Re-conocer la sobrecarga del trabajo de cuidados en las mujeres

blogeditor · 30 de marzo de 2022

Re-conocer la sobrecarga del trabajo de cuidados en las mujeres

El cuidado y el trabajo de cuidados son fundamentales para la supervivencia de cualquier persona, pero ¿qué sabemos acerca del tema? El cuidado “puede definirse como la provisión diaria de atención social, física, psíquica y emocional a las personas. Esta provisión de cuidados puede asumir distintas características, que variarán desde formas voluntarias hasta profesionales, remuneradas o no remuneradas”.

Una forma sencilla de reconocer este tema es el famoso “trabajo no remunerado” realizado en casa por “las amas de casa”, pero realmente las nociones del precuidado implican la planeación de los alimentos, salir y comprar los insumos, preparar la comida, limpiar la casa mientras se cuida de la familia y se pone atención en el hogar.

El trabajo de cuidados también abarca el cuidado de personas mayores, personas con discapacidad, con problemas de adicción, entre otros.

Lo común es que este tipo de trabajo sea realizado por mujeres sin remuneración económica ni valorización social; en realidad, estas formas de trabajo con casi invisibles. Tal vez es que, a diferencia de los hombres, a las mujeres siempre se las ha asociado con el cuidado o, en otras palabras, es más rápido figurar el cuidado realizado por una mujer que por un hombre.

Otro hecho es que las nociones del cuidado están relacionadas con las ideas de la maternidad, del amor incondicional, de la feminidad que lamentablemente limitan el desarrollo de las mujeres, pues las definen y encapsulan en un deber ser. Así, los conceptos son una síntesis del mundo que nos ayudan a guiar nuestra vida, sin embargo no debemos aferrarnos a ellos porque estos pueden cambiar. De esta manera, la costumbre puede jugarnos trampas y hacernos creer que lo que observamos está dado de manera “natural”; es por lo que debemos reflexionar sobre las figuraciones culturales.

El concepto de cuidado no puede confundirse con el de amor, pues en el ejercicio del cuidado pueden no estar implicados los sentimientos de amor. El hecho es que las mujeres han padecido la sobrecarga de los cuidados: desde permanecer en casa y ocuparse del hogar y de la familia, hasta el intento por desarrollarse profesionalmente. En este sentido, la sobrecarga del trabajo de cuidados en las mujeres -son la abrumadora mayoría- desvaloriza su trabajo y disminuye su profesionalización: las mujeres que salen a trabajar regresan a casa para ocuparse de los cuidados que, aunque puedan compartirse con otros miembros del hogar, no se delegan.

Se trata de un trabajo porque, como cualquier otro, requiere de tiempo, esfuerzo y capacitación o conocimiento para realizarse, y es invisible porque en el ámbito doméstico o familiar se le ha relacionado con “el amor desinteresado” que, a su vez, tiene gran responsabilidad moral. Cuando la idea del cuidado o del trabajo de cuidados no está siendo cubierta surge entonces la idea de la culpa, la irresponsabilidad, el sacrificio no cumplido que repercute negativamente en la vida de las mujeres y en la forma en la que se ven a sí mismas. Y así, aunque el trabajo de cuidados brinda autonomía, desarrollo y dignidad para quienes lo reciben, las mujeres que lo dan están siendo cada vez más descuidadas por ellas mismas. Cuando tienen tiempo se regalan salidas a comer, mascarillas, terapias psicológicas para atenderse y cuidarse, pero casi siempre se están ocupando de los otros, aunque parezca que no están haciendo nada. En realidad, están haciendo todo porque, como hemos dicho, el cuidado es vital para cualquier ser humano, pero este trabajo desvalorizado también es invisibilizado.

Aunque las nuevas ideas sobre la masculinidad están apoyando la participación de los hombres en los cuidados, la reciente pandemia de la COVID 19 también demostró la crisis de los cuidados con la fragilización de las redes apoyo y la ausencia de las instituciones para atender las necesidades familiares.

Re-conocer es volver a mirar o mirar dos veces que, aunque las mujeres han conquistado más y mejores espacios, no han dejado de lado todas las otras actividades relacionadas con el cuidado; realmente están sumando estas actividades a su jornada de trabajo y desarrollo profesional. ¿Por qué? ¿Qué es lo que tenemos que replantear?

* Estefania Rodríguez (@fa_alterado) es antropóloga y semiotista amante de la música y la improvisación. Maestra en Diseño, Información y Comunicación sigue profesionalizándose en novedosas metodologías de análisis. Es representante del @SEMIOFEST en México.