La reestructuración familiar en la migración

Redacción Animal Político · 18 de mayo de 2023

Mi nombre es María, tengo 6 años y nací en Venezuela. Mi papá se llama Juan y también es venezolano, y mi mamá se llama Fabiola, pero ella es de Colombia; tengo un hermano de 21 años de nombre Paco. Un día desperté y mi mamá me dijo que tenía que encargar mis juguetes con mis amigas e ir a despedirme de mi abuelita, porque emprenderíamos un viaje de muchos días. A mí me puso feliz, pero cuando fui con mi abuela escuché que lloraba porque no podía ir con nosotros. Mi mamá le decía que todo iba a mejorar y que alcanzaría para la comida y sus medicinas. Ver todo eso me puso triste.

Comenzamos a viajar de noche en un bus hacia Colombia, llevábamos mochilas con comida y ropa, y mi papá guardaba el dinero en los zapatos; me dijeron que conocería una selva y ríos, yo sólo escuchaba el Darién, y ahí nos fuimos reuniendo con otras personas que llevaban niñas como yo. Caminamos mucho, a veces mi hermano y mi papá me llevaban en sus hombros. Durante todo el camino tuve sed, pero el agua tenía que durar; yo estaba cansada y quería regresar y dormir en mi cama. Pesaban mucho las maletas y comenzaron a dejar mi ropa en el camino. Los zapatos de mamá se rompieron y se lastimó sus pies. Mis zapatos se quedaron en una de las maletas que dejamos en el camino. Pasando la selva nos encontramos con policías que no nos cuidaban y le quitaron el dinero a mi papá. Tuve mucho miedo.

Mi familia se fue haciendo más grande, porque con nosotros se unió el abuelo Eliot que venía de Haití. No hablaba mucho español, pero mi papá le dijo que viniera con nosotros, igual que a la tía Emma y mi primo Óscar que venían de Cuba. Todos ya éramos una familia grande, porque nos cuidábamos entre todos, y pasamos por muchos países hasta llegar a México. Ahora estamos viviendo en un albergue con mi nueva gran familia…

Se define a la familia como aquellos “vínculos significativos que la persona refiere como grupo de pertenencia primario, que cumple funciones culturales, económicas, emocionales y de apoyo social con respecto a su situación vital. Las personas que la componen son definidas en función del criterio de la persona de referencia, independientemente de que puedan o no fundamentar un vínculo biológico (jurídicamente reconocido) o si residen o no en el mismo territorio”. 1

Para las Naciones Unidas, la familia constituye la unidad básica de la sociedad y desde el año 1994, cada 15 de mayo se celebra el día internacional de la familia. En el marco de esta celebración queremos reflexionar sobre las familias vinculadas con la migración. Actualmente, numerosas familias en diferentes lugares del mundo se encuentran directa o indirectamente relacionadas con procesos migratorios, y es bien sabido que se ven obligadas a reestructurar su dinámica, roles y proyectos de vida creando vínculos nuevos como en la historia de María, en la que se van sumando integrantes a través de lazos de solidaridad y amor.

Considerando esto, nos preguntamos, ¿cuáles son los cambios experimentados en la organización y dinámicas familiares como resultado de la migración? El impacto que tiene las familias cuando un miembro o varios deciden partir de su lugar de origen en búsqueda de una vida distinta se estudia cada vez más, al menos a nivel académico.

Es conocido que la compleja evolución de los flujos migratorios ha convertido a las familias transnacionales en un fenómeno común, entendiendo éstas como un proceso dinámico de construcción y reconstrucción de redes sociales que organizan la movilidad espacial, la vida laboral, social, cultural y política tanto de la población migrante como de familiares, amigos y comunidades en los países de origen, tránsito y destino. Pero al mismo tiempo sigue habiendo un endurecimiento de las políticas de control de fronteras y residencias en los países de destino de las migraciones, generando situaciones que ponen en evidencia la extrema vulnerabilidad de las familias con y/o de migrantes irregulares, quienes permanentemente son marginados de los sistemas de protección social y amenazados con la deportación, enfrentándoles en ocasiones a una múltiple fractura familiar, teniendo  consecuencias traumáticas y obligándoles a un constante replanteamiento del proyecto de vida.

En el caso de México, que ya se ha convertido en un país de destino, las políticas migratorias actuales no han respondido a los nuevos desafíos que plantean las familias transnacionales, independientemente de la concepción de familia que cada región y cultura tiene. Es por ello que es importante formular nuevas políticas para preservar el principio de unidad familiar, como un derecho fundamental dentro del orden jurídico internacional.

Tener en perspectiva a la familia durante los procesos migratorios permite cuestionar y orientar las reflexiones sobre algunos aspectos específicos de la movilidad humana, como las relaciones al interior de los hogares, la recomposición de los mercados del trabajo, las modalidades de reagrupación familiar en el origen, tránsito, destino e interacción entre estos puntos, el establecimiento de nuevas relaciones sociales interétnicas. Por tanto, la inclusión de la familia como sujeto de análisis puede contribuir a examinar y entender mejor el fenómeno migratorio y al diseño de políticas públicas integrales dirigidas a las poblaciones más vulnerables de los flujos migratorios.

El papá y hermano de María pudieron ingresar a Estados Unidos mientras que ella y su mamá abordaron un vuelo de regreso a Colombia, al no poder acceder a uno de los programas vigentes de aquel país, rompiendo una vez más con la estructura familiar de María.

* Evelin Saucedo, Psicología en Sin Fronteras. Morayma Pacheco, Centro de día en Sin Fronteras.

 

1 Manual de Implementación del Modelo de Atención Integral para Personas en Movilidad Humana Internacional en México de Sin Fronteras IAP, 2022, p.14.