Movilizaciones cannábicas por la reivindicación del cannabis y sus usuarios

blogeditor · 16 de junio de 2021

Movilizaciones cannábicas por la reivindicación del cannabis y sus usuarios

Desde principios de siglo pasado, la narrativa hegemónica del prohibicionismo enraizada en un régimen internacional de control ha pretendido ser la respuesta al problema público relacionado con el uso y consumo de sustancias psicoactivas, principalmente a través de mecanismos restrictivos, punitivos, basados en la desinformación. Sin embargo, durante su construcción y desarrollo en el siglo XX y hasta la actualidad, este paradigma prohibitivo ha creado una serie de consecuencias fatídicas en casi todos los contextos del mundo, lo que ha generado la organización y acción de actores colectivos que buscan reivindicar y defender su derecho al uso de sustancias como la planta de cannabis y sus derivados.

Una de estas graves consecuencias ha sido en el ámbito de los derechos humanos, donde las políticas de prohibición han vulnerado los derechos al erosionar libertades civiles, estigmatizar y discriminar individuos y grupos, particularmente mujeres, jóvenes, minorías étnicas, así como los eslabones más bajos en la cadena de producción-tráfico-venta. Además de que los castigos por posesión/uso de drogas han sido ineficaces, y con frecuencia extremadamente desproporcionados, lo que resulta en encarcelamiento masivo de usuarios y personas vulnerables en muchos países.

Esto ha generado que a partir de principios del siglo XXI, especialmente a través de la experiencia internacional, se hayan creado referentes útiles para la movilización de actores colectivos: el simbólico día del cannabis, el 20 de abril o 420; la Marcha Mundial por la Liberación de la Mariguana en donde cada año se suman más ciudades y países, y la expansión de ONG’s como Students for Sensible Drug Policy (SSPD), u organizaciones como Mamá Cultiva que a través de redes transnacionales de activismo intentan abogar por políticas alternas al prohibicionismo desde sus contextos.

Si bien los movimientos por la reivindicación del cannabis en América Latina son diversos y relativamente recientes, además que varían según el contexto especifico de cada país, estas organizaciones y colectivos han logrado manifestare y actuar través de distintas formas como marchas, caminatas, movilizaciones de protesta, performances artísticos, exposiciones, conversatorios y otras actividades en donde puedan expresar su posición sobre la reivindicación política, social y cultural de la planta de cannabis y su posición como usuarios.

Algunos autores, como Corda, Cortés y Piñol (2019:79) han logrado identificar que el discurso de muchos de los movimientos cannábicos en América Latina se ha centrado en cuatro principales líneas discursivas:

  1. La defensa del derecho al libre desarrollo de la personalidad.
  2. El discurso en el que el uso de la marihuana es un acto político, y requiere una autogestión a través del Estado y no sólo con el mercado.
  3. La visión mística y religiosa que la considera una planta de poder, por lo que la dota significado y la articula con un discurso ecologista.
  4. El aspecto medicinal en el que el cannabis posee usos médicos y terapéuticos, por lo que el Estado debe regular su acceso para garantizar derecho a la salud de quien lo necesite.

Esto es importante ya que estas líneas discursivas no solo han enriquecido el contenido y la expansión de redes de activismo y organizaciones cannábicas por la región, sino que también han permitido como refiere Tarrow (1999), que los propios movimientos sociales se extiendan más allá de los limites nacionales, esto debido al avance y desarrollo de los medios tecnológicos y de comunicación. Fue el caso de los movimientos estudiantiles de los sesenta, así como de los movimientos feministas, ecologistas, de liberación sexual, entre otros, que terminaron por extenderse a una dimensión internacional. Hoy en día estos movimientos se encuentran presentes en movilizaciones específicas como las marchas por el aborto, o por la violencia hacia las mujeres, por la liberación sexual, así como de las propias organizaciones cannábicas.

Estas movilizaciones parecen tener sentido en tiempos de las sociedades del riesgo, es decir, como precisa Beck (1997), en sociedades complejas que debido a su progresiva transformación en un mundo globalizado se encuentran expuestas a una serie de riesgos internacionalizados. Uno de estos riesgos internacionalizados es sin duda el espectro de consecuencias que el paradigma prohibicionista y su estrategia de la mal llamada “guerra contra las drogas” han creado, como; la progresiva militarización de la seguridad pública, la proliferación y éxito de mercados ilegales de sustancias globalizados, organizaciones criminales con capitales ubicuos, redes de corrupción desde los ámbitos gubernamental, policial y militar, así como el abarrotamiento carcelario especialmente de consumidores como algunos ejemplos.

Es por lo que entre 2015 y 2018 en México, desde la sociedad civil, específicamente a través de estrategias jurídicas y movilizaciones sociales se pudo obtener la jurisprudencia necesaria para que posteriormente la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declarara inconstitucional la prohibición del consumo, portación y cultivo de la planta de cannabis. De esta forma, emitió un plazo para que las Cámaras legislativas modifiquen y aprueben una ley que no vulnere su derecho al libre desarrollo a la personalidad y el derecho a la salud de las personas usuarias de cannabis.

