de torturarlo y los lugares donde fue llevado el Sr. Rubén, se suman a la información que nos dan otros testimonios. Pensamos que esto debería llamar la atención de las autoridades para investigar, sancionar, atender y prevenir esta grave violación a derechos humanos, de la misma forma que vuelve a interpelarnos como sociedad para exigir que esta práctica no ocurra más y que las vidas que quedan suspendidas en prisión obtengan su libertad.
Once años después de haber sido detenido, el proceso de Rubén aún se encuentra en el desahogando de pruebas para lograr acreditar que fue inculpado de manera errónea. Estos once años su vida y su libertad se contiene en un expediente de tres tomos donde existen una serie de contradicciones tales como que las víctimas de secuestro dicen haberlo visto con un arma larga (AR15 o AK47), otros con una pistola escuadra en su mano derecha (una mano que no es capaz de levantar un vaso) y diversas contradicciones más sobre la forma en que fue capturado por parte de los policías aprehensores. Mientras tanto él sigue esperando su sentencia.
* La Red Nacional de peritos/as y Expertos/as Independientes Contra la Tortura está integrada por psicólogas/os, medicas/os, enfermeras, abogadas/os, con presencia en Chihuahua, Guadalajara, Oaxaca, Chiapas, Ciudad de México. Sus objetivos, documentar de hechos de tortura a través del Protocolo de Estambul, la defensa de sobrevivientes de tortura y el acompañando psicosocial a sobrevivientes de tortura y a sus familiares. Así como la capacitación, investigación y formación. Su compromiso es aportar su trabajo, conocimiento y experiencia en la lucha contra la tortura en México. Contacto: [email protected].