Reprobados en cooperación

blogeditor · 26 de mayo de 2015

Reprobados en cooperación

¿Cómo sería el mundo si los países cooperaran en áreas fundamentales y los objetivos comunes prevalecieran por encima de los particulares?

Distinto, sin duda.

Hace una semana el Council of Councils, que aglutina a los principales think tanks de relaciones internacionales del mundo, presentó el Report Card on International Cooperation 2014-2015 (Calificaciones 2014-2015 de Cooperación Internacional). El objetivo de desarrollar este balance fue definir tres dimensiones de la cooperación internacional:

  1. Establecer la capacidad de actuación de los países a lo largo del año pasado para responder a los retos específicos de las relaciones internacionales actuales;
  2. Dar un ranking o priorizar estos retos en términos de su importancia relativa;
  3. Definir cuáles de estos retos presentan áreas colaboración que posibiliten su resolución en los próximos años.

En otras palabras: definir los principales problemas o retos internacionales, evaluar la capacidad de los países para enfrentarlos y establecer posibles áreas de colaboración los próximos años.

De acuerdo con los expertos, los 10 retos que hay que tener bajo la lupa son:

  1. Prevenir y responder a los conflictos violentos interestatales
  2. Prevenir y responder a los conflictos violentos internos de los países
  3. Combatir el terrorismo internacional
  4. Administrar el sistema económico internacional
  5. Mitigar y adaptarse al cambio climático
  6. Prevenir la proliferación nuclear
  7. Administrar la cibergobernanza
  8. Ampliar el comercio global
  9. Promover la salud global
  10. Impulsar el desarrollo

CouncilOfCouncil

¿Cómo fueron calificados los países en términos de su cooperación ante estos retos? Nada bien. No reprobaron, pero sus calificaciones son mediocres, por decir lo menos. Las calificaciones se establecieron con base en el sistema sajón de calificaciones: “A” la más alta, “F”, reprobatoria. En ninguno de los apartados señalados se encuentra una calificación “A”. La más alta fue “B-“ para la prevención de la proliferación nuclear y la más baja “D” para prevenir y responder ante conflictos internos. El resto se ubicó en “Cmás” y “C-“.  Cooperación gris, diría yo.

El “B-“ que recibió la cooperación para combatir la proliferación nuclear se debe a diversas razones: las negociaciones entre Irán y el P5 más 1 (los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania) posiblemente la de mayor peso. Quedan áreas sin resolución clara aún: el desarrollo de armas en Corea del Norte y el relativamente reciente desarrollo de armas rusas. Mucho qué hacer aún.

[contextly_sidebar id=”FJr4YYziijVH0OVs4qLSim6TkcvMhnxP”]El reporte también pone en relieve las diversas prioridades de los países que constituyen al Council of Councils. El desarrollo está en la agenda global, pero no es central, está en el número 10 de las prioridades y en el rango 5 como asunto con posibilidades de atención a lo largo de este año, pero no ocupa el número 1 del ranking. Lo inmediato, el enfrentar amenazas terroristas tiene que resolverse hoy, pues las muertes y daños se sienten y viven en el presente. Apostar por el desarrollo incluyente implica apostar por las políticas públicas, por los acuerdos de cooperación, por las alianzas público-privadas que puedan invertir en ello, pero lleva tiempo y su solución no se vive hoy, es una apuesta a futuro. Un dron puede matar a un terrorista en un instante, un programa de desarrollo puede llevar años y hasta generaciones consolidarse.

Son las desigualdades y prioridades del sistema internacional en el que vivimos y en el que coexisten estas diferencias conceptuales y tangibles.

¿Y México? Participa desde la esfera institucional en estos temas. No queda la menor duda. El asunto es que no son temas de agenda nacional. Las y los mexicanos seguimos pensando que el ébola le afecta principalmente a los africanos, la violencia al interior de otros países no es asunto nuestro ni nos impacta y la cooperación para el desarrollo suena bien, pero debemos invertir poco en ella, con todo lo que tenemos que resolver internamente.

Si jugamos como país bisagra en los foros multilaterales y somos facilitadores de acuerdos globales, esos avances no se informan con la magnitud que debiesen al interior. A nuestros políticos y a los medios de comunicación tampoco les importa, ni visualizan lo internacional como un espacio necesario para cumplir los objetivos de desarrollo y crecimiento de México. No es un ámbito que conozcan y que les interese. Si algo caracteriza a nuestra clase política es el parroquialismo con el que conciben a México en el mundo. Sólo hay que ver las propuestas de las y los candidatos para las próximas elecciones…. Lo internacional –entre otras cosas- brilla por su ausencia. (Bueno, hasta he escuchado a personas que dicen: “¿Qué importan las relaciones internacionales y la política exterior? Son elecciones locales y para el congreso”).

En todo caso, no estaría mal que hiciésemos un ranking para ver cómo calificamos a México en los temas internacionales del momento y qué calificación le daríamos a nuestras y nuestros políticos.

Formamos parte del mundo, es hora de actuar en consecuencia y acabar, sobre todo, con nuestras fronteras mentales, las más difíciles de trascender.

 

@LaClau