El reto del crecimiento: el Plan México y más allá

Joel Aguirre · 8 de junio de 2026

El reto del crecimiento: el Plan México y más allá

Por Gerardo Leyva*

La economía mexicana se encuentra en un punto de inflexión crítico que definirá su trayectoria para las próximas décadas. Tras un periodo de crecimiento que solo puede describirse como “anémico”, promediando apenas un 1.4 % anual entre 2001 y 2025, el país enfrenta la urgencia de romper con la inercia del estancamiento en el que ha vivido durante más de 40 años. En lo que sigue muestro un diagnóstico de la situación y presento algunas ideas de cómo superarla.

1. El crecimiento por “fuerza bruta”

 El problema fundamental de México no es solo cuánto crece, que es muy poco, sino la calidad de ese crecimiento. El análisis mediante el modelo KLEMS del INEGI revela una realidad preocupante: la Productividad Total de los Factores (PTF), que mide la eficiencia global en el uso del capital y el trabajo, ha registrado una contribución negativa de 0.51 % anual entre 1991 y 2024. Esto significa que el poco crecimiento observado se debe exclusivamente a la acumulación de capital y trabajo por “fuerza bruta” —más personas trabajando y más máquinas—, pero con una eficiencia decreciente en su utilización. 

En 2024, la PTF retrocedió un 0.35 %, mientras que el crecimiento del PIB en 2025 fue de apenas 0.6 %. La inversión total se ubica en el 22.9 % del PIB, un nivel estancado que no ha logrado romper la barrera del 25 % de forma sostenida desde 1981.

2. Rezago internacional

La comparativa internacional es esclarecedora y, a la vez, desilusionante. En 1980, México representaba el 2.6 % del PIB mundial; para 2025, su peso cayó al 1.6 %. Incluso una economía madura como la de Estados Unidos ha crecido 40 % más rápido que México en las últimas cuatro décadas. 

Mientras México crecía al 1.9 % promedio anual, Corea del Sur lo hacía al 4.7 %, convirtiendo su economía en un gigante 30 veces superior a su tamaño de 1980. Países como China, India, Vietnam, Corea del Sur, Irlanda, Etiopía, Singapur, Chile, Bangladés e Indonesia han podido crecer a tasas bastante más elevadas que México.

3. ¿Por qué México crece tan poco?

Cinco elementos ayudan a entender esta atonía:

La incapacidad para generar o adoptar innovación. La exposición prolongada a tecnologías más avanzadas mediante la inversión extranjera directa ha tenido muy pocos efectos de derrame sobre la planta productiva nacional, limitándose a una opción de ocupación y perdiendo la oportunidad de aprovecharla como vía de transferencia de tecnología y como escalón para promover la innovación doméstica. Asimismo, la vinculación del sistema educativo con las necesidades de un aparato productivo innovador ha sido muy limitada y los propios fundamentos del sistema educativo continúan siendo muy endebles.

La trampa de la informalidad. Siguiendo la tesis de Santiago Levy, México padece una mala asignación de recursos donde las leyes fiscales y de seguridad social subsidian la informalidad y castigan la formalidad. Esto fragmenta el capital en millones de microempresas improductivas que sobreviven de forma artificial. El capital y el trabajo disponibles se distraen de usos más productivos para destinarse a actividades marginales de baja eficiencia.

Gobernanza y seguridad. Son temas frecuentemente referidos como obstáculos para la inversión en encuestas a especialistas y a empresarios. La inseguridad pública, en general, y el cobro de piso, en particular, elevan los costos operativos y detienen proyectos de inversión.

Déficit de infraestructura y energía. La inversión pública es insuficiente, lo que genera cuellos de botella en aspectos como el abasto de agua, electricidad, gas y el transporte, indispensables para crecer.  El país carece de reservas estratégicas de combustibles.

