blogeditor · 31 de diciembre de 2021
Este será un año que, como todos, marcará el avance del mundo con relación directa a lo mucho o poco que los Estados Unidos le queden a deber a la civilización. Tengo años escuchando la cantaleta aquella que dice, jurando apasionadamente, que “el imperio estadounidense está a punto de caer” sin que tal cosa haya ocurrido ni siquiera en los ejes más apartados que soportan al régimen green go.
America, como suelen decirle “los americanos”, representa una de las obsesiones de occidente y la noción que sobre el término “enemigo” se aprende en las calles del mundo árabe. Es el escozor para Oriente y el monstruo en todas las pesadillas de las organizaciones dedicadas al cuidado del medioambiente y el análisis de los modelos económicos. Es, al fin y al cabo “el país que nos puebla a todos los demás el subconciente” como en alguna ocasión declaró Bono, frontman de U2.
Extraídos directamente de la quintaesencia cultural pop del Estados Unidos más interesante —aquel que se analiza a sí mismo—, Barack Obama y Bruce Springsteen (dos verdaderos jefes de la escena, aunque solo el segundo lleve oficialmente el mote) encabezaron durante el año que recién se va algo más que un ciclo de apariciones radiales exitosas convertidas en un podcast verdaderamente célebre, sino una verdadera tribuna en la que dos personajes que, por decirlo de alguna manera esquemática, vienen de abajo, se dedicaron a vislumbrar las luces y sombras del país en el que nacieron: si Obama conoce estructuralmente las fortalezas y debilidades del país al que gobernó, Springsteen las ha vivido en las calles y ese es el contraste que convierte su contenido conjunto en algo relevante. Ahora, la pareja de líderes y amigos va más allá y publica un libro (“Renegados, born in the usa”, 2021, editorial Debate) que ahonda los temas que ambos ya habían tratado de viva voz para llevarlos a un plano en el cual las conclusiones pueden ser, quizá, más complejas, pero también más precisas. No se trata de una estenográfica del podcast, sino de un viaje maravillosamente diseñado y editado por el interior del pensamiento de dos personajes relevantes.
Desde los recuerdos en que Obama cita la fecha memorable en que Bruce Springsteen “se subió” a un mitin encabezado por él y sus ideas frescas (al respecto, dice Obama: “Esa fue la primera vez en que fui conciente de todo el ejercicio que haces en tus espectáculos. Dabas brincos en el piano, estabas empapado tío y yo pensé “ese hombre podría hacerse daño ahí”) hasta el punto en que hay que hablar de racismo, guerras y paranoia como una manera muy a la estadunidense de enfrentarse con lo peor del terruño, “Renegados” constituye una instantánea útil para comprender una zona nodal de los Estados Unidos de América, aquella en la cual los fuegos del absurdo yanqui se unen con las luces de toda su magnificencia. Se trata de un volumen entretenidísimo destinado a enriquecernos la percepción que tengamos sobre los Estados Unidos, pero también de un producto seductor que presenta dos figuras a las que muchos quieren (queremos) escuchar.