blogeditor · 8 de agosto de 2017
Las redes sociales se han convertido en un instrumento fundamental de la comunicación de los políticos y de sus gobiernos. Es una manera de entrar en relación directa con las audiencias sin mediarse a través de los medios tradicionales.
Los políticos y sus gobiernos por las redes sociales pueden decir prácticamente lo que quieran. En los hechos no están sujetos a ningún tipo de restricción. Los mensajes que trasmitan pueden ser noticias verdaderas, pero también falsas.
Empieza a cambiar una de las características fundamentales de las sociedades democráticas que ha sido que los mensajes de los políticos y de sus gobiernos llegan a las audiencias mediados siempre por los medios.
En ese marco la pregunta es qué tan eficaces son las redes sociales, para que lleguen a las audiencias la información o los mensajes que los políticos y sus gobiernos quieren trasmitir y fijar.
El 63 % de la población en México es internauta, según datos que da a conocer la Asociación de Internet en el XIII Estudio sobre los Hábitos de los Internautas en México, que corresponde a 2017. Del estudio se deriva que:
Todavía no hay información suficientemente sólida, para sostener cuál es la verdadera influencia de la información o los mensajes que los políticos y sus gobiernos difunden en el sector que tiene acceso a las redes sociales.
Las preguntas son muchas: ¿los supuestos seguidores que tienen los políticos en sus redes son reales? ¿Llega la información o los mensajes a las audiencias? ¿Estos les influyen y hacen que mejore la imagen del político y su gobierno?
La influencia de las redes sociales no puede sobreestimarse y tampoco minimizarse. Se debe ser muy objetivo a la hora de valorar su impacto real. Es claro que las nuevas tecnologías seguirán avanzando y cada vez serán más accesibles a la ciudadanía. No hay marcha atrás.