blogeditor · 1 de junio de 2021
“Si han notado que yo no he dedicado más tiempo a este tema, lo voy a considerar. Hago ese compromiso para meterme más, ayudar más en todo lo que pueda”. Esto fue lo que respondió AMLO en la mañanera de ayer ante el cuestionamiento sobre el gravísimo fenómeno de las desapariciones en México.
Respondiendo rápido diría que ni ha dedicado tiempo ni ha abordado responsablemente la tragedia humanitaria. Tomando la apertura del presidente enlisto buena parte de lo que ha dejado de hacer su administración.
No solo se “ha notado” que no dedica tiempo, simplemente se ha negado reiteradamente a reunirse con las víctimas y sus familiares. No está en sus prioridades.
En campaña se comprometió ante colectivos de víctimas a la implementación de una agenda profunda de justicia transicional. Esta agenda está completamente abandonada.
Aprovechando la consulta que se realizará el próximo 1 de agosto se podría iniciar con la implementación de una gran Comisión de la Verdad que arroje luz sobre el fenómeno de las desapariciones en el país. Para lo cual debería asignar recursos al INE para la realización de la consulta. Hasta ahora los ha negado. Con o sin consulta, el presidente podría comprometerse con la verdad y abandonar el olvido.
Las fiscalías han reportado a la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) más de 88 mil personas que continúan desaparecidas mientras que la totalidad de sentencias es de 35. La experiencia internacional muestra que para acabar con la impunidad se requiere de investigaciones independientes y por fenómeno, no caso a caso. Para ello diversos países han implementado mecanismos extraordinarios de justicia con acompañamiento internacional que aborden los fenómenos. El presidente podría hacer realidad su compromiso de campaña y comenzar a dar pasos para abatir la impunidad.
Tampoco en búsqueda hay grandes avances. Seguimos sin tener registros confiables, no hay una base de datos nacional que contenga toda la información necesaria para la búsqueda, no hay capacidad forense instalada para abordar la dimensión del horror. Por su parte, la FGR continúa negándose a colaborar con la CNB y ha incumplido su obligación de entregar el censo de fosas clandestinas y cuerpos en espera de ser identificados.
El sistema de reparaciones es un caos. A esto se sumó el desmantelamiento de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y la eliminación de Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral. La realidad mexicana requiere de mecanismos administrativos ágiles de reparación integral, privilegiando, dada la dimensión, las reparaciones colectivas y simbólicas. No, este gobierno y los anteriores han preferido crear un sistema clientelar y perverso de reparación a víctimas.
Por último, nada se ha hecho para detener las desapariciones. Estas continúan a pesar de que de manera reiterada el presidente lo niega. No solo lo niega, ha repetido una y otra vez, al igual que Felipe Calderón, que las personas desaparecidas “en algo andaban”. Revictimizar y negar la realidad no son el camino para la no repetición.
En resumen y respondiendo al presidente. No, no ha dedicado tiempo y ni cerca ha hecho lo necesario para atender esta tragedia nacional. Si quiere enmendar, puede retomar la propuesta ciudadana que se creó junto con el equipo de la actual Secretaría de Gobernación y que decidió abandonar .
Basta de simulaciones y discursos. Sería útil que en alguna mañanera enlistara el presidente lo que afirma ha hecho para garantizar la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. Por lo visto hasta ahora, el presidente ha ignorado el fenómeno.