Regresemos para aprender

blogeditor · 9 de febrero de 2022

Regresemos para aprender

La pandemia por COVID-19 nos mostró las deficiencias de nuestro sistema educativo que desgraciadamente se agravaron debido a la puesta en marcha de la estrategia nacional Aprende en Casa, que resultó ineficiente, incompleta y descontextualizada de la realidad de muchas de las comunidades de nuestro país. Lo más preocupante es que las consecuencias de esas decisiones las padece nuestra niñez y juventud, como son el rezago educativo y la pérdida de aprendizajes que han tenido tras casi dos años de estar ausentes de las escuelas.

¿Por qué aseguramos esto si no ha habido pruebas oficiales para medir el aprendizaje? Desde Mexicanos Primero realizamos el estudio en campo “Equidad y Regreso”, en el que entrevistamos a una muestra representativa de niños, niñas y adolescentes de 10 a 15 años que asisten a escuelas públicas y fueron beneficiarios del programa social de Prospera a inicios del sexenio en 2019. Fuimos a sus casas y les aplicamos una prueba de aprendizaje con una metodología llamada Medición Independiente de Aprendizaje (MIA) que se enfoca en lectura y matemáticas y va de lo más simple a lo más complejo.

Hicimos un primer levantamiento en abril y mayo del 2021 y un segundo levantamiento en diciembre pasado; en ambas visitas realizamos la misma prueba para poder comparar los cambios que habían sufrido en sus aprendizajes e identificar si hacía una diferencia haber regresado de manera presencial a la escuela en este nuevo ciclo escolar, continuar a distancia o estar en el modelo híbrido. Encontramos datos que son preocupantes.

Los resultados correspondientes al área de lectura nos muestran que los estudiantes que se encontraban todavía a distancia empeoraron; es decir, no sólo no están aprendiendo, sino que están perdiendo conocimientos que ya tenían, puesto que un 8.3% de niños, niñas y adolescentes (NNA) que en mayo lograron comprender un texto de 4to grado, en diciembre ya no pudieron hacerlo. Es más significativa la pérdida de aprendizaje en aquellos que ya no volvieron a la escuela, puesto que en mayo el 64% pudo comprender un texto de 3er grado y en diciembre sólo lo hizo el 41%, es decir, disminuyeron en un 23%.

Quienes sí asistieron a la escuela mejoraron un 6.2% en sus aprendizajes, ya que en mayo sólo el 53.7% comprendió un texto de 3er grado; mientras que en diciembre lo hizo el 59.9%. De la misma manera, en los que se encontraban en modelo híbrido, hubo una mejoría de 5% en la comprensión de un texto de 3er año, al pasar del 59.5% al 64.5%.

Estos resultados demuestran que asistir a la escuela, incluso un sólo día a la semana, hace la diferencia; ya que aquellos NNA que asistieron un día, mejoraron en 18.5% la comprensión de un texto de 3ero de primaria; en mayo lo pudieron hacer el 53.7% y en diciembre, después de volver unos meses a la escuela, lo logró el 72.2%. Este dato nos refuerza que estar de manera presencial en la escuela, ya sea de forma sistemática o en el modelo híbrido, permite a los NNA recuperar aprendizajes.

Sin embargo, no ir ningún día a la escuela, esto es, seguir a distancia, implica perder aprendizajes, puesto que un 7.7% ya no supo cómo comprender un texto de 3er grado, cuando sí lo habían hecho a principios del año pasado.

En matemáticas, la situación es más compleja, ya que los resultados nos muestran que se requiere una presencia más sistemática en la escuela para consolidar los aprendizajes. Por ejemplo, los NNA que estaban en el modelo híbrido empeoraron en 8.3% al responder de manera incorrecta un problema de 4to grado cuando meses atrás lo contestaron bien.

De los que seguían a distancia, la pérdida de aprendizaje fue de 6.2% al responder incorrectamente una resta simple, que es una de las operaciones básicas, y un aprendizaje fundamental y necesario para desenvolverse en su día a día. Por su parte, los que ya no regresaron a la escuela son los más afectados, casi 1 de cada 10 estudiantes de 10 a 15 años no puede nombrar un número de dos dígitos.

Y nuevamente observamos que estar en la escuela favorece los aprendizajes, porque aquellos NNA que asistieron a la escuela de manera sistemática, mejoraron en 10.7% al resolver una división. En mayo, lo logró el 16.7% y en diciembre el 24.7%. Los resultados muestran que en temas más complejos es necesario asistir más días a la escuela, ya que de los estudiantes que no asistieron ningún día, el 1.5% empeoró al no poder resolver una división; mientras que los que asistieron 4 días a la escuela, mejoraron en 23.5% en la misma operación matemática.

Cabe aclarar que cuando decimos que es mejor ir a la escuela, no nos referimos a asistir de cualquier manera, sino creando las mejores condiciones para que la presencialidad sea estable y duradera y la escuela un espacio seguro para NNA y para los maestros. ¿Cómo se puede lograr esto? Proponemos poner en práctica una multiplicación: 5x5x5, que significa que NNA puedan asistir 5 días a la semana a la escuela, por un periodo de 5 horas y con 5 condiciones imprescindibles que son:

1) agua (y jabón, y sanitizantes);

2) aire, lo que implica ventilación, distancia y cubrebocas;

3) apoyo socioemocional, con el juego y convivencia que hace falta;

4) refuerzo en los aprendizajes fundamentales en donde se ha diagnosticado retrocesos, y

5) participación, lo que incluye escuchar a la comunidad todo el tiempo, para que las soluciones sean solidarias y sustentables, y la exigencia a la autoridad sea constante.

Para que este 5x5x5 sea una realidad, es necesario que las autoridades educativas reconozcan que nuestros NNA tienen rezago educativo y pérdida de aprendizajes, de otra manera, seguiremos viviendo en una realidad que no existe.

* Katia Carranza (@backsb14) es investigadora en @Mexicanos1o.