El archivo fotográfico de Ruben Espinosa

Redacción Animal Político · 8 de mayo de 2024

Hace 8 meses vos, limón, tenías una cámara y cuidabas de la bandita en Xalapa, hoy observas todo y nos cuidas desde otro lugar.

Shanti Vera, Cartas a la primavera

 

Cada que sucede algo me encabrono porque quisiera ver tus fotos. Quisiéramos verte ahí, con tus pantalones caqui enormes, precavido, sonriente, serio, con tu mochilota.

Ilse Huesca, Memorial Narvarte

 

Resguardar 901 fotografías del periodista veracruzano Ruben Espinosa Becerril no fue tarea sencilla. La primera dificultad para documentar el trabajo de un periodista asesinado es, por desgracia, que desaparezca del blog de creación propia, del portal donde trabajaba, del registro del medio. La segunda, que quienes podrían tener el respaldo, no atiendan llamadas ni mensajes. Pero hasta en ese escenario la ausencia habla y no queda más que interpretar el silencio.

Antes de eso, la esperanza se lee, más o menos así:

Hola. Estoy documentando el trabajo periodístico de ___________. En específico quiero resguardar todas las notas que escribió/ fotos que capturó. ¿Puedo llamarte?

Si tienes suerte, el destinatario responderá con una afirmación y ese será el inicio de entender con alguien más por qué aún después de la ausencia de su hijo/ hermano/ amigo/ pareja, conservar su trabajo es una herramienta para la búsqueda de justicia y verdad.

Rememorar

En mayo de 2023 comencé a documentar las fotografías que Ruben Espinosa había tomado durante más de 6 años como fotoperiodista freelance para la revista Proceso, la agencia Cuartoscuro y, de vez en cuando, en su cuenta de Instagram. Mi instinto me condujo a su familia, pero solo obtuve silencio. No era la primera en intentarlo, la periodista Alejandra Ibarra ya lo había hecho cinco años atrás, también para el archivo de Defensores de la Democracia. La respuesta en ese tiempo fue: “Desde que murió [Ruben] su habitación y sus discos duros están como los dejó”.

Conviene, ante todo, entender que lo que hacemos tiene repercusiones en la construcción de memoria. Esto supone situarnos de tal manera que podamos comprender el lugar que ocupamos en esa cadena y sepamos distanciarnos lo suficiente de nuestros intereses particulares para dirigir el archivo a un bien común.

Sin duda, eso tiene un doble sentido. Por un lado, entender que el tiempo del dolor es diferente para todos y saber cuando no insistir es clave. Por otro lado, aunque sea delicado para las familias, lo que produjeron y publicaron lxs periodistas asesinadxs es también un bien social porque fue pensado para la población. Y esto es diferente a resguardar un diario personal, por ejemplo. Ahí hay una dicotomía, un punto de tensión. El archivo de Ruben muestra el hueco que ocasionó no solo en su familia, sino en las protestas sociales que dejó de cubrir. ¿No acaso ese pedazo de memoria nos pertenece a todos?

“Ya te envié las fotos de Ruben”

El 2 de agosto de 2023 recibí un mensaje avisando:

Ya te envié las fotos de Ruben.

Uno de sus amigos fotoperiodistas me había compartido 120 fotografías suyas después de conversar por teléfono. La mayoría pertenecen a sus asignaciones para la revista Proceso y para la agencia Cuartoscuro y, además, son el archivo personal que Ruben le confió a su amigo.

La colección exhibe un Veracruz sumido en el terror. Una tierra de fosas clandestinas, corrupción política, homicidios a periodistas y disputa entre cárteles del narcotráfico.

Foto de Rubén Espinosa, donde aparece en primer plano el hijo de Moisés Sánchez, periodista de Veracruz asesinado en 2015.
Foto: Ruben Espinosa.

