Revolución en el diagnóstico de la enfermedad de Chagas

Médicos sin Fronteras · 12 de junio de 2014

Revolución en el diagnóstico de la enfermedad de Chagas

Por primera vez desde que se descubrió la enfermedad de Chagas hace 105 años, un estudio independiente demuestra que varias de las pruebas de diagnóstico rápido existentes en el mercado son altamente fiables. La noticia marca un punto de inflexión en la lucha contra el Chagas, ya que permite diagnosticar a los enfermos sin necesidad de pruebas que requieran laboratorio, y por lo tanto ampliar el tratamiento en áreas tanto endémicas como no-endémicas.

De las 11 pruebas rápidas que actualmente existen para diagnosticar el Chagas, seis son muy efectivas, y no hay diferencias significativas en su desempeño en diferentes áreas geográficas. Estos son los principales resultados que se extraen de un estudio multicéntrico llevado a cabo por la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2010. El estudio se basa en el análisis de 474 muestras de suero –previamente testadas para la infección con el parásito Triponosomacruzicon pruebas convencionales– en 11 laboratorios de referencia nacional en Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, México, Estados Unidos, España, Francia y Japón.

“Es una revolución. Ya no podemos decir que no contamos con pruebas rápidas para diagnosticar el Chagas y por lo tanto, ya no hay excusa para no tratar a los enfermos”, explica Laurence Flevaud, referente de Laboratorio de MSF y coordinadora del estudio. “Según los resultados, los tests funcionan bien en todo el mundo, desde Japón hasta América, pasando por Europa. Hemos roto muchos mitos sobre el diagnóstico de esta enfermedad”.

A falta de estudios independientes que mostraran la fiabilidad de las pruebas de diagnóstico rápido existentes, la OMS recomienda diagnosticar el Chagas con dos pruebas convencionales de laboratorio, y hacer un tercer test en caso de discordancia. Esto implica contar con un laboratorio de referencia preparado y personal capacitado. Para los enfermos, se traduce en una espera de semanas para conocer el resultado de las pruebas tras una extracción de sangre.

“Gracias a este estudio, que pusimos en marcha conjuntamente con el Grupo de Trabajo de Chagas de la OMS, se podrá cambiar esta recomendación en los próximos meses”, afirma Laurence Flevaud. “Pero desde ya, los programas nacionales de lucha contra el Chagas pueden mejorar mucho en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, en línea con la resolución que se firmó en Ginebra hace cuatro años”.

En 2010, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó la resolución Enfermedad de Chagas: Control y Eliminación, abogando por la integración del diagnóstico y tratamiento en la atención primaria de salud para los pacientes en fase aguda y crónica. Sin embargo, la necesidad de contar con laboratorios de referencia para confirmar el diagnóstico de los enfermos era una barrera para esta integración. El nuevo estudio rompe esta barrera.

Después de este estudio, que ha evaluado las pruebas de diagnóstico rápido en condiciones de laboratorio, ya está en marcha una segunda fase, que determinará su fiabilidad en terreno en varios países. De estos resultados, que se esperan a final de año, saldrá la mejor prueba o combinación de pruebas según la región.

La enfermedad de Chagas provoca 12,000 muertes cada año y se estima que entre 7 y 8 millones de personas la padecen. Se trata de uno de los principales problemas de salud pública en América Latina. En las últimas décadas, también se han detectado casos en América del Norte, Europa y Asia-Pacífico, principalmente como resultado de los movimientos de población.

Los resultados del estudio “Evaluación comparativa de los 11 test de diagnóstico comercializados para detectar anticuerpos del Triponosomacruzi en bancos de sueros en áreas endémicas y no endémicas” han sido publicados en Journal of Clinical Microbiology.

Médicos Sin Fronteras trabaja en programas de Chagas desde 1999. Proyectos actuales de Chagas de MSF:México. Robustecer el tratamiento de Chagas en el sistema de salud del estado de Oaxaca 
Desde principios de 2014, MSF da un apoyo técnico al personal de las estructuras sanitarias en el municipio de San Pedro Pochutla y en la localidad de Mazunte (municipio de Santa María Tonameca), en el estado de Oaxaca, para diagnosticar y tratar a los pacientes de Chagas. Se calcula que esta zona, la prevalencia de la enfermedad podría estar entre el 4 y el 12% de la población. El proyecto durará dos años y pretende desarrollar un modelo de atención integral e integrado dentro del sistema de salud que asegure la correcta asistencia de los enfermos, y que luego pueda replicarse en otras zonas también endémicas del país para llegar a más gente.Bolivia. 12 años de trabajo en el país más afectado por la enfermedad de Chagas del mundo 
En 2002, MSF inició su primer proyecto de Chagas en Bolivia, en país con mayor prevalencia del mundo. Durante cuatro años, se trataron pacientes de hasta 14 años en la zona rural de Entre Ríos, en el departamento de Tarija. Después se trabajó en la zona suburbana de dos distritos de Sucre. Con la experiencia adquirida MSF trabajó en tres distritos suburbanos de la ciudad de Cochabamba y luego, en la zona rural, con el objetivo de integrar el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad dentro del sistema de salud.MSF sigue trabajando en Bolivia, buscando formas innovadoras de tratar la enfermedad.

