Redacción Animal Político · 30 de marzo de 2025
El hallazgo de Teuchitlán ha cimbrado a la sociedad mexicana y ha revelado las dificultades de las Fiscalías para investigar este tipo de atrocidades, así como la eventual aquiescencia de diferentes agentes del Estado, especialmente de policías municipales. Si bien el reclutamiento forzado no es el único fenómeno relacionado con la desaparición de personas, sí está presente cuando se habla de la cercanía entre Guanajuato y Jalisco.
Al respecto, el Observatorio Nacional de Prevención del Reclutamiento de Niñas, Niños y Adolescentes por parte de la Delincuencia Organizada define el fenómeno como “un proceso permanente de incorporación a la delincuencia organizada para realizar diversas actividades ilícitas, mediante actos de sustracción, captación, amenaza, intimidación, rapto, engaño, uso de la fuerza u otras formas de coacción, oferta de pago o beneficios, entre otras”. Esta definición retoma el tipo penal de corrupción de menores y documentos inéditos de UNESCO. A partir de ésta, el Observatorio presenta una tipología de reclutamiento forzado.
Otra organización, la Red por los Derechos de la Infancia, hizo en 2021 una estimación de la población que pudiera estar en riesgo y señala que en Guanajuato podría tener entre 10 y 18 mil niñas, niños y adolescentes. Además, hay casos concretos en los que los colectivos de familias de personas desaparecidas de Guanajuato muestran especial interés en Jalisco. A continuación, unas estampas:
En suma, Guanajuato no sólo debería de pensarse como parte del circuito desaparecedor del que habla Alejandra Guillén por su geografía, sino por los patrones en los que la desaparición posiblemente vinculada con el reclutamiento forzado, incluyen fenómenos como la trata de personas con fines de explotación laboral o sexual.
* Raymundo Sandoval (@ray_sandoval) es defensor de derechos humanos.