Replicando la propaganda presidencial

blogeditor · 11 de enero de 2022

Replicando la propaganda presidencial

Mucho se ha escrito sobre la popularidad del presidente. Se intenta explicar cómo un mandatario mantiene altos niveles de aceptación cuando no hay elementos concretos que apunten en esa dirección. El país está sumergido en una brutal crisis de violencia, la impunidad continúa siendo la norma, somos uno de los países con peor manejo de la pandemia, la desigualdad y pobreza se agudizan al tiempo que las variables económicas tampoco son alentadoras.

La estrategia de comunicación del gobierno está centrada en la persona del presidente y sus conferencias matutinas. Sería erróneo pensar que decenas de millones de personas siguen esta conferencia para poder asignarle toda la potencia que se le da a la mañanera. Sin la participación de los medios no podría explicarse la alta aprobación presidencial.

La mayoría de los medios de comunicación, tanto impresos como electrónicos y digitales, replican fragmentos de la conferencia diaria del presidente. Lo replican sin contexto, sin explicitar las mentiras y la polarización. En algunos casos publican notas adicionales analizando la mañanera, pero la siguen replicando. Sirven como caja de resonancia del presidente. Algunos lo harán por convicción o conveniencia y otros de manera ingenua. Los medios que reproducen fragmentos de la mañanera sin resaltar las mentiras y ataques del presidente, con o sin su voluntad, son parte de la campaña propagandística del gobierno. No difunden información, dispersan mentiras. Abonan a la épica y polarización del ejecutivo.

Diversos medios en Estados Unidos se dieron cuenta de ello bastante tarde durante el gobierno de Trump. En un momento crítico decidieron dejar de transmitir los mensajes de su presidente. Aquí no ha ocurrido eso.

Este fenómeno no es nuevo. Desde gobiernos anteriores, la mayoría de medios replicaba la narrativa oficial sobre la violencia. No es de extrañar que se siga pensando, incluso desde círculos enterados, que la violencia es producto de carteles de la droga enfrentados entre sí, mientras el Estado intenta contenerlos. Como si el Estado fuera solo incapaz y no parte de la violencia. Bien dice Maruan Soto Antaki en su libro Pensar México II: “Un país que rechaza la violencia desmedida de sus autoridades aún no está destruido. El país que la ignora comienza su balcanización”. Desde hace 15 años estamos en ello, ignorándolo o pretendiendo ignorarlo.

En un país de impunidad absoluta, nos enteramos por los medios que “se investigarán” distintos casos. Al tiempo que informaban e informan esto, todos sabemos que no ocurrirá nada. Pero eso ya no se dice. En México decir “se investigará” es equivalente a “olviden este asunto”. Se informa sobre las cifras oficiales de la pandemia que se sabe son inexactas. Para ser claro, no es nota replicar las mentiras oficiales si no se hace evidente la perversión.

Por ejemplo, se le da voz al presidente respaldando al Fiscal General de la República pero no se indica al mismo tiempo los niveles de impunidad. No es lo mismo reportar esto diciendo “El presidente respalda al fiscal” que “A pesar de la impunidad absoluta, el presidente respalda al fiscal”. No es tan difícil.

De poco sirve “informar” sobre las versiones oficiales y aparte sacar notas críticas. Al tiempo de publicar la versión oficial se debe resaltar la mentira, la simulación y la polarización. En algún momento los medios deberán pensar si lo que sus pares norteamericanos decidieron hacer con Trump, habría que hacerlo en México con el actual o cualquier gobierno.

@dayan_jacobo