Rajoy y la Rifa del Tigre

blogeditor · 28 de noviembre de 2011

Rajoy y la Rifa del Tigre

Por: Marco Cancino y Mariana Tapia, Consultores de Inteligencia Pública.

La situación en la que Mariano Rajoy llegará a la cabeza del Parlamento español, no es la más deseable para un líder político; el desempleo, la deuda española, la crisis del Euro, la presión de los mercados financieros y la decepción de los españoles ante la incapacidad del actual gobierno español encabezado por Rodríguez Zapatero, no pueden