Redacción Animal Político · 15 de junio de 2023
En las últimas semanas, miles de personas que huyen del conflicto en Sudán han buscado refugio en el norte de República Centroafricana. Issa Moussa es coordinador de nuestra respuesta de emergencia en Birao. En esta entrevista explica cómo Médicos Sin Fronteras (MSF) adapta su respuesta para brindar apoyo médico.
Según Naciones Unidas, desde finales de abril, más de 13,800 personas han llegado al punto de tránsito de Am Dafok en la prefectura norteña de Vakaga, que limita con Sudán. Todos huyeron del conflicto en Sudán, la mayoría son sudaneses, pero algunos son centroafricanos que se mudaron a Sudán durante períodos de crisis en República Centroafricana en 2019 y 2021 y que ahora han decidido regresar.
La gente se instaló inicialmente en un campo en Am Dafok, pero la semana pasada el gobierno centroafricano decidió reubicarlos por razones de seguridad en la localidad de Birao, a unos 65 kilómetros de distancia. Ahora se están organizando convoyes de autobuses cada dos días para transportar a las personas a Birao a medida que llegan. El plan inicial era transportar a 4,000 personas cada semana, pero se dieron cuenta de que tomará más tiempo. Para el 7 de junio, solo 300 personas habían sido trasladadas.
Las personas refugiadas expresaron inicialmente cierta resistencia a esta decisión, ya que no querían alejarse más de la frontera y, sobre todo, temían que las condiciones de vida en Birao fueran más difíciles. Después de las discusiones y después de los primeros convoyes, que estaban compuestos principalmente por personas que fueron a verificar las condiciones en el nuevo campo, la gente aceptó más la decisión. Es importante no perder mucho tiempo ya que, en época de lluvias, este tramo de carretera puede volverse inaccesible. Desde un punto de vista logístico y de seguridad, Birao es un lugar más sencillo para los actores humanitarios, ya que es posible el acceso por vía aérea, la ciudad está menos aislada y la situación de seguridad es más estable.
Más del 80 % de las personas refugiadas son mujeres, niñas y niños, ya que muchos hombres se han quedado para luchar. Algunos han venido en camiones, otros en carretas o incluso a pie. Una madre nos dijo que había hecho el viaje con sus hijos desde Jartum, la capital de Sudán. La familia tardó más de dos semanas en recorrer la distancia de 1,000 kilómetros.
Comprensiblemente, todos llegan exhaustos de Sudán y muchos de los niños y niñas están enfermos debido a las difíciles condiciones. En las consultas médicas ya hemos visto varios casos de desnutrición aguda severa. En el campo de tránsito de Am Dafok, todas las personas están alojadas en grandes cobertizos comunitarios, donde varios actores intentan brindar apoyo. Se han construido algunas letrinas y hay distribuciones periódicas de alimentos y agua. En Birao se están construyendo albergues familiares para brindar mejores condiciones de vida a los refugiados.
Nuestros equipos continúan monitoreando la situación humanitaria en Am Dafok, ya que este es el principal punto de entrada para las personas refugiadas de Sudán y se necesita asistencia. Pero nuestra intervención se centra en el nuevo sitio de Birao. Durante los primeros días del proceso de reubicación, nos comprometemos a brindar atención médica a personas de todas las edades y suministrar agua a través de distribuciones diarias, mientras esperamos que otros actores asuman parte de la responsabilidad. Hemos construido un centro de salud temporal donde brindamos atención pediátrica y vacunación.
También estamos trabajando en el hospital local para garantizar la continuidad de la atención primaria que brindamos en el lugar del desplazamiento. En el hospital apoyaremos al Ministerio de Salud para brindar atención pediátrica a niñas y niños hasta los 15 años, atención nutricional intensiva, urgencias médico-quirúrgicas y atención a sobrevivientes de violencia sexual. Apoyaremos al laboratorio para mejorar la seguridad de las transfusiones de sangre proporcionando equipo médico y capacitando a los equipos. Dado el gran sufrimiento que han experimentado muchas de las personas refugiadas, brindar atención de salud mental también será una parte crucial de nuestra respuesta. Vakaga ya tiene muchas necesidades médicas insatisfechas, por lo que también ayudaremos a la comunidad local.