Joel Aguirre · 1 de junio de 2026
Por Mariel Ramírez*
Tal vez no podamos decidir por completo nuestro destino… pero el de nuestros residuos plásticos sí. Y lo hacemos todos los días, casi siempre sin darnos cuenta.
Hace calor. Compramos una botella de agua, un café frío o pedimos comida a domicilio. En minutos nos deshacemos de un envase diseñado para usarse una vez, pero fabricado para durar mucho más tiempo del que estuvo en nuestras manos. Ese producto, que empleamos apenas unos minutos, permanece décadas en el ambiente si no se maneja correctamente.
Todos los generamos, pero pocos participamos en lo que ocurre después de tirarlos. En México, según el Inventario Nacional de Fuentes de Contaminación Plástica, cada persona genera alrededor de 59 kilos de residuos plásticos al año. De estos, entre el 38 y 58 % son mal manejados y podrían terminar en el medio ambiente, aun cuando muchos tienen potencial de aprovecharse y reciclarse.
El destino de esos residuos no depende únicamente de una persona. Influyen las decisiones de consumo, sistemas de recolección, infraestructura disponible y, sobre todo, personas que diariamente recuperan materiales reciclables antes de que terminen en rellenos sanitarios, barrancas, ríos o coladeras.
Cuando mezclamos restos de comida con botellas de plástico, latas, vidrio, papel o cartón, contaminamos materiales que se pueden reciclar. Muchos centros de acopio y plantas recicladoras dejan de aceptarlos por estar sucios, húmedos o contaminados. Y cuando sí los reciben, el proceso se vuelve más costoso y menos eficiente, porque requiere más agua, energía y tiempo para limpiarlos y separarlos.
La Ciudad de México es la entidad más pequeña del país, pero también la segunda que más residuos genera, solo después del Estado de México.
De acuerdo con el Inventario de Residuos Sólidos 2023, diariamente se generan más de 12,454 toneladas de residuos sólidos urbanos, de las cuales cerca de 80 % no se puede aprovechar, principalmente por una mala separación.
Eso significa que miles de toneladas de materiales con potencial de reciclaje se pierden todos los días, además de millones de pesos destinados al manejo y disposición de residuos que podrían invertirse en otras prioridades para la ciudad, como salud, infraestructura o tecnología.
Pero nuestros residuos no desaparecen. Muchos terminan en ecosistemas, cuerpos de agua o, en el caso de los plásticos, se fragmentan en pequeñas partículas conocidas como microplásticos, que eventualmente regresan a nosotros en el agua que bebemos, el aire que respiramos y los alimentos que consumimos.
Separar correctamente nuestros residuos parece una acción pequeña, pero tiene enormes implicaciones ambientales, sociales y económicas.
Aquí es donde comienza la historia de uno de los actores más importantes, y menos visibles, de nuestra ciudad: las personas recicladoras de base.

Frente a este desafío, las personas recicladoras de base cumplen una función indispensable. Su trabajo consiste en recolectar, separar, clasificar y vender materiales reciclables, además de recuperar residuos de hogares, comercios y calles para evitar que terminen contaminando el ambiente. Este esfuerzo sostiene una parte fundamental del sistema de reciclaje de la ciudad, aunque muchas veces permanece invisibilizado.
Según la Hoja de Ruta de Acción para Reducir la Contaminación Plástica en la Ciudad de México, entre 10,000 y 15,000 personas participan en actividades de recolección y reciclaje en la capital.
Además, el sector informal recupera más del 30 % de los residuos plásticos generados en la ciudad y su contribución es enorme: aproximadamente 98 % de los residuos plásticos que recolectan sí llegan a reciclarse.
Materiales como las botellas de PET y otros plásticos rígidos de un solo material tienen un alto valor de recuperación y representan cerca de 57 % de los plásticos que se generan en la Ciudad de México. Esto demuestra que existe un gran potencial para avanzar hacia modelos de economía circular, donde los materiales permanezcan en uso un mayor tiempo posible.
Sin embargo, ese potencial se pierde cuando los residuos no se separan correctamente desde el origen.
En una ciudad que genera cerca de 895,000 toneladas de plástico al año, reciclar más no depende únicamente de aumentar la capacidad de reciclaje. También depende de cómo consumimos y disponemos de nuestros residuos. Y aunque la responsabilidad no debe recaer solamente en las personas consumidoras, nuestras decisiones diarias sí tienen un impacto.
Reducir el consumo innecesario de plásticos es importante. Pero cuando generamos un residuo, separarlo correctamente puede marcar la diferencia entre que contamine un ecosistema o que se convierta en un recurso.
Separar nuestros residuos toma unos minutos. Las consecuencias de no hacerlo pueden durar décadas. Con el Mundial de Futbol se incrementarán los residuos plásticos y es una buena oportunidad para comenzar a separarlos correctamente.
El pasado 17 de mayo se celebró el Día Mundial del Reciclaje, fecha para seguir promoviendo una adecuada separación de nuestros residuos y reconocer el enorme trabajo que realizan miles de personas recicladoras de base todos los días. ♦
—∞—
*Mariel Ramírez es Oficial de Economía Circular en WWF México y coordina la Plataforma de Acción por los Plásticos de la Ciudad de México. Es ingeniera en Innovación y Diseño con especialidad en Biodiseño y Tecnologías Ambientales y tiene una maestría en ingeniería en energías renovables. Ha participado en la implementación de proyectos de innovación para el desarrollo de ciudades y edificios inteligentes. Cuenta con experiencia en la elaboración e implementación de proyectos de diseño sustentable, eficiencia energética y economía circular.
WWF es la organización de conservación líder en el mundo. Nacida en Suiza en 1961, tiene presencia en más de 100 países. Su misión es detener la degradación del ambiente natural del planeta y construir un futuro en el que los seres humanos vivan en armonía con la naturaleza, conservando la diversidad biológica mundial, asegurando que el uso de los recursos naturales renovables sea sostenible y promoviendo la reducción de la contaminación y del consumo desmedido. Redes: @WWF_Mexico