blogeditor · 17 de octubre de 2014
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), presentó los resultados del Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (Mopradef), levantados durante agosto de 2014, con el objetivo de obtener información sobre la participación de hombres y mujeres de 18 años y más, en la práctica de algún deporte o ejercicio físico en su tiempo libre. Los resultados comprueban que casi seis de cada 10 mexicanos están reprobados en actividad física.
El documento publicado por el INEGI manifiesta que aunque el total de la población inactiva se mantiene en 57.6% y la población activa en 42.4%, con respecto a los datos de la tercera edición del Mopradef, los resultados de esta cuarta edición destacan una disminución de las mujeres inactivas (57.4% en agosto contra 60.2% en mayo pasado) y un aumento de los hombres inactivos físicamente (42.6% en agosto contra 39.8% en mayo).
Las cifras me parecen alarmantes por sí solas, pero si además profundizamos en las consecuencias de la inactividad física como son la obesidad y las hipercolesterolemias, y en la estrecha relación que existe entre la falta de ejercicio y otros problemas sociales como la delincuencia, el uso de drogas, el abuso del alcohol y la falta de integración social positiva, entonces no solamente estamos reprobados en actividad física sino que estamos convertidos en una sociedad enferma y autodestructiva.
Muchos pensarán que exagero, pero la realidad es que sólo aquéllos que llevamos años estudiando el impacto del ejercicio en la salud física, mental, emocional y social de las personas, sabemos lo que la falta de ejercicio implica en un ser humano independientemente de su edad.
Ahora, quizás lo más impactante de esta información presentada por el INEGI es que estamos hablando de un tema que debería ser inherente a todo ser humano. El movimiento está en nuestra naturaleza; a través del movimiento conocemos, aprendemos y experimentamos nuestro entorno y nuestro propio cuerpo. Sin el movimiento morimos lentamente y eso es lo que nos está sucediendo como sociedad a un costo sumamente elevado.
De acuerdo a diversos estudios, entre ellos destacaré los de Charles Hillman (Doctor e investigador de la Universidad de Illlinois at Urban-Champaign), quien ha publicado más de cien artículos sobre el impacto del ejercicio en el cerebro y el aprendizaje, un simple juego de pelota favorece el funcionamiento cerebral de los niños impactando directamente y de forma muy positiva en el desempeño escolar, ya que beneficia la oxigenación del cerebro, lo que permite aprender más y mejor, memorizar, reflexionar y analizar a un nivel superior. Entonces yo me pregunto por qué seguimos pensando que la actividad física es una obligación escolar, cuando en realidad es un privilegio al cual debemos acceder desde temprana edad.
Son muchos los factores que impiden un mayor nivel de actividad física entre los niños y jóvenes. Por un lado tenemos una terrible carencia de espacios a nivel escolar, ya que de acuerdo al censo de planteles, maestros y alumnos de educación básica y especial, más de 50 mil escuelas del país carecen de instalaciones deportivas o recreativas, mientras que otras 31 mil no tienen ni siquiera patio escolar o plaza cívica. Por otra parte, también carecemos del fomento al deporte y no sólo el ejercicio, ya que de acuerdo al diagnóstico de la infraestructura deportiva elaborado por la Comisión Nacional de la Cultura Física y Deporte (CONADE) no existen ligas deportivas escolares o municipales debidamente protocolarizadas. Todo esto nos ha retrasado en actividad física y creo que por eso seguimos enfrentando otros problemas que se podrían evitar fácilmente si los niños y jóvenes estuvieran más involucrados en el ejercicio.
El sobrepeso, la obesidad y sin temor a equivocarme creo que el propio bullying podrían combatirse a través de la practica cotidiana del ejercicio. Siempre lo he dicho y lo reitero, si quieres educar a tus hijos involúcralos en algún deporte ya que a través de éste podrán comprender lo que son los límites, las obligaciones, el trabajo en equipo, el respeto, el ganar, el perder, etcétera.
Si queremos adultos activos debemos fomentar la actividad física y el deporte en la niñez, debemos de tener modelos que inspiren a los chicos y posteriormente a los jóvenes y adultos. Pero sin los espacios ni el personal adecuado, estos objetivos serán difíciles de alcanzar, por lo tanto no basta con divulgar las recomendaciones de actividad física o con decirle a la gente que se mueva. Como sociedad debemos de crear dichos espacios, momentos y personas.
Por lo tanto es responsabilidad de todos nosotros como adultos, independientemente de nuestra profesión convertirnos en modelos de salud que inspiren a los niños. Ellos deben de crecer observando adultos saludables, con valores, que se respetan y respetan su entorno y que por ello valoran el ejercicio físico, los espacios verdes, las oportunidades de competir sanamente y de lograr objetivos que parecerían inalcanzables.
Propongo que este tema lo tomemos todos más en serio y a todos los niveles. Los padres de familia deben fomentar el ejercicio entre sus hijos por su bien y el de ellos. Las actividades del fin de semana deberían de realizarse en torno al ejercicio y no a la comida como sucede actualmente. Los padres deben ser los primeros en poner el ejemplo para que posteriormente las escuelas también fomenten el ejercicio como un espacio de diversión y no como una obligación tediosa. El gobierno debe invertir en espacios que favorezcan el deporte y los deportistas. Porque así y sólo así dejaremos de estar reprobados.
* Beatriz Boullosa (@beaboullosa) es presidenta de la Federación Mexicana de Nutrición Deportiva y nutrióloga de la Femexfut @FMNDmx