Sobre los riesgos del turismo oscuro y la pérdida del submarino Titán

Redacción Animal Político · 28 de junio de 2023

Sobre los riesgos del turismo oscuro y la pérdida del submarino Titán

Las disparidades en la cobertura mediática e interés global son notablemente marcadas. En las últimas semanas, los implacables mares se han tragado dos embarcaciones en sus profundidades. Una de ellas es un barco pesquero sin nombre, a unos 92.6 km de la costa de Grecia, que transportaba hasta 750 personas desesperadas por alcanzar una nueva vida, la mayoría de las cuales siguen desaparecidas y es poco probable que hayan sobrevivido. La otra es el Titán, un pequeño sumergible con cinco hombres a bordo que buscaban explorar los restos del Titanic como parte de un viaje turístico, y que se perdió a 685 km de la costa atlántica de Canadá. Tras 96 horas, el tiempo estimado de duración del oxígeno en el sumergible, y el descubrimiento en el mar de restos del submarino, la búsqueda en la que participaron las guardias costeras de Estados Unidos y Canadá, un equipo de rescate francés, embarcaciones privadas, vehículos remotos submarinos y apoyo aéreo, llegó a su fin, ya que se perdió la esperanza de encontrarlos con vida.

Es importante destacar que son pocas las personas dispuestas a amontonarse voluntariamente en una pequeña embarcación como el Titán y sumergirse a profundidades mortales en un submarino de exploración en aguas profundas, diseñado para alcanzar grandes profundidades en el océano y construido específicamente para explorar las profundidades del sitio del naufragio del Titanic, que yace aproximadamente a 3.800 metros bajo la superficie del océano Atlántico Norte. No obstante, para algunos existe un encanto eternamente seductor en la embarcación fantasmal del Titanic, sepultada en las profundidades del Atlántico.

Por lo tanto, no sorprende que la noticia de la desaparición del submarino Titan haya captado la atención e imaginación del mundo. Como investigador en Estudios Críticos del Turismo y en el creciente campo del ‘turismo oscuro’, actividades como la desafortunada expedición de OceanGate y otros esfuerzos turísticos asociados con el sufrimiento y la tragedia son algo familiar para mí. El fenómeno del “turismo oscuro” ha fascinado a las y los investigadores durante muchos años, pero cada vez más turistas se sienten atraídos por lugares asociados con atrocidades. Algunos ejemplos de sitios históricos vinculados con el turismo oscuro incluyen a Auschwitz-Birkenau, Chernobyl (antes de la guerra en Ucrania) y el Ground Zero, en Nueva York. Sin embargo, ahora las experiencias de viaje también pueden darse en lugares de esclavitud, de guerra, en donde fallecieron personajes famosos, donde hubo asesinatos en serie, espacios afectados por desastres, sitios que implican la muerte in situ de animales no humanos y, como en el caso del viaje de OceanGate, tragedias marítimas como la del Titanic.

Hablando estrictamente, el turismo oscuro no es un fenómeno nuevo. Los viajes a estos sitios y atracciones han existido en diversas formas a lo largo de la historia: los juegos de gladiadores, las peregrinaciones medievales, los recorridos guiados por morgues en el siglo XIX y el espectáculo de las ejecuciones públicas. De hecho, la exhibición del cuerpo ejecutado del notorio asesino William Smith en Finchley Common, cerca de Londres, atrajo a 40,000 personas el domingo después de su ejecución en 1782. Sin embargo, este fenómeno está en aumento, ya que las personas con recursos buscan experiencias extraordinarias.

¿Cuál es el atractivo del turismo oscuro? Donde hay vida, hay muerte. Esta es una verdad incómoda que nos afecta a todos. A lo largo de la historia, la humanidad ha estado obsesionada con la muerte, manifestada en rituales, ceremonias y costumbres, e interpretada en una amplia variedad de simbolismo artístico. Así, es posible que el turismo oscuro contenga elementos de voyerismo, escapismo y fantasía, al igual que el turismo en general. Otras motivaciones pueden incluir actos de duelo colectivo o el deseo de conmemorar y recordar eventos trágicos.

Aunque pueda resultar incómodo que los lugares de atrocidades humanas se comercialicen y se fotografíen para Instagram, el turismo oscuro no siempre tiene connotaciones negativas. Investigaciones más recientes sugieren que muchos visitantes están motivados por el deseo y el interés en el patrimonio cultural, el aprendizaje, la educación y la comprensión del lugar en sí. Y, en algunas otras ocasiones, el turismo oscuro sirve para sensibilizar a la población, como lo que se pretende hacer en los Killing Fields de Camboya.

En el caso del submarino desparecido Titan, no está claro cuáles son las motivaciones individuales y colectivas por visitar los restos del Titanic y embarcarse en un periplo para poder llegar a las profundidades del océano. No obstante, resulta interesante destacar que el acceso a aventuras extremas es más fácil para aquellos con grandes fortunas, y las personas siempre estarán dispuestas a asumir comportamientos arriesgados con el fin de descubrir verdades, acrecentar su capital espacial e intentar resolver misterios, especialmente cuando se encuentran envueltos en muerte y tragedia. A este tipo de turistas se les ha llamado Homo turisticus, es decir, individuos globales que constantemente buscan experiencias de viaje, descubrimiento y aventura como parte inherente de su ser y que sienten la necesidad de mostrar en sus redes sociales los logros alcanzados, ya sea lo alto que han escalado o lo lejos que han llegado, porque existe un orgullo en destacar la importancia de los viajes.

En todo el sistema turístico existen una amplia gama de experiencias disponibles para satisfacer todos los deseos y necesidades de los posibles viajeros. Como resultado, el turismo oscuro es un fenómeno en constante crecimiento debido a la oferta de experiencias combinada con el creciente deseo de vivir prácticas únicas, inmersivas y conmovedoras. Sin embargo, la actividad enfrenta algunos desafíos, como las consideraciones éticas y bioéticas de estas actividades. Preguntas clave incluyen si es moralmente aceptable convertir a los fallecidos en mercancía, y cómo equilibrar la educación y el acceso con el riesgo de explotación o voyerismo.

Aunque es probable que se obtengan lecciones de la trágica pérdida del submarino Titan, mientras haya Homo turisticus pueden ocurrir incidentes similares en este mercado altamente especializado. Por lo tanto, es importante continuar con la discusión académica sobre la pertinencia ética del turismo oscuro y las prácticas extremas en el turismo, y explorar las razones por las cuales los turistas se sienten atraídos por lo oscuro. Además, urge reflexionar éticamente sobre la pertinencia de esta tendencia de viaje, con el objetivo de ayudar a garantizar que los futuros viajeros y exploradores, Homo turisticus o no, comprendan los riesgos involucrados.

* Gino Jafet Quintero Venegas es doctor en Geografía por la UNAM, con posdoctorado en Bioética. Actualmente es Investigador Asociado “C” del Instituto de Investigaciones Sociales en el área de “espacio social” y profesor de Geografía y Ética y Elementos para la Gestión del Patrimonio Biocultural en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

 

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