Relatos de la vida humanitaria

msfmexico · 26 de enero de 2012

Relatos de la vida humanitaria

El Dr. Franking Frías trabaja con MSF en el pool de emergencias. Nacido en el DF hace 34 años y egresado de la UAM, hoy se encuentra en una campaña de vacunación de emergencia contra el sarampión, en República Democrática de Congo, tras haber dado asistencia médica en Somalia y Sudán del Sur. Aquí nos cuenta algunas de sus experiencias como médico MSF en el mundo.

En los campos de refugiados de Dadaab, Kenia

En Kenia, el campo de refugiados más grande del mundo.

“La misión en el campo de refugiados de Dadaab (Kenia) fue mi primera experiencia como médico fuera de mi país, por eso quedará siempre como un recuerdo bien marcado en mi memoria. Estuve siete meses trabajando en el campo de refugiados. Fui el responsable de cuatro puestos de salud, también coordinaba al personal local que formábamos en el campo de refugiados para que nos ayudaran.

El campo de refugiados en Dadaab alberga a los civiles que huyen del conflicto armado en Somalia. Actualmente es el campo de refugiados más grande del mundo con una población aproximada de 500,000 personas.”

En los últimos meses de 2011, alrededor de 1,500 desplazados llegaron a diario al campo de Dadaab, huyendo del hambre en la vecina Somalia, un país asolado por 20 años de conflicto. La sequía que afecta la región, ha empeorado aún más su situación. Los refugiados, que dejan Somalia ya con un estado de salud frágil, llegan exhaustos a los campos tras días o semanas de viaje. MSF ofrece atención médica gratuita en Kenia desde 1987.

“Pienso realmente que el trabajo que MSF hace en el lugar es de vital importancia. No solo desde el punto de vista asistencial con servicios y medicamentos gratuitos si no también a nivel nacional e internacional para abogar por las necesidades que existen en el campo de refugiados, por lo que el rol de MSF no está limitado a ser un prestador de servicios, desempeña un papel de testimonio en el sufrimiento y las necesidades que viven cada día las personas ahí.”

En Chile, después del terremoto

“A las pocas semanas de regresar de Kenia, salí hacia Chile a causa del terremoto que sacudió la zona de Talca y alrededores. Fui como médico general, atendimos algunos pacientes pero principalmente hicimos distribución de kits para los afectados: cobijas, kits de higiene personal, plástico para que se resguardaran y donaciones a hospitales y centros de salud. Chile invirtió mucho dinero en los últimos años en el sector de la salud, construyeron clínicas pequeñas pero bien equipadas y funcionaban”.

El equipo de MSF para esta emergencia en Chile se conformó de un grupo de médicos, enfermeros, logistas, psicólogos y un coordinador general, provenientes de Chile, Argentina, Bolivia, Panamá y México. En total, se beneficiaron a más de 30,000 personas. Estos kits contenían elementos básicos de higiene y sobrevivencia dadas las condiciones.

En Congo, epidemias y guerra

Clínicas móviles de MSF en Congo

“Después de varios meses en mi natal México, partí en un tercer viaje humanitario con destino a República Democrática de Congo (RDC), como referente médico en el Hospital General de Bunia para el programa de VIH/sida. Trabajé dentro del hospital, sobre todo atendí a pacientes con infecciones oportunistas debido a SIDA avanzado. También formaba a otros médicos nacionales que eran los que en definitiva se iban a quedar trabajando en el hospital porque MSF estaba en etapa de traspaso de responsabilidades a las autoridades sanitarias locales”.

MSF trabaja en la República Democrática de Congo desde 1981, dando asistencia a la población a través de hospitales, clínicas móviles, campañas de vacunación, programas de tratamiento de cólera y de atención a víctimas de violencia sexual.

“Después de cuatro meses, como había varios proyectos en RDC que tenían dificultades porque hacía falta personal, actué como un médico volante. Entonces estuve en varios proyectos a lo largo de la República, tratando distintos problemas de salud, como el paludismo, la enfermedad del sueño o desnutrición. Luego estuve apoyando a las llamadas “clínicas móviles” en las que usamos las motos de MSF para transportarnos y visitar pequeños centros de salud y otros pacientes que viven en comunidades muy alejadas. En la región de Dungu, también utilizamos avionetas para llegar a muchas poblaciones sin acceso a la ciudad principal, dada la inseguridad del conflicto armado que no les permite desplazarse. En el avioncito hacíamos distintas escalas y nos quedábamos algunos días en cada lugar… Si encontrábamos técnicos de salud, los capacitábamos y le proveíamos materiales”.

Costa de Marfil, en el corazón del conflicto árabe

“Cuando viajé a Costa de Marfil fui acompañado de una partera, pero cuando llegamos al hospital no había ni personal ni farmacia, todos habían huído. Durante los primeros días hubo combates fuera del hospital y se escuchaban los disparos. Cuando el combate terminaba empezaban a llegar los heridos. Era una situación muy fuerte…”

MSF trabaja en Costa de Marfil desde 1990 brindando asistencia de salud primaria, atendiendo a víctimas de conflictos armados, desnutrición, fístula, cólera y HIV/sida.

“Poco a poco disminuyeron los combates y la seguridad mejoró, entonces comenzaron a llegar más pacientes con heridas no tan recientes o enfermos crónicos o con infecciones que antes no se habían animado a ir. Poco a poco el personal del hospital volvió a ocupar sus puestos y el nuevo gobierno declaró la gratuidad de los servicios de salud, consulta y medicamentos. Llegamos a tener 600 pacientes por día. En maternidad, 30 partos diarios que es muchísimo en condiciones normales. Ahí cambio nuestro rol porque tuvimos que ayudar al hospital a organizarse para atender tanta gente y abrimos una farmacia MSF para apoyar con medicamentos que el hospital no tenía”.

La historia de vida preferida del Dr. Franking Frías: Un héroe en bicicleta

Héroes en bicicletas, Dungu, Congo

En Dungu (Congo) vivimos una experiencia muy conmovedora, se trataba de una pareja de ancianos, sin hijos.

Un señor y su esposa que estaba muy enferma, tenía una perforación intestinal por una infección. Lo que hizo este señor fue adaptar una silla a una bicicleta y durante cuatro largos días, a través de la selva, la arrastró hasta el centro de salud de Médicos Sin Fronteras. Y la salvamos. Ese hombre para nosotros era un héroe porque sabía que había peligro en su viaje, muchos bandoleros, y aun así cruzó los caminos con hambre y sed hasta llegar con nosotros. MSF los regresó sanos y salvos a su casa en avioneta y estaban muy agradecidos, nos preguntaban ¿qué podemos hacer por ustedes? Y nosotros decíamos no hagan nada, sólo deséenos buena suerte para seguir adelante.