La enfermedad de Chagas da la espalda al laboratorio

Laurence-Flevaud
Laurence Flevaud, responsable de Laboratorio de MSF

Laurence Flevaud, responsable de Laboratorio de MSF, ha coordinado un estudio multicéntrico para evaluar la efectividad de las pruebas rápidas de diagnóstico para la enfermedad de Chagas. Con los resultados del estudio en la mano, Laurence nos cuenta los mitos que han conseguido derribar.

¿Cuáles son los resultados del estudio y por qué son importantes?

El estudio demuestra que ya no tenemos que invertir tanto en Investigación y Desarrollo (I+D) para el diagnóstico de Chagas, las pruebas rápidas que existen en el mercado son suficientemente validas, tienen un buen desempeño. Esto rompe muchos tabús sobre la enfermedad. Ya no es posible esconderse detrás de la excusa “no existe un diagnóstico simple para el Chagas” para no tratar a los enfermos. 

Por primera vez, un estudio independiente prueba que seis de los 11 test rápidos que hay en el mercado para diagnosticar el Chagas son efectivos, y que funcionan tanto en América, como en Europa y Asia-Pacífico. Gracias a estas pruebas rápidas podremos diagnosticar el Chagas más allá de laboratorios altamente especializados. 

¿Cómo surgió la idea de poner en marcha este estudio?

La idea del estudio nace de las carencias con las que tenemos que lidiar en nuestros proyectos, sobre todo en las zonas rurales de Bolivia y Paraguay, donde no hay laboratorios cercanos. Por ejemplo, en Paraguay, teníamos que transportar las muestras de sangre que son necesarias para confirmar el diagnóstico de Chagas a 45º con cadena frío; logísticamente era una pesadilla. Además de cubrir nuestras propias necesidades, sabíamos que muchos más enfermos podrían beneficiarse si se simplifica el diagnóstico. 

En paralelo, en 2010, la Organización Mundial de la Salud aprobó una resolución donde instaba a integrar el diagnóstico y tratamiento de Chagas en las estructuras de salud primaria y teniendo en cuenta que en estos centros de salud no hay laboratorio –sobre todo en la mayoría de países de América Latina–, para ello era necesario simplificar el diagnóstico. Así que desde 2010, hemos trabajado con la OMS y otras instituciones en todo el mundo, por ejemplo el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, para poner en marcha este estudio. 

¿Cuál puede ser el impacto de este estudio en los enfermos de Chagas?

Acercamos el diagnóstico, y por lo tanto también el tratamiento, al enfermo. Por ejemplo, una persona podrá ir al centro de salud, hacerse una prueba rápida y en pocos minutos saber si tiene Chagas y por lo tanto, si necesita tratamiento. 

Ahora mismo se necesitan varias pruebas convencionales de laboratorio. Y una de ellas, el test ELISA, no se puede hacer individualmente, necesitas tener un mínimo de muestras (entre 50 y 100) para procesarla. El diagnóstico se puede retrasar hasta seis meses y sabemos que en este tiempo perdemos a muchos potenciales enfermos. 

Por otra parte, como en el estudio han participado organismos que marcan la política de salud sobre el Chagas, confiamos que pronto habrá cambios globales. Por ejemplo, aunque la OMS recomienda la confirmación del diagnóstico con dos pruebas convencionales de laboratorio, y una tercera si hay discrepancia, esta recomendación seguramente cambiará a finales de año. 

¿Qué más necesitamos en relación al diagnóstico de Chagas?

Ahora estamos en una segunda fase del estudio, para analizar las diferentes pruebas rápidas en condiciones de terreno y con diferentes variables: en varios contextos, con prevalencia diversas y en las dos cepas del Triponosoma cruzi. Toda esta información, nos permitirá crear los mejores algoritmos de diagnóstico según la zona. Es decir puede ser que una prueba rápida sea muy efectiva en las zonas de más prevalencia de Bolivia, donde luchamos contra el parasito cruzi2 y en México, en zonas de baja prevalencia con cruzi1, necesitemos cruzar dos pruebas rápidas. También sabremos qué prueba rápida es mejor usar en Europa o Estados Unidos, por ejemplo. Sea como fuere, habremos dado un gran salto en el diagnóstico y por lo tanto en la batalla contra el Chagas. 

No obstante, no es necesario esperar a estos resultados para usar las pruebas rápidas: hace años que están en el mercado y ahora tenemos pruebas científicas de su eficacia. Los programas nacionales de lucha contra el Chagas, los ministerios de salud o las organizaciones que trabajan en Chagas ya tienen suficiente información para usarlas. 

¿Qué más medios hacen falta para seguir avanzando en la lucha contra el Chagas?

Sin duda, la investigación y desarrollo a medio largo plazo para Chagas debería centrarse en conseguir una prueba de curación. Con los métodos que tenemos ahora podemos tardar décadas en confirmar la eficacia del tratamiento en adolescentes y adultos. Las técnicas de PCR (reacción en cadena de polimerasa), basadas en información genética, solo las podemos usar en el marco de estudios clínicos para estudiar la efectividad de nuevos fármacos. 

En los últimos años ya hemos demostrado los beneficios del tratamiento y cómo evita la progresión de la enfermedad, disminuyendo el riesgo de desarrollar lesiones cardíacas, digestivas y neurológicas. Sin embargo, todavía no tenemos una prueba que en un espacio razonable de tiempo nos permita decirle al enfermo que se ha curado.