blogeditor · 2 de julio de 2013
En el imaginario mexicano, la reelección se vinculó durante mucho tiempo con un régimen dictatorial y no con la democracia. El principio “sufragio efectivo, no reelección” fue una de las banderas del movimiento de la revolución mexicana y posteriormente se convirtió en piedra angular del sistema político. Pero el aprendizaje y las exigencias de la democracia obligan hoy día a replantearse el objetivo de la reelección. ¿No sería un instrumento útil para mejorar el desempeño del gobierno? ¿Acortar las curvas de aprendizaje?
De acuerdo con un artículo de Daniel Zovatto para Observatorio Electoral Latinoamericano, más de dos terceras partes de los países de América Latina (13 de 18) permiten la reelección. “Sin embargo, la normativa ofrece variaciones importantes. Mientras en cinco países (Argentina, Brasil, Perú, Venezuela y Republica Dominicana) la reelección consecutiva está permitida, en los otros ocho (Bolivia, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Panamá y Uruguay) sólo es posible transcurrido al menos un mandato presidencial. En las cinco naciones restantes (Colombia, Guatemala, Honduras, México y Paraguay) la reelección está totalmente vedada. Sólo en uno de estos cinco países (Colombia) se debate actualmente la posibilidad de reimplantarla”.
La tendencia regional de las reformas durante los últimos 25 años, es claramente favorable a la reelección. Pero México se ha mantenido al margen.
Una encuesta realizada por Defoe arroja la percepción de las personas respecto a la reelección y no con poca sorpresa vemos que una notable mayoría cree que la reelección no debería ser permitida para la mayoría de los puestos de elección popular.
Y de los pocos que consideran que México debería permitir la reelección, 30 % considera que de esa manera rendirían cuentas a los ciudadanos y que el voto serviría efectivamente para castigarlos o premiarlos.
La negativa tan marcada de parte de los ciudadanos a que los representantes se reelijan ¿se debe a que el imaginario social del mexicano no ha cambiado en 100 años? Si la reelección es un instrumento útil para mejorar el desempeño del gobierno y acortar las curvas de aprendizaje, ¿no deberían los políticos esforzarse un poco más por sugerir candidatos dignos de ser reelectos?