Redacción Animal Político · 31 de enero de 2023
La crisis económica y social, exacerbada por la pandemia COVID- 19, golpeó sin duda a los sectores más pobres a nivel mundial y destapó las grandes carencias sociales y pobreza que millones de mexicanos padecemos.
Según el CONEVAL en su informe sobre pobreza, carencias sociales y bienestar económico, habían 55.7 millones de mexicanos en situación de pobreza en 2020, es decir, el 43.9 % de la población total, mientras 10.8 millones de mexicanos estaban en pobreza extrema. 1 Estas cifras son alarmantes y recordemos que se dieron en plena emergencia sanitaria.
Si reflexionamos sobre las carencias sociales y el bajo bienestar económico en el que vivimos los mexicanos, ¿podríamos imaginar las condiciones sociales, las carencias y el bajo bienestar económico en que las personas migrantes extranjeras, que por causa de desplazamiento forzado o pobreza viven en nuestro país?
Veamos un poco, ¿cómo se observa esta dinámica en la población 2 que atiende Sin Fronteras? Tomando en cuenta la metodología que aplica el CONEVAL para la medición de las carencias sociales, donde establece como indicadores a) el rezago educativo, b) acceso a los servicios de salud, c) acceso a la seguridad social, d) calidad y espacios en la vivienda, e) acceso a los servicios básicos en la vivienda y f) acceso a la alimentación nutritiva y de calidad, podríamos afirmar que al menos el 85 o 90 por ciento de la población que atiende la organización acumula en promedio cinco de las seis carencias sociales, lo que los convierte en personas y familias vulnerables por carencias sociales, mientras que en el tema de ingresos también sus derechos se ven disminuidos por obtener bajos 3 o nulos ingresos.
Vayamos al plano humano, sobre las difíciles condiciones en las que vive una familia refugiada: Marilú es originaria de Honduras, es una mujer joven de 37 años que en 2019 ingresó al país para salvaguardar su vida y llegó acompañada de dos de sus cuatro hijos. Los niños tienen actualmente 4 y 5 años. Ella fue reconocida como refugiada ante las autoridades correspondientes en 2020, pero su proceso de integración social al país aún no ha culminado debido a las grandes dificultades que enfrenta por ser mujer, estar sola al cuidado de hijos pequeños, no contar con redes de apoyo familiares ni sociales, no tener acceso a una guardería de tiempo completo para sus hijos, carece de un empleo donde tenga seguridad social, vive en condiciones muy precarias en una vivienda en Chalco, Estado de México, y sus ingresos oscilan entre $3,000 y $3,500 pesos mensuales, obtenidos de la venta de pan. En julio de 2022, sufrió la pérdida total de sus enseres domésticos luego de que su casa se inundara por el desborde de un canal de aguas negras cercano a su vivienda, quedando ella, sus hijos y sus vecinos damnificados.
Ha enfrentado discriminación social por ser de origen centroamericano, sin embargo ella es una mujer resiliente y tiene la convicción de quedarse en México, donde considera que encuentra mayores oportunidades para sus hijos y para ella. Pese a estos obstáculos, cada vez que hay oportunidad se capacita. Ha tomado en Sin Fronteras cursos de “Habilidades para Ventas” (2021), “Elaboración de lámparas y macetas con material reciclado” (2022) y sueña con seguir estudiando y emprender un micro negocio de abarrotes.
No tenemos duda de que ella, así como cientos de personas y familias migrantes lograrán sus sueños; sin embargo podemos, como sociedad, comenzar a tejer acciones que faciliten su integración social, siendo cada vez más empáticos y solidarios. Hagamos efectiva aquella frase que dice “la solidaridad es la ternura de los pueblos”, pero más allá de eso que abraza y sostiene por un instante, llevemos a la práctica reconocerlas(os) como sujetas(os)d de derechos y así eliminemos las brechas de desigualdad.
* Mercedes Sánchez es Auxiliar de Trabajo Social en Sin Fronteras IAP (@Sinfronteras_1).
2 Entre 2020 y 2021, Sin Fronteras IAP, brindó atención a un total de 4,802 personas migrantes y sujetas de protección internacional, dentro de las cuales 54% fueron mujeres y el resto, es decir 46% fueron hombres. Informe Institucional 2020-2021, Sin Fronteras IAP. p. 18.
3 Por bajo ingreso se considera, una cantidad menor al salario mínimo mensual, es decir, $6,210 pesos mexicanos, tomando en cuenta el actual incremento al salario mínimo en 2023.