Límites fiscales. El margen de maniobra fiscal para fortalecer la inversión en infraestructura, la educación, la investigación científica, la paz y la seguridad pública y la impartición de justicia es muy reducido, debido a que la mayor parte de los recursos de que se dispone están previamente comprometidos para usos de otra naturaleza, lo que propicia la generación de círculos viciosos de pobre desempeño institucional, baja recaudación y bajo crecimiento.

4. Lecciones de la experiencia internacional

México debe dejar de intentar “inventar el hilo negro” y aprender de estrategias probadas, que son muchas, pero de las cuales, por cuestión de espacio, solo destaco las siguientes:

China. Utilizó la Inversión Extranjera Directa (IED) como un vehículo obligatorio de absorción tecnológica mediante esquemas de coinversión (Joint Ventures).

Taiwán. Creó el ITRI, un instituto “ancla” que absorbió tecnología extranjera (como semiconductores) para transferirla a emprendedores locales.

Singapur. Estableció la EDB, una agencia líder con autonomía técnica y meritocrática que blindó los proyectos industriales de los ciclos políticos.

India. Demostró que la infraestructura digital (India Stack) es vital para integrar a las mipymes en la economía global.

5. Recomendaciones del Banco Mundial (2026)

El nuevo marco del Banco Mundial propone un enfoque pragmático basado en 15 herramientas. La recomendación central es “diseñar la ambición de la política según la realidad institucional”, no según las aspiraciones. Algunos puntos clave son:

Del “Mazo” al “Escalpelo”. Abandonar los aranceles masivos (mazo) en favor de herramientas quirúrgicas como parques industriales y formación de habilidades, que son menos costosos y más efectivos.

Insumos públicos a medida. Priorizar la infraestructura de calidad y la asistencia para el acceso a mercados, que requieren un gran “ancho de banda” gubernamental, pero poco espacio fiscal.

Condicionalidad. El apoyo a empresas debe ser temporal y estar vinculado a mejoras reales en la productividad; de lo contrario, debe retirarse.

6. Recomendaciones de la OCDE

 La OCDE enfatiza fortalecer los fundamentos de la competitividad para cerrar la brecha con las economías avanzadas.

Simplificación administrativa. Reducir la carga regulatoria, especialmente a nivel municipal, para facilitar la creación de empresas formales.

Transición energética. Priorizar la inversión en transmisión y distribución eléctrica y facilitar la participación privada en energías renovables para atraer el nearshoring.

Capital humano STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Alinear los currículos educativos con las demandas de las industrias de alta tecnología e inteligencia artificial.

7. La estrategia actual: El Plan México

El gobierno impulsa el Plan México, que busca convertir al país en una potencia productiva soberana. Sus ejes son:

Polos de Bienestar (PODECOBI). Quince zonas estratégicas que concentran incentivos fiscales y facilidades administrativas.

Soberanía Energética y Mixta. Un modelo que garantiza la rectoría del Estado en energía y trenes, permitiendo la aceleración con capital privado mediante la nueva Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica.

Contenido Nacional. La meta de alcanzar un 15 % de integración nacional en sectores clave como semiconductores y vehículos eléctricos (proyecto Olinia).

Metas 2030. Elevar la inversión al 28 % del PIB y reducir los tiempos de trámite de 2.6 años a solo uno.

8. Algunas líneas para el enriquecimiento de la estrategia mexicana

Desde el institucionalismo. Para que el Plan México no sea capturado por rentas políticas, debe transitar de un enfoque extractivo a uno de instituciones inclusivas. Esto implica fortalecer la certeza jurídica, ya que la incertidumbre por la reforma judicial ha puesto a los inversionistas en un “modo de espera”. El éxito económico debe depender de la innovación y la “destrucción creativa”, no de conexiones con el poder.

Desde la economía urbana. Siguiendo a Jacobs y Glaeser, los PODECOBI no deben ser parques industriales aislados, sino distritos urbanos densos. La proximidad física entre universidades, fábricas y startups genera el “efecto skilling” y el desbordamiento de ideas que acelera la productividad. Las ciudades son personas y conexiones, no solo edificios de concreto.

