Recuento GIRE 2025: navegar el cambio, proteger lo construido

Redacción Animal Político · 15 de diciembre de 2025

Recuento GIRE 2025: navegar el cambio, proteger lo construido

El 2025 comenzó con la clara conciencia de que los años previos habían sido extraordinarios. En 2023 y 2024 se consolidaron avances históricos para los derechos reproductivos en México y sabíamos que mantener ese ritmo —o incluso superarlo— sería un desafío en un contexto que ya anunciaba transformaciones profundas. Aun así, entramos al año con la certeza que siempre nos guía: la autonomía reproductiva merece ser defendida todos los días, incluso cuando las condiciones se vuelven más complejas. En GIRE asumimos este año con confianza en nuestra causa y con el compromiso de seguir acompañando, incidiendo, generando evidencia y construyendo rutas para que los derechos no solo se protejan, sino que se mantengan y se sigan ampliando. Fue un año que nos exigió adaptarnos, sostener y cuidar lo logrado. Pero también fue un recordatorio de por qué seguimos aquí.

El contexto marcó el paso. A nivel nacional, la transformación del sistema de salud avanzó a través de procesos rápidos y, en muchos momentos, ambiguos. Esto generó dudas sobre quién debe garantizar la prestación de servicios esenciales, revelando tanto la fragilidad institucional como la permanencia de prácticas restrictivas que limitan el acceso efectivo a la atención. Al mismo tiempo, la reconfiguración del Poder Judicial —particularmente tras la reforma de 2024 que limitó los efectos generales de las sentencias— implicó un giro relevante para el litigio estratégico y añadió incertidumbre respecto a la aplicación práctica de criterios previamente establecidos. Estos cambios, sumados a la necesidad de mantener y consolidar estándares jurisprudenciales, nos recordaron que nuestros logros requieren una defensa constante.

En el plano internacional, el clima tampoco fue sencillo. En varios países, los gobiernos adoptaron posturas más regresivas en materia de igualdad de género y derechos reproductivos, dando oxígeno a discursos estigmatizantes y narrativas que buscan desacreditar al movimiento feminista. Esta tendencia global alcanzó también a México, visible en debates locales donde grupos conservadores lograron frenar avances legislativos a pesar de resoluciones judiciales favorables. El restablecimiento de la llamada Global Gag Rule añadió una capa más de presión, sobre todo para países con sistemas de salud debilitados, al restringir la provisión de información y servicios esenciales. En conjunto, fue un escenario donde los derechos conquistados no estaban garantizados.

Aun así, los logros de 2025 fueron significativos. En materia de aborto, el impulso de los últimos años se mantuvo firme: hoy 24 de las 32 entidades federativas han despenalizado la interrupción del embarazo al menos durante el primer trimestre. Este avance, fruto del trabajo persistente del movimiento feminista, organizaciones de la sociedad civil, abogadas, acompañantes y de decisiones clave del máximo tribunal, representa un hito histórico para el país. Un panorama como este habría resultado inimaginable apenas una década atrás.

Este año se cumplieron 18 años de la despenalización del aborto en la Ciudad de México. A casi dos décadas de aquella reforma, la capital sigue siendo un referente en la defensa de los derechos reproductivos. Sin embargo, este aniversario también obliga a reconocer que el camino hacia la garantía plena del derecho a decidir sigue marcado por límites estructurales. A pesar de los avances normativos, la regulación penal del aborto permanece vigente en la mayoría de los estados, y esa permanencia tiene efectos concretos: quienes buscan acceder a un aborto siguen expuestas a ser denunciadas y a enfrentar procedimientos penales. La existencia misma del delito restringe el acceso, profundiza las desigualdades territoriales y alimenta el estigma que atraviesa la experiencia de quienes requieren atención. Mientras la regulación penal continúe operando, el riesgo de criminalización será una realidad y la promesa de un acceso pleno, seguro y libre de prejuicios seguirá incompleta. Por eso seguimos insistiendo en un cambio de paradigma que deje atrás el uso del derecho penal y permita que el aborto legal, seguro y gratuito sea una garantía efectiva para todas las personas.

