Refugios pesqueros, refugios de vida

blogeditor · 2 de noviembre de 2022

Refugios pesqueros, refugios de vida

“Cada día hay que ir a pescar más lejos, gastar más gasolina e invertir más tiempo para capturar lo mismo, o menos”. Esta es una frase repetida por los pescadores y pescadoras durante el 4to Congreso Mundial de Pesca de Pequeña Escala que se llevó a cabo en Mérida durante la última semana de octubre de 2022. Una frase que muestra una dura realidad para miles de familias que viven de los recursos del mar y que no tiene una única solución.

Mientras se comparten realidades de diferentes países de Latinoamérica y el Caribe, pescadores y pescadoras de Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Perú y México, entre muchos otros, coinciden en que la vida del mar debe cambiar. No podemos extraer recursos como si los océanos fueran una fuente inagotable. Las formas de pescar y de relacionarse con el mar deben entrar en el concepto “sostenible”, algo abstracto y difícil de asimilar cuando la mayor preocupación de ellos y ellas es llevar de comer a casa.

No solo la falta de los recursos es un problema, las condiciones desiguales en los que se extraen los recursos en comparación a la pesca industrial, la falta de apoyo por parte de los gobiernos e incluso la cada vez más creciente pesca ilegal -que se ha acrecentado con la crisis sanitaria y económica por la pandemia que viven los países latinoamericanos– hacen de la pesca una labor de supervivencia más que una forma de vivir. Sin embargo, un grupo de pescadores y pescadoras comienza a ver una esperanza. Las zonas destinadas a la recuperación pesquera y la conservación voluntaria aparecen como opciones, con distintos nombres en Latinoamérica.

En México las llamamos Zonas de Refugio Pesquero, pero pescadoras y pescadores de otras partes les han llamado Zonas de Conservación Pesquera, Áreas de Protección de Recursos, de Restauración, etc. El mínimo común de estas zonas pasa por ejercer la conservación en el mar para que haya más qué pescar, en resumen, dejar de pescar para tener qué pescar en el futuro.

Ya sea que se haga la analogía de una cuenta bancaria que permite vivir de los intereses que genera, de un vaso de agua que se llena hasta rebasar o un acuario donde los peces /recursos se reproducen tanto hasta que se salen de la pecera, las diferentes analogías que usan los pescadores describen un fenómeno natural de derrama o excedentes (spill over en inglés) donde las especies salen de las zonas de refugio para ocupar otros espacios donde pueden ser pescadas. Un efecto que demuestra que se puede vivir de la pesca de manera sostenible cuando las comunidades logran ponerse de acuerdo y tener las herramientas adecuadas para la mejor toma de decisiones de la gestión de sus recursos.

Este 4to Congreso Mundial de la Pesca de Pequeña Escala nos muestra que las comunidades pesqueras del mundo están haciendo algo para realizar su actividad con visión de futuro, al pensar en el mañana, y que los gobiernos, académicos y organizaciones pueden brindar los apoyos, recursos y acompañamientos necesarios para que estas medidas que nacen de la propia comunidad y de sus experiencias sean exitosas para tener océanos abundantes de vida.

En Oceana estamos convencidos de que esta es la vía, que apoyarles a crear Zonas de Refugio Pesquero que sirvan para la pesca y que sean acordadas y consensuadas por ellos y ellas es mejor que una conservación impuesta y punitiva. Esto nos permitirá tener una mejor información y trazabilidad de los recursos pesqueros, podemos tener estrategias de restauración pesquera eficientes y funcionales para que nuestros océanos vuelvan a rebosar de vida y puedan así alimentar el mundo sin el fantasma de la sobre explotación y la extinción de los recursos.

Es cierto, esta es una solución más y hay mucho por hacer, pero también hay un gran camino avanzado y estas soluciones son halagüeñas porque nacen desde las entrañas de la conservación, de las personas que dependen directamente de los recursos de la naturaleza. En el mar, más conservación es más alimento para todos y todas.

Esperemos que estos casos de éxito sobre Zonas de Refugio Pesquero se viralicen y contribuyan a tener mayor bienestar para los pescadores y pescadoras del mundo, así como y océanos más saludables de los que dependemos todos los días.

* Miguel Rivas es director de Santuarios Marinos en Oceana.

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