Redacción Animal Político · 15 de marzo de 2025
En 2025, la Sociedad Civil Organizada (SCO) en México se encuentra en un entorno dinámico y retador, marcado por cambios políticos, económicos y sociales. La SCO continúa siendo un pilar fundamental en la promoción de derechos humanos, desarrollo comunitario y sustentabilidad ambiental. Sin embargo, enfrenta tanto oportunidades significativas como desafíos preocupantes que requieren estrategias innovadoras y una colaboración multisectorial robusta para maximizar su impacto positivo.
Este año la SCO enfrenta una serie de retos críticos que complican su labor en la defensa de los derechos humanos y el desarrollo social. La crisis de inseguridad y violencia persiste, con un número preocupante de personas desaparecidas y desplazadas, además de amenazas continuas a la libertad de expresión y a la seguridad de activistas y periodistas debido a la retórica de estigmatización y agresiones. 1 Los recortes presupuestales en áreas esenciales como salud, educación y justicia han exacerbado problemas preexistentes y profundizado las desigualdades, 2 afectando directamente el acceso a servicios básicos y derechos fundamentales de la población. 3 Las restricciones crecientes a la participación social, mediante medidas que limitan libertades y derechos, dificultan la posibilidad de exigir cambios significativos en materia de derechos humanos. A esto se suma la sobrerregulación, con normativas excesivas y burocráticas que obstaculizan el funcionamiento eficiente de las OSC, restringiendo su capacidad para obtener recursos y actuar con eficacia en un entorno cada vez más desafiante.
En el contexto internacional, el cierre de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en México ha tenido un impacto significativo en diversas áreas, especialmente en el ámbito del desarrollo social y la cooperación internacional. En este primer trimestre del año, desde que se redujeron los fondos y las operaciones de USAID en el país, muchas organizaciones que dependían de soporte financiero para sus proyectos han enfrentado la dificultad de mantener sus programas. Esto ha llevado a una disminución en la capacidad de respuesta, así como a una reducción en proyectos de desarrollo local que previamente contaban con el apoyo técnico y financiero de la agencia. Las acciones derivadas del cierre de USAID incluyen el fortalecimiento de organizaciones en México, que han comenzado a buscar nuevas estrategias de financiamiento y colaboración.
Tomando de eje los retos que se presentan, la preservación de los logros alcanzados se convierte en una prioridad esencial, igual que evitar la confrontación y fortalecer las acciones locales y comunitarias. Las crisis también pueden servir como catalizadores para la innovación y la coordinación, al ofrecer oportunidades para desarrollar nuevas estrategias de activismo y aprovechar la tecnología y las plataformas de comunicación para abordar desafíos emergentes. Sin embargo, también se prevé un aumento en la persecución, con posibles restricciones a la libertad de expresión y agresiones dirigidas a defensores del territorio, lo que resalta la importancia de implementar acciones de seguridad digital y establecer protocolos de protección para quienes defienden los derechos y el medio ambiente.
La colaboración se presenta como un pilar fundamental para el fortalecimiento del sector, y destaca la importancia de consolidar observatorios en áreas como seguridad, justicia, transparencia y derechos humanos, para facilitar el trabajo conjunto entre la sociedad civil, la academia y las instituciones. Simultáneamente, las iniciativas ciudadanas 4 enfocadas en la protección y seguridad comunitaria, el cuidado del medio ambiente y el comercio justo están encontrando caminos para florecer a pesar de las restricciones gubernamentales. Además, la creación de redes y alianzas estratégicas entre OSC, el sector académico, el sector privado y organismos internacionales es esencial para generar sinergias que compartan recursos y conocimientos, promoviendo así el desarrollo institucional y la sostenibilidad de causas sociales. Por último, el acompañamiento especializado de agentes fortalecedores se vuelve crucial, integrando una visión de cambio sistémico en estas causas sociales al proporcionar asesoría y apoyo técnico que mejore la efectividad e impacto de las iniciativas sociales.
La sostenibilidad de las causas sociales en México en 2025 dependerá de la capacidad de las organizaciones para enfrentar los retos actuales mediante la innovación, la colaboración y el fortalecimiento institucional. Al mismo tiempo, es crucial que estas organizaciones mantengan un enfoque en la resiliencia comunitaria 5 y la incidencia política para asegurar que sus esfuerzos tengan un impacto duradero y significativo. En este contexto, las organizaciones deben trabajar en fortalecer sus estructuras internas, mejorar su gobernanza y transparencia, y diversificar sus fuentes de financiamiento. La creación de alianzas estratégicas y el uso de herramientas digitales serán esenciales para adaptarse a los nuevos desafíos y aprovechar las oportunidades que se presenten. El trabajo en red y el acompañamiento especializado se presentan como alternativas clave para el desarrollo institucional, permitiendo compartir recursos, conocimientos y experiencias. Estas estrategias no solo fortalecen la capacidad de respuesta ante los desafíos, también mejoran la sostenibilidad de las causas sociales a largo plazo.
* Aede Hatziri Recillas Ayala es directora General de Dakshina A. C.
1 Comisión Nacional De Los Derechos Humanos. (2024). Cambios positivos en la situación de los derechos humanos en México.
2 Informe sobre la situación de derechos humanos en México, 2024.
3 Proyecto Impacto. (2024). Sostenibilidad México 2025: tendencias, retos y oportunidades.
4 CEPAL (2021). Gobierno abierto y ciudadanía en el centro de la gestión pública.
5 Consultora Social. (2024). Necesidades de fortalecimiento para afrontar este 2025.