En otras áreas de la salud reproductiva, GIRE avanzó en agendas igualmente urgentes. Continuamos posicionando el aborto como parte integral del continuo de atención en salud reproductiva, pero también trabajamos en visibilizar la violencia obstétrica desde sus múltiples dimensiones: falta de información, trato indigno, prácticas coercitivas y controles que limitan la autonomía de las personas. Además, insistimos en la necesidad de regular la reproducción asistida desde un enfoque de igualdad y no discriminación. Actualmente, la falta de un marco normativo adecuado deja espacio para decisiones arbitrarias basadas en estereotipos sobre quién “merece” o no acceder a técnicas reproductivas. Lo mismo ocurre con la gestación por sustitución, donde la ausencia de reglas claras expone a todas las partes involucradas a escenarios sin rutas formales para garantizar información, acompañamiento y protección.

Otro eje que tomó fuerza este año fue la agenda de cuidados. Comprender el trabajo de cuidados —pagado y no remunerado— como parte esencial de la justicia reproductiva implica reconocer que las desigualdades se entrelazan: quienes viven con menos recursos suelen enfrentar más barreras tanto para acceder a servicios de salud como para sostener el cuidado cotidiano. Esta intersección nos obliga a ampliar la mirada y a exigir políticas que consideren los determinantes sociales de la salud: ingreso, vivienda, educación, empleo, movilidad, acceso al agua, seguridad social y todos aquellos elementos que condicionan la posibilidad real de tomar decisiones libres. Es una agenda en construcción, pero ya perfila horizontes transformadores para el país y en el ámbito regional, considerando el reconocimiento del derecho al cuidado como un derecho autónomo, a partir de la decisión de la Opinión Consultiva OC-31/25 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Hacia el cierre del año, hubo señales alentadoras. La nueva Suprema Corte, en uno de sus primeros asuntos vinculados a derechos reproductivos, invalidó normas que imponían trabas indebidas para acceder a servicios como el aborto por violación o la anticoncepción de emergencia. La decisión también abrió la puerta a la despenalización del aborto en Tlaxcala y reafirmó que ninguna autoridad puede imponer requisitos punitivos que limiten el acceso a servicios esenciales de salud. Es un mensaje poderoso: incluso en escenarios institucionales cambiantes, los criterios construidos durante más de una década siguen teniendo fuerza y están profundizando su capacidad de proteger los derechos.

De cara al 2026, sabemos que se perfila un año exigente. Consolidar los avances alcanzados requerirá asegurar que todas las personas puedan acceder efectivamente a servicios de salud reproductiva sin discriminación ni obstáculos. También será clave fortalecer los criterios jurisprudenciales existentes para que se mantengan como referentes firmes en esta nueva etapa del Poder Judicial. Y, sobre todo, será indispensable impulsar políticas públicas capaces de convertir los derechos en una realidad cotidiana: servicios accesibles, personal capacitado, infraestructura adecuada y un sistema de salud que reciba a las personas con base en la calidez y calidad, no con sospecha.

Pero si algo nos enseñó este año es que los derechos avanzan cuando se sostienen colectivamente. Cuando se documentan las injusticias, cuando se acompaña sin juicio, cuando se exige con claridad, cuando nadie se queda sola ante la violencia o la precariedad institucional. La fuerza del movimiento feminista, la solidaridad de las comunidades y la convicción de quienes defienden la autonomía reproductiva siguen siendo los motores esenciales en tiempos de incertidumbre global.

Por eso, nuestra apuesta sigue intacta. Queremos mantener lo ganado, profundizar en lo avanzado y proteger cada conquista para que el Estado garantice servicios accesibles, disponibles, aceptables y de calidad. Sabemos que aún existen barreras importantes, pero confiamos en que, a través del acompañamiento de casos, la incidencia, la investigación y la comunicación, seguiremos construyendo un país donde decidir sea una posibilidad real para todas las personas. Nada de lo logrado es definitivo, pero nuestra capacidad de seguir empujando hacia adelante sí lo es. GIRE seguirá aquí: con la misma claridad, la misma convicción y la misma esperanza activa que nos han guiado desde el inicio.

* Frania Colmenero (@franiacolmenero) es subdirectora de @GIRE_mx.