Al caducarse el plazo en noviembre de 2019, el 2 de febrero de 2020, los integrantes de la organización Movimiento Cannábico Mexicano (MCM) se plantaron en la plaza Luis Pasteur entre la intersección de la avenida Insurgentes y Reforma, frente al Senado de la República, en la Ciudad de México, creando de manera innovadora y disruptiva un jardín público de cannabis considerado como el primer cultivo de cannabis no clandestino en el país y probablemente del mundo. La ocupación de la plaza Luis Pasteur, que el MCM denominó como “Plantón420”, se caracteriza por la plantación de centenares de plantas de cannabis que los activistas han sembrado y crecido en dicho espacio público como forma de protesta y representación de la comunidad cannábica, algunas llegando a medir casi tres metros.

La intervención de este espacio público ha servido durante el último año, como una zona que intenta informar a la sociedad y legisladores, especialmente a través de la construcción de un Pabellón420, con actividades educativas, culturales, artísticas, de sensibilización referentes a los temas de sustancias psicoactivas, como la reducción de daños, y conversatorios sobre derechos humanos, justicia social y dignidad. Así como verdadero acto de desobediencia civil, ya que aunque se ha declarado como inconstitucional la prohibición del cannabis en México, esta movilización no tiene permiso para cultivar cannabis en dicha plaza pública.

Esto lo ha convertido también en una zona de tolerancia en donde los policías usualmente no suelen reprender a nadie por consumir cannabis en la vía pública, aun siendo testigos directos. Los anteriores acontecimientos han significado el comienzo de una contienda política con el objetivo de exigir a los órganos legislativos la modificación de la ley que no vulnere su acceso y derecho a la planta de cannabis, así como un trato digno por parte de las autoridades, espacios públicos para los consumidores y la inclusión de las demandas propuestas por el propio movimiento en las dictámenes legislativos.

Esta movilización en la ciudad de México además ha fungido como un articulador nacional de activismo cannábico, influyendo otras localidades y extendiendo la acción colectiva. La red de plantones se ha expandido a otros parques de la ciudad de México, así como del Estado de México, y otras ciudades como Tijuana, Chihuahua, Monterrey, Guadalajara, Orizaba en donde también se ha iniciado con plantones y plantaciones públicas de cannabis temporales y permanentes, como es el caso de Puebla desde el 18 de febrero.

La protesta enraizada en el Plantón420 por parte de los integrantes del MCM desde la perspectiva teórica de los movimientos sociales se puede entender como un marco para la acción colectiva basado en su descontento hacia las instituciones públicas que criminalizan, persiguen, castigan y estigmatizan la posesión y el consumo de cannabis a pesar de su inconstitucionalidad. En esta forma de protesta la creación de metáforas y significados se ha mantenido especialmente a través de los jardineras de cannabis que llenan de simbolismo verde el espacio público de la megápolis mexicana, así como través de mecanismos de autogestión como cultivos sin fines de lucro, actividades etnobotánicas, musicales, feministas; como el circulo de mujeres y fumadas públicas, en donde en ocasiones cuando las instituciones no les quieren ver, ni escuchar, la última opción es ser olido, incluso en tiempos de situaciones de riesgo como una pandemia.

El futuro de la regulación del cannabis en México aún es difuso. Los dictámenes presentados por los legisladores se han mantenido lejos de lo esperado por las organizaciones y colectivos, que buscan leyes basadas en derechos humanos, reducción de daños y justicia social. El plazo de la tercera prórroga venció el pasado 30 de abril de 2021 por lo que los escenarios se complican aún más. Los intereses económicos en juego, así como la pandemia y el poco trabajo que han dedicado los legisladores, siguen suspendiendo este proceso legislativo, en donde las viejas prácticas políticas mexicanas y el poder personalista del ejecutivo aún pueden ser un factor importante para obstruir lo que podría un paso tan importante en la política de drogas de la región.

* Arturo Sánchez Hernández es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Maestrante en Análisis Político por la Universidad de Guanajuato.

 

 

Las opiniones expresadas en este blog son de exclusiva responsabilidad de la autora o autor y no necesariamente representan la opinión del Programa de Política de Drogas.

 

 

Referencias bibliográficas

Beck, Ulrich. (1997). Teoría de la Sociedad del riesgo reformulada. Departamento de sociología Universidad de Concepción. Paidós: Barcelona. Recuperado aquí.

Calzada, Rebeca. (27 de enero de 2021). Glosario para discutir sobre sustancias psicoactivas y política de drogas. Recuperado aquí.

Comisión Global en Política de Drogas. (2014). Asumiendo el control: Camino hacia políticas de drogas eficaces. Recuperado aquí.

Corda, Alejandro, Cortés, Ernesto y Piñol Diego. (2019). Cannabis en Latinoamérica: La ola verde y los retos hacia la regulación. Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, De justicia: Bogotá, Colombia. Recuperado aquí.

Galeana, Mario. (31 de marzo de 2021). Un plantón cannábico ‘quema’ prejuicios frente a la Fiscalía de Puebla. Recuperado aquí.

Sánchez, Constanza. (2012). El régimen internacional frente al problema mundial de las drogas. Evolución, políticas, y resistencias al cambio. University of San Diego. Trans-border Institute. Recuperado aquí.

Tarrow, Sidney. (1994). El poder en movimiento. Los movimientos sociales la acción colectiva y la política. Alianza editorial: Madrid, España.

Tarrow, Sidney. (1999). Estado y oportunidades: la estructuración política de los movimientos sociales. En McAdam, D., McCarthy, J. y Zald, M. (eds.) Movimientos sociales: perspectivas comparadas. Pág. 71-99. Ediciones Istmo: Madrid, España.