Una muestra:

18 de febrero de 2015

“Jorge Sánchez, hijo del periodista Moisés Sánchez Cerezo, asesinado el pasado 2 de enero del año en curso, ofreció una conferencia de prensa en la capital del estado acompañado por Norma Trujillo, periodista de la Jornada Veracruz, y por la activista Aracely Saavedra para presentar la edición especial del periódico “La Unión”, en donde participaron destacados periodistas y fotoperiodistas veracruzanos del cual refirió es una edición “para devolver el golpe que nos han dado”, escribió Ruben en la descripción de la imagen para Cuartoscuro.

En la fotografía Jorge confronta a un elemento de la Fuerza Civil de Veracruz -la unidad élite de la Secretaría de Seguridad Pública-. Sus manos sostienen uno de los ejemplares de “La Unión”, el periódico que fundó su padre, asesinado apenas un mes antes. Su rostro es de enfado, colérico. Un grupo de reporteros y fotógrafos que lo acompañan observan al individuo de la Fuerza Civil negarse a recibir la gaceta impresa de las manos del hijo del onceavo periodista asesinado durante la administración de Javier Duarte.

Ruben, sin acento

La primera foto que vi de Ruben Espinosa fue la que acaparó la portada no. 1946 de la revista Proceso, publicada en febrero de 2014. En ella, el entonces gobernador de Veracruz Javier Duarte sale caminando de perfil con una panza protuberante, un gesto rabioso y una gorra de policía bordada con la palabra “Gobernador” . El titular VERACRUZ, ESTADO SIN LEY, en letras grandes y blancas es solo un indicio del contenido de la publicación:

“Un reportaje sobre los homicidios de periodistas en Veracruz y las complicidades de los funcionarios para no esclarecerlos; otro para el tercer aniversario del asesinato de Regina Martínez, impune, y uno más de priistas que van por la vida lanzando incienso al duartismo”, así definió el interior el periodista Ignacio Carvajal en un reportaje que encabezó “La foto de Rubén Espinosa que encabronó al Gobernador de Veracruz”. Esa portada lastimó mucho, de hecho la compraron a granel, contó en ese entonces Ruben.

Foto de Ruben Espinosa, que apareció en la portada de Proceso con Javier Duarte de protagonista, tras los recurrentes asesinatos de periodistas en Veracruz.
Foto: Ruben Espinosa.

Cinco años después, Editorial Heredad imprimió mil ejemplares del libro Cartas a la primavera, dedicado a la antropóloga y activista Nadia Vera, y yo me atrevería a decir que entre líneas también está dedicado a Ruben Espinosa. Ambos habían sido asesinados el primero de agosto de 2015, posterior a huir de Veracruz por amenazas en su contra durante la administración de Javier Duarte.

Por ese texto supe que Ruben no acentuaba su nombre. No sé aún por qué le decimos Rubén si él nunca le puso acento a su nombre, anotó Shanti Vera.

El 31 de julio de 2021 organizaciones y personas solidarias instalaron en la calle Luz Saviñón #1909, en la ciudad de México, un memorial por el asesinato de Ruben Espinosa, Nadia Vera, Mile Martín, Alejandra Negrete y Yesenia Quiroz. Sin embargo, hace unos días fue retirado en un intento por eliminar la memoria. Al respecto, el colectivo de familiares y acompañantes Festival Arte Para No Olvidarte / Memorial Narvarte han dicho: “las luchas por la verdad y la justicia son necesarias en este sistema en el que reina la impunidad, los memoriales son necesarios para recordarle al Estado su deuda con la sociedad y las familias. El edificio 1909 de la calle Luz Saviñón es y será siempre un espacio de memoria viva. Aquí nadie olvida a Alejandra, Mile, Nadia, Ruben y Yesenia”.

* Mariana Beltrán (@m4rvolcan) es reportera. Investiga, pregunta y narra sobre violencia, justicia social, memoria y extractivismo. Colabora con Defensores de la Democracia (DDLD). Cofundó Fugitivas Mx, un proyecto de periodismo sonoro del Sureste de México. Es integrante de la tercera generación de la Unidad de Investigaciones Periodísticas (UIP) de la UNAM y becaria del programa de reportería Simbiosis, de Gatopardo y la Walter Cronkite School of Journalism and Mass Communication de Arizona State University.