blogeditor · 7 de julio de 2022
La violencia es un fenómeno que nos arrasa. En un país donde un punto de origen –el año 2007—ha generado dinámicas profundas y diferenciadas que se traducen en homicidios, feminicidios, desapariciones, tortura y las más diversas formas de crueldad, existen pocos puntos de comparación o referentes de dónde estamos después de todos estos años. No estamos en un escenario postbélico. Tampoco podemos trazar la genealogía de la violencia en la operación de un régimen político diseñado para el terror. Las olas de violencia van y vienen en los diversos territorios y no es difícil, sino ingenuo y poco sensible, plantear la idea de un antes y un después. Entonces, ¿qué podemos reconstruir después de tantos años? ¿A qué podemos dar sentido?
“Cuando la violencia se empezó a extender como una niebla en nuestros paisajes cotidianos, y nuestras categorías para entender las violaciones a los derechos humanos se volvieron borrosas para aprehender lo que estaba pasando, hicimos lo que pudimos: acuerparnos con otros y otras cuyas vidas habían sido desgarradas, y sin embargo, seguían caminando con dignidad en la búsqueda de justicia”, dice Ximena Antillón al iniciar la reflexión propuesta en un documento al que llamamos (Anti)manual sobre enfoque psicosocial y trabajo con víctimas de la violencia y violaciones a los derechos humanos y que ve la luz el día de hoy. Este documento, como reza el nombre, no busca decir qué hacer, sino reconstruir lo aprendido, con aciertos y errores, para resistir, acuerpar y crear nuevas formas de buscar y hacer justicia y acompañarnos en el proceso.
En Fundar hay unos 10 años de trabajo psicosocial en el trabajo con víctimas de violencia y de violaciones a derechos humanos. Algunos hemos llegado después a los procesos, pero con este (Anti)manual hemos querido hacer varias cosas. Una de ellas es proponer un entendimiento de lo psicosocial en una tradición teórica y política que discute el cómo se acompaña, y que se propone como un enfoque que puede registrar los impactos de la violencia y desde allí, en colectivo, permite crear apuestas de cambio hacia el futuro. También nos propusimos historizar y politizar los procesos de acompañamiento a víctimas, lo que hicimos a partir de la reconstrucción y discusión de nuestro propio trabajo. A partir de lo anterior, buscamos poner sobre la mesa lo aprendido y conversado porque también quien acompaña es acompañado y desde allí buscamos posicionarnos: desde un espacio abierto a la escucha, por doloroso que esto pueda ser.
Con este (anti)manual buscamos compartir algunos aprendizajes que observamos al voltear la mirada y ver que sí, que hay algunas rutas trazadas. No son aprendizajes desde una “pretensión de saber”, sino desde la escucha y la autocrítica; es decir, desde la duda. Por eso, en primer lugar, sostenemos que lo que hemos logrado discernir, lo que hemos aprendido, lo hemos hecho en colectivo pues no se resiste a la violencia en solitario. En segundo lugar, que hemos visto cómo categorías como “víctima” y “daño”, si bien de inicio buscan dar sentido y ser útiles en los procesos de justicia y verdad que tantas personas y colectivos recorren, se han insertado en un entorno histórico, político y social donde, mientras estas aumentan, se fijan estereotipos y se despolitizan sus procesos: se pone énfasis en la vulnerabilidad mientras hemos observado cómo se construye desde la resistencia. Despolitizar las categorías es una forma de administración del dolor que se ha hecho desde las instituciones del Estado, pero que tampoco es ajena a nuestro quehacer como acompañantes.
Desde Fundar invitamos a la lectura y la compartición del (anti)manual sobre enfoque psicosocial y trabajo con víctimas de la violencia y violaciones a los derechos humanos. Esperamos que sirva como punto de encuentro, pues sabemos que así como nos encontramos un día caminando en la exigencia de justicia y descubrimos que no íbamos en solitario, también creemos que somos varias quienes queremos volver sobre los pasos de modo que el acompañar y acompañarnos siempre vaya de la mano.
* Ángel Ruiz (@ruizangelt) es investigador en el Programa de Derechos Humanos y Lucha contra la Impunidad de @FundarMexico.