La política, entre golpes y dignidad: recuperar el diálogo frente a la violencia

Redacción Animal Político · 31 de agosto de 2025

La política, entre golpes y dignidad: recuperar el diálogo frente a la violencia

“La violencia es el último recurso del incompetente”.

 Isaac Asimov

El zafarrancho ocurrido en el Senado entre Gerardo Fernández Noroña (Morena) y Alejandro Moreno (PRI) no es un hecho aislado ni anecdótico. Es un síntoma alarmante de cómo la política en México se degrada cuando el diálogo es reemplazado por la fuerza, y cuando los espacios que deberían ser de acuerdos básicos se convierten en escenarios de golpes y gritos.

Lo que presenciamos no fue debate ni contraste de ideas, sino la expresión más baja de la política: imponer la fuerza en lugar de convencer con argumentos.

Este espectáculo revela la ausencia de respeto mutuo y la incapacidad de construir consensos, mientras se exhibe ante la ciudadanía una imagen primitiva, arrogante y degradante de quienes deberían representarnos.

El mensaje es claro y peligroso: si la violencia se normaliza en el máximo órgano legislativo, también puede legitimarse en la vida social.

En lugar de diálogo, se transmite la idea de que el poder se sostiene a base de empujones, gritos y prepotencia. Así, se alimenta la polarización y se refuerza una cultura de violencia que erosiona la convivencia democrática.

Pero la política no puede ser eso. La política debe ser el arte de construir acuerdos, de conciliar diferencias y de poner en el centro el bien común.

Lo que necesitamos como país es elevar el nivel del debate y exigir que nuestros representantes estén a la altura de los desafíos nacionales, no que reproduzcan conductas de violencia que tanto daño hacen a la sociedad. Como ciudadanía, nos corresponde rechazar estos espectáculos y exigir dignidad en la vida pública.

La paz no se construye con golpes, sino con diálogo; no se avanza con insultos, sino con propuestas; no se defiende la democracia con prepotencia, sino con respeto a las reglas, a las instituciones y a la pluralidad.

Hoy, más que nunca, debemos impulsar desde la familia, la escuela, el trabajo y la comunidad una auténtica cultura de paz.

Una cultura que nos permita recuperar la política como espacio de encuentro, diversidad y tolerancia, para que los acuerdos básicos de nuestra vida en común no se forjen en el ring de la violencia, sino en la mesa del diálogo.

La verdadera fuerza de un país no se mide en golpes, sino en su capacidad de dialogar y encontrar soluciones juntos.

* Elio Villaseñor Gómez es director de Iniciativa Ciudadana para la Promoción del Diálogo A. C. (@Iniciativa_pcd).