Reaparece el Vicentillo y suelta bombas

blogeditor · 4 de enero de 2019

Reaparece el Vicentillo y suelta bombas

Es la primera semana de enero y mientras muchas dependencias del gobierno norteamericano se hallan en paro, la justicia reanuda labores en la mayoría de sus casos.

Por lo pronto estamos de vuelta en la audiencia número 22 en el juicio que se le sigue al narcotraficante mexicano Joaquín el “El Chapo” Guzmán y en los pasillos los guardias saludan a los reporteros y estos les desean lo mejor para el año que inicia. Los marshalls también reciben sus buenos deseos y los devuelven a los curiosos y miembros de la defensa. Hay muchas sonrisas en este jueves de casa llena gracias a que muchos paseantes siguen haciendo turismo justiciero y obtienen el beneficio de ver al Chapo Guzmán en vivo y a todo color sin pagar siquiera cover.

Y para iniciar el año con enjundia, la fiscalía del caso nos trajo a un testigo estrella: Vicente Zambada Niebla, mejor conocido como “El Vicentillo”, quien no esperó mucho para comenzar a soltar relatos incriminatorios.

Uno de los más célebres narcojuniors del crimen organizado mexicano parecía que testificaba en contra de su padre, Ismael El Mayo Zambada García, que una vez más vuelve a aparecer como una figura poderosa e indestructible dentro de la jerarquía del cártel de Sinaloa, muy por encima del acusado Chapo Guzmán.

Cuando la asistente del fiscal lo interrogaba sobre la repartición de sobornos en el cártel que lo formó, Vicentillo aseguró que el oficial mayor del Ejército mexicano entre 2004 y 2008, el General Humberto Eduardo Antimo Miranda, fue a ofrecerle sus servicios a Ismael Zambada cuando supo que los Hermanos Beltrán Leyva, los Carrillo Fuentes y una representación de los Zetas andaban buscando a militares que les hicieran el favor de detener o asesinar, lo que ocurriera primero, al Chapo Guzmán y al mismo Mayo Zambada.

Según lo dicho la tarde del jueves 3 de enero del 2019 por el testigo estrella de esta semana, el general de división Antimo Miranda buscó al Mayo para decirle que en el ejército “preferían la forma de trabajar de ustedes” (Zambada – Guzmán Loera) y que por eso decidió acudir a avisarle. En una reunión que tuvieron a inicios del 2007 el Mayo agradeció a quien en ese momento era el oficial mayor de la SEDENA y le dio 50 mil dólares, cantidad que le continuó dando cada mes. Poco más de un año después, en abril del 2008, a través de un comunicado la SEDENA informó que con fundamento en el artículo 25 de la ley de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas mexicanas, el general había pasado a situación de retiro.

El Vicentillo recordó que no era la primera vez  que su padre sobornaba a alguien de las fuerzas armadas pues en el 2001, el Coronel Marco Antonio de León Adams, jefe de la guardia personal de Vicente Fox, se reunió en la Ciudad de México con Ismael Zambada para establecer una alianza.

En juntas celebradas en el restaurante El Lago del Bosque de Chapultepec, el Coronel Adams o ” El Chicles” como le decían en el Cártel de Sinaloa, les informaba de operativos y ofrecía protección a cambio de sobornos.

Vicente, el mayor de los hijos del Mayo, y refiriéndose siempre al acusado cariñosamente como “mi compa Chapo”, dijo que su papá “puso” como Jefe de la policía judicial de Sinaloa a un amigo suyo, el comandante Jesús Antonio Íñiguez, “Chuy Toño”, quién a su vez colocaba a comandos afines de la judicial en las zonas donde se movía el Mayo: El Salado, Costa Rica, El Dorado y Cruz de Elota. La misma denuncia ya la había realizado Ismael El Rey Zambada cuando tuvo que relatar los supuestos sobornos dados a Genaro García Luna, y cuando William Purpura le preguntó que para qué eran dichos sobornos, el hermano del Mayo le aclaró que deseaban poner a un jefe de la policía judicial en Sonora y hoy el hijo primogénito le dijo al jurado de quien se trataba.

