Redacción Animal Político · 4 de diciembre de 2024
La capacidad máxima de almacenamiento de cadáveres y restos humanos es de 250 espacios individuales, cantidad declarada por el servicio forense de Ciudad de México para INEGI en 2022. Número que resulta cuestionable cuando esta entidad se posiciona en el quinto lugar de mayor recepción de cadáveres a nivel nacional (por encima se encuentran Jalisco, Guanajuato, Baja California y Estado de México, en orden ascendente).
En 2023, la recepción de cadáveres en la capital fue de 6,172, de los cuales el 76.8 % corresponden al sexo masculino y el 23 % al femenino. Este dato se refiere al total de cuerpos que entraron al Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO), institución que auxilia a las autoridades de procuración e impartición de justicia de la CDMX. Dentro de las actividades que éste ejecuta están las pruebas biológicas y dictámenes que asientan la causa de muerte.
Aunque la capacidad de almacenamiento sea poca en relación con la entrada de cadáveres, los servicios forenses tienen un registro abierto que resulta de utilidad para establecer un primer diagnóstico del perfil de los muertos. Y pese al desfase de actualización de datos (se tiene el Informe Estadístico 2023 con bases de 2022), es posible conocer las características de los cuerpos y restos humanos que examinan en la INCIFO-CDMX
De 2004 a 2022 ingresaron 94,866 cadáveres, y de esa cantidad el 25 % falleció por homicidio, porcentaje que sobrepasa el 21.5 % de los cuerpos registrados por muerte natural. En medio de estos dos rubros están los hechos de tránsito (22 %). Estos tres tipos de muerte son los que concentran los diagnósticos forenses en esos 18 años.

Al realizar el desglose por año, es entre 2017 y 2019 cuando el registro por homicidios mantuvo sus límites máximos. Aunque en la base consultada se tienen los mismos rubros, hay algunas anomalías como es el caso de 2013, único año para el que existe “enfermedad” dentro del registro de las formas de muerte. Con todo, los datos son funcionales para comparar el comportamiento de los homicidios, el que interesa describir pues refleja el número de víctimas que fallecieron por este delito y la forma en que se cometió.

En el periodo abordado, el arma de fuego es el mayor medio por el cual se comete homicidio, seguido por arma blanca, traumatismo y asfixia. Pero los cadáveres dispuestos al INCIFO con impactos de bala ascienden cuando se inspecciona a detalle el “tipo de diagnóstico”, pues en 2006 hay 76 casos de “herida por proyectil de arma de fuego” y uno de “anemia aguda por hemorragia” debido a una herida por arma de fuego. Al parecer, en ese año no se registraron homicidios con el diagnóstico de arma de fuego en las bases del Instituto, que en ese entonces todavía tenía el título de Servicio Médico Forense (SEMEFO).

Fue hasta 2012 que se aprueba la transformación del SEMEFO a INCIFO, a través de la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Justicia del —entonces— Distrito Federal. El cambio respondió a los avances en la medicina forense, y la consideración de que la infraestructura, equipo y recursos humanos con los que contaba el SEMEFO eran potenciales para el desarrollo de actividades con alta especialización en la materia. Dos años antes de esa evolución ya se publicaba el Anuario, es decir, en 2010 se publicó el Primer Anuario Estadístico del Tribunal Superior de Justicia del DF en donde, además de contar con indicadores judiciales y de justicia penal, el documento incluía estadísticas del Servicio Médico Forense.
Al transcurrir del tiempo, los Anuarios fueron robusteciendo su información y detallando los registros forenses del INCIFO. No obstante, queda la interrogante sobre el método de registro de los tipos de muerte, los diagnósticos, el porqué cambian algunos rubros en ciertos años o, inclusive, la evidencia de que antes de que se publicaran los Anuarios ya había una base consolidada desde 2004. Evidencias que indican anomalías, pero también aciertos al tener el perfilamiento de la causa de muerte de la mayoría de los cadáveres ingresados, pues de 2004 a 2022 solo hubo 12 cuerpos a los que no se les pudo atribuir una causa de deceso. Doce cuerpos con causa indeterminable de los cuales 8 eran del sexo masculino y el resto femenino.
A pesar de no tener la capacidad para el total de restos y cadáveres que ingresan al INCIFO, el Instituto, a través de sus registros estadísticos, muestran una realidad para la capital en donde las armas de fuego siguen siendo el problema y el medio principal con el que se comete el homicidio. Tener a disposición pública este tipo de información nos permite describir las muertes y pensar en probables soluciones —o bien, políticas focalizadas— para la reducción tanto del homicidio como de la mortalidad en general, siendo la capital un ejemplo (aunque es importante reconocer que depende de presupuesto e infraestructura) a retomar para los servicios forenses del país.
* Alejandra J. Arias Vásquez es integrante del Seminario sobre Violencia y Paz y doctorante de la Universidad Nacional Autónoma de México.