Desde la teoría del crecimiento endógeno. El recurso más valioso de México es su capital humano. La estrategia debe enriquecerse con el “aprender haciendo” (learning-by-doing), incentivando que las multinacionales capaciten profundamente a ingenieras e ingenieros mexicanos para que el conocimiento de frontera se difunda en la economía local y genere patentes propias.

9. Conclusiones y recomendaciones de política pública

El reto de México no es solo aumentar el monto de inversión, sino transformar su entorno institucional. Para complementar el Plan México, propongo:

Agencia líder independiente. Transformar la ventanilla única en una agencia de inversión con autonomía técnica (estilo Singapur) que blinde los proyectos de los ciclos políticos.

Información para el crecimiento. Crear un Sistema Nacional de Información de Infraestructura, que nos permita saber de manera precisa qué tenemos, cuánto vale, en qué condiciones está y en dónde se encuentra, de manera que se puedan tomar decisiones mejor fundamentadas y más racionales en la asignación de recursos para infraestructura.

Reforma a la informalidad. Desvincular la seguridad social del estatus laboral para eliminar el subsidio implícito a la informalidad que hoy drena la productividad.

Infraestructura estratégica al 6 % del PIB. Reorientar el gasto hacia la generación y transmisión eléctrica, reservas estratégicas de combustibles, ductos, vías de comunicación, agua y conectividad digital 5G/6G, esenciales para la economía del siglo XXI.

Manejo de expectativas. Ante la nueva reforma judicial, el Estado debe emitir señales claras de imparcialidad y respeto a la propiedad privada para recuperar la confianza empresarial. Es fundamental que los efectos más nocivos de esta reforma sean neutralizados de manera creíble a la mayor brevedad.

México tiene un enorme potencial de crecimiento esperando a ser liberado. Las vías que se han seguido en los últimos 40 años para empatar el potencial con el crecimiento observado han sido claramente insuficientes. Doblar la apuesta sobre lo alcanzado mediante iniciativas fallidas no es lo más razonable. Sin embargo, reconocer los logros alcanzados y construir sobre ellos con mente abierta y con disposición a aprender de las experiencias exitosas de otros países es posible. México ha carecido de un diseño institucional que le permita sumarse a los casos de éxito económico internacionalmente reconocidos. Imaginemos al jaguar mexicano a la par de los tigres asiáticos. 

El Plan México es un cimiento con muchos aspectos positivos que pueden corregir fallas estratégicas de las décadas anteriores, pero su éxito dependerá de la rigurosidad técnica y la apertura a estas visiones de frontera que priorizan la eficiencia y la innovación sobre la mera acumulación de factores. También, y de manera muy destacada, dependerá de que las autoridades y todos los involucrados actúen con visión de Estado y estén dispuestos a sacrificar ganancias económicas y políticas de corto plazo en aras de un futuro más sólido.  Para ello es fundamental comprender que una estrategia de crecimiento económico solo tiene sentido cuando se entiende como un propósito de largo plazo.

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*Gerardo Leyva es economista especializado en bienestar, pobreza y crecimiento económico. Tiene un doctorado por la Cornell University.  Dirigió el área de investigación del INEGI durante 15 años, fue asesor de tres presidentes del INEGI y estuvo a cargo de los censos, encuestas y registros administrativos referidos a unidades económicas que produce dicho Instituto. Actualmente es miembro del EQUIDE y coordinador del Laboratorio Interdisciplinario de Encuestas y Datos Sociales de la Universidad Iberoamericana. Asimismo, es integrante del Comité Fechado de Ciclos de la Economía de México, auspiciado por el IMEF, y forma parte del grupo de Expertos de  México, ¿cómo vamos? Redes: @GerardoLeyva14