Redacción Animal Político · 14 de octubre de 2023
Hace unos meses, en este espacio compartimos la historia de Paula, quien pasó más de cuatro años privada de su libertad. 1 Ella enfrentaba un entorno marcado por la violencia y la desigualdad, con escasas oportunidades para mejorar la calidad de vida tanto para ella como para sus hijos. Este contexto adverso la llevó a tomar decisiones equivocadas.
Cuando Paula conoció a La Cana, descubrió en la organización una oportunidad para, como ella misma lo expresa, “cambiar su vida”. Casi cuatro años después de decidir recibir apoyo para su proceso de reinserción, nos preguntamos: ¿qué ha sucedido durante estos años? ¿Qué la ha ayudado a mantenerse en el camino hacia su reinserción social fuera de la cárcel?
Abordar la reinserción social implica contribuir a procesos que faciliten la integración efectiva de las personas privadas de libertad. Lo ideal es que estas acciones se lleven a cabo tanto dentro de los centros penitenciarios como después de obtener la libertad.
Paula comenzó su proceso de acompañamiento desde prisión, participando en programas de capacitación laboral. Posteriormente, consiguió empleo dentro de La Cana, donde elaboraba muñecos tejidos para sufragar los gastos asociados con lo que algunos llaman “el hotel más caro del mundo“: las cárceles. Dado que Paula es parte del 68.1 % de mujeres en la población penitenciaria con dependientes económicos (ENPOL 2021), este empleo también le permitió contribuir a los gastos familiares.
Tras obtener su libertad, Paula buscó nuevamente a La Cana, encontrando apoyo y uniéndose al Programa de Seguimiento en Libertad. Continuó trabajando para la organización, pero ahora fuera de la reclusión. Este tiempo le ha permitido conocerse, aprender y recuperar la confianza en sí misma.
Los procesos de reinserción social deben ser integrales, abarcando la totalidad de la persona e incluyendo la adquisición y perseverancia en el empleo, así como la integración sociocultural, comunitaria y la salud mental. Paula además de generar recursos a través del empleo, recibe acompañamiento en salud mental. Su testimonio refleja la importancia de este factor en su proceso de reinserción: “La salud mental ha sido crucial para mí, pues me ha permitido ponerme en primer lugar. Si yo no me pongo en primer lugar, va a ser difícil que pueda convivir con otras personas (…) La relación con mis hijos ha sido más llevadera, incluso con los pensamientos negativos que tenían sobre mí cuando salí de reclusión, ya no me hacen sentir mal. No oculto mi pasado, lo miro porque me hace valorar lo que ahora soy, abrazo el dolor, no es fácil, pero eso me alienta a seguir adelante”.
“Yo no oculto que cometí un delito, no me siento orgullosa de ello, pero con eso puedo decirles que aquí estoy, luchando y cambiando lo que solía ser. Ahora me miran compañeras que me conocen de tiempo y me dicen que a través de mi sonrisa notan que estoy en paz, y así es, me siento en paz. Era necesario que me dijeran que confían en mí, eso es también lo que me ha ayudado incluso para plantearme nuevos retos”.
En La Cana estamos a punto de inaugurar la primera Casa de Medio Camino a nivel nacional, centrada en ofrecer un espacio de vivienda temporal seguro, alejado de contextos violentos y propensos a la reincidencia, para mujeres que han estado privadas de su libertad, así como para sus hijas e hijos. Este proyecto, en el que colaboran diversas áreas de la organización y aliados externos, refleja el sentido colectivo que la reinserción social debe tener.
Paula dio el paso decidido de trascender su labor en La Cana y se propuso colaborar en la Casa de Medio Camino. Hoy, es la coordinadora de este proyecto. Su ejemplo y determinación serán fundamentales para el acompañamiento de las mujeres que llegarán a habitar la Casa.
Reconociendo la responsabilidad que implica su colaboración, Paula desea compartir con las mujeres que “no hay que subestimarnos, que todas tienen capacidades increíbles en las que pueden trabajar. Que es posible buscar un plan de vida diferente, que comprendo las situaciones que pudieron haber pasado. Que creemos en ellas, confiamos en ellas”. Paula tiene más sueños y metas por cumplir, como seguir preparándose y aprender en diferentes ámbitos, y continuar sus estudios.
Sin duda, los desafíos de la reinserción social son numerosos, y aún queda un largo camino por recorrer. Sin embargo, hay esperanza. Historias como la de Paula inspiran y brindan motivos sólidos para sumarnos a la tarea de la reinserción, desde cualquier trinchera en la que nos encontremos, contribuyendo así a la construcción de un México más justo y en paz.
1 En el artículo “La reinserción es posible”, publicado el 12 de julio de 2023, la autora decidió cambiar el nombre de Paula para proteger su identidad. Sin embargo, para este artículo, Paula solicitó que se pusiera su nombre real.