El pago de policías, militares y políticos adscritos a la nómina del Mayo, de la cual se beneficiaba el “compa Chapo” por igual, ascendía a más de un millón de dólares al mes, a decir de lo relatado por el Vicentillo.

El Negro mandó matar a Rodolfo Carrillo

En el Juicio del Siglo se dijo ayer que por viejas rencillas entre ellos, Joaquín Guzmán Loera mandó a uno de sus gatilleros, un exmilitar apodado “El Negro”, a matar a Rodolfo Carrillo.

Ejecutado afuera de un centro comercial en la ciudad de Culiacán, en una refriega en la que murió también la esposa de Carrillo, Giovana Quevedo, y un acomodador de autos, es la segunda vez en este juicio que se acusa al Chapo de este asesinato, pues ya el Rey Zambada lo había señalado de lo mismo en noviembre pasado. Sin embargo, el hermano del Mayo Zambada dijo que Guzmán Loera lo mandó matar “porque no le dio la mano” en alguna reunión cumbre entre narcotraficantes.

Pero el día de ayer, Vicente Zambada Niebla dio una versión más consistente a la relatada por su tío Jesús y aclaró que tuvieron al menos cinco reuniones con Rodolfo Carrillo para tratar de llegar a un acuerdo de paz. Pero el que en ese tiempo era el líder del Cártel de Juárez no solo faltó a su palabra, sino que además “entregó” a la policía al licenciado Ríos, quien trabajaba para Guzmán Loera, lo cual colmó la paciencia de éste que decidió matarlo, según Vicentillo, a quien por cierto aún no dictan sentencia y que con su testimonio contra Guzmán Loera busca obtener el beneficio de una pena menor.

Por lo pronto, contó que ya le permitieron traer a su familia a los Estados Unidos como parte de esos acuerdos de cooperación pues, dijo de manera ligeramente cínica, “acá está más segura que en México”.

Zambada Niebla, quien adquirió la condición de compadrazgo con El Chapo, con Amado Carrillo y con Arturo Guzmán Loera, ya sin el sex appeal con que lo recordaban muchas reporteras del día en que lo detuvieron, recordó también las pláticas que tuvo con el Chapo en la sierra en donde el acusado le dijo que era una gran mentira la versión que manejó un sector de la prensa en el sentido de que, para escapar de prisión, el Chapo había tenido que sobornar al director de Puente Grande, incluso al presidente Vicente Fox.

Zambada junior confió al jurado que llegó a hablar con el acusado Joaquín Guzmán Loera y que éste le decía “la prensa no sabe nada, pues solo dos o tres personas sabían de mi fuga”. Según el testigo, el Chapo le confirmó la versión de su escape en un carro de lavandería y la felicidad que le provocaba escuchar cómo iban sorteando las distintas puertas hasta llegar a la última con el carro empujado por un tal Chito.

El Vicentillo ha confirmado algunos hechos ya narrados en este juicio, como la fiesta en el Estado de México en el rancho de Barbarino donde el Chapo fue padrino de un hijo de ese pistolero; el helicóptero azul accidentado que le regaló el colombiano Jorge Cifuentes, y la sólida sociedad y amistad que tuvieron siempre Guzmán Loera e Ismael Zambada, quien prometió al Chapo darle la mitad de cada kilo de cocaína que le llegara cuando lo vio muy mal económicamente tras de la citada fuga del 2001.

Finalmente, el juez Brian Cogan aceptó una moción introducida por la fiscalía para que el Vicentillo no hablara del acuerdo que tenía con la DEA, institución que supuestamente le dejó seguir traficando un tiempo prometiendo no detenerlo a cambio de obtener información.

Al parecer también quedará vetado en este juicio el tema de cómo las armas de la operación “Rápido y Furioso” fueron a parar al cártel de Sinaloa.

Vicente Zambada Niebla, vestido con suéter gris y camisola azul marino de presidiario, testificará al menos durante jueves, viernes y quizás hasta el siguiente lunes con la réplica de la defensa.

Ahí estaremos.

 

@juansinatra