Razones para enseñar el derecho con sentencias

blogeditor · 16 de noviembre de 2020

No son pocas las personas que se gradúan de la carrera de Derecho sin haber leído nunca una sentencia. Aunque absurdo, no es inexplicable. Nuestra tradición jurídica nació priorizando el estudio de códigos y leyes. Todavía hay quienes creen que se es mejor profesionista mientras más artículos puedan recitarse de memoria, como si se tratasen de conjuros que contienen la materia primigenia de aquello que llamamos Derecho. Las sentencias pueden ser largas, repetitivas y técnicas. Es verdad. Pero no dejan de ser un testimonio de la justicia en acción. De ahí que posean un papel pedagógico insoslayable.

El estudio de sentencias nos recuerda lo insignificante que es el Derecho frente a la vastedad de posibilidades de la realidad. Por más que un Congreso intente adelantarse a los múltiples escenarios a los que podrían enfrentarse los juzgados, siempre los Códigos y las leyes terminarán siendo herramientas para adoptar resoluciones razonables y no fórmulas con la cura inalterable para los conflictos.

Además, las sentencias tienen una carga narrativa que no puede ser desperdiciada. Nuestra especie es de seres narrativos y bajo esa lógica construimos nuestra identidad –individual o colectiva–. ¿Para qué hemos dedicado siglos al perfeccionamiento de la literatura, el teatro, el cine y la televisión, si no es para contar historias? Si bien no existe una única forma para aprender, creo que las sentencias pueden facilitar la comprensión de conceptos, la identificación del uso práctico de las herramientas jurídicas y el reconocimiento de los alcances de los derechos, así como una forma de aproximarse a la actividad de los tribunales.

Esa carga narrativa de las sentencias permite una formación jurídica más consciente del papel que juega la profesión en la vida humana. En lugar de ejemplos abstractos, la enseñanza de las sentencias nos obliga a hablar de problemas reales que llevaron a las personas a depositar un cierto grado de confianza en el Derecho. Bien seleccionados los casos y explicando los hechos con el mismo interés con el que se explicarán los argumentos de las sentencia, creo que puede ser una vía para que la formación jurídica incida en la empatía.

Por supuesto, hay de sentencias a sentencias y no todo lo que venga de los tribunales es infalible. Es precisamente por eso que el estudio de casos a través de sus fallos fomenta también entre el alumnado una postura crítica frente a lo que el Derecho es, lo que debería ser y lo que podría ser. Puede ser un ejercicio muy enriquecedor generar un ambiente en el cual el aula permanezca con la expectativa de si se les está dando una sentencia para resaltar su valioso contenido o para identificar sus serios problemas argumentativos. O bien, para descubrir todas las luces y las sombras que pueden convivir en una misma resolución.

En la materia de Derecho Constitucional II de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey cerramos este semestre con un total de 50 sentencias de la SCJN que formaron parte de la bibliografía, ya sea a través de explicaciones, resúmenes o lecturas completas encargadas para la casa. Las evaluaciones finales de las y los alumnos dirán si fue la metodología idónea. Me atengo al veredicto. Pero creo que al menos desató conversaciones interesantes, preguntas muy pertinentes y en más de una ocasión me dejó con más dudas que las certezas que pensaba explicarles. Y creo que ese es el valor de que las futuras personas dedicadas al Derecho aprendan no solo lo que dicen las leyes, sino lo que se decide en los tribunales.

@kalycho