Retomando migraciones

blogeditor · 29 de mayo de 2020

Retomando migraciones

En Estados Unidos hay aproximadamente 40,000 migrantes en detención migratoria cada día. Al año, se encarcelan alrededor de 400,000 migrantes. Como muchos legalismos, el término de detención migratoria esconde o confunde lo que es. La palabra detención nos comunica que hay algún tipo de confinamiento o arraigo, sin embargo, el calificativo “migratoria” nos dice que el confinamiento es meramente civil.

No obstante, la detención migratoria tiene de civil lo que la Guardia Nacional. Los migrantes en detención duermen en celdas, usan uniformes, carecen de privacidad para ir al baño o bañarse, solo salen de la cárcel para ir a la corte y cuando lo hacen es con esposas y/o cadenas, tienen un horario fijo de comidas, actividades recreativas y aseo, y están sujetos a regímenes disciplinarios como el confinamiento solitario. Si yo lo llevara a ver a mis clientes y no explicara nada de lo anterior usted creería que soy abogado penalista y no migratorio.

Más allá del impacto que esto tiene en lxs migrantes encarcelados, hay un impacto en la construcción social misma de la idea de quién es un migrante. Específicamente, el acto de encarcelar a los migrantes permite que los migrantes se entiendan socialmente como delincuentes. Esto no es hipérbole. Recordemos que la campaña de Trump empezó con la aseveración de que los migrantes mexicanos son criminales y violadores. Este mensaje fue recibido con la euforia de millones de personas que llevaban albergando estas opiniones por años. Las imágenes de migrantes encarcelados amplifican la retórica xenófoba y confirman sesgos anti-migrantes.

Si bien en México el vilipendio de los migrantes no es tan fuerte como en EEUU, ha habido muestras preocupantes de estos sentimientos. Encima de declaraciones xenófobas de ciertos líderes políticos, hemos visto cómo el estatus migratorio se enfatiza cuando algún extranjero comete un delito y cómo el Estado ha defendido repetidamente el uso de la detención migratoria. Estos actos anti-inmigrantes reflejan que en cuanto a nuestra xenofobia, el presente mexicano es el pasado estadounidense y, por ende, el presente gringo anticipa lo que podría venir en México.

En este espacio he abordado ese presente con un ojo más tecnocrático, tratando de explicar la política pública migratoria en general acá en Estados Unidos. Creo que eso importa y sin duda mis columnas siempre abordarán la política pública. Sin embargo, retomo esta columna con un enfoque más personal e histórico. Me parece que no podemos entender la política pública si no pasamos por ahí primero.

Por un lado, planeo abordar la historia de cómo se desarrollaron las agencias y las leyes que regulan la migración en EEUU. Por el otro, historias de muchos de mis clientes; de por qué decidieron emigrar, qué vivieron en el camino, cómo acabaron en detención, cómo viven la cárcel, qué significa estar encarcelados en medio de una pandemia, y más. Espero que estas historias nos permitan entender mejor cómo en Estados Unidos, “un país de inmigrantes”, la xenofobia se ha normalizado y cómo esto repercute en la vida de los migrantes acá.

Empezaré la próxima columna con las primeras restricciones migratorias en Estados Unidos. Estados Unidos fue un país de fronteras abiertas hasta finales del Siglo XIX. Los sujetos de esas restricciones fueron los migrantes de China, mismos que hoy en día están sufriendo de ataques xenófobos de nuevo (aunque por motivos distintos). El aparato de control migratorio desde las cuotas nacionales, los criterios de restricción y la detención migratoria, nacen con el deseo de detener la migración China. Ahí empezaremos, espero les sea de interés.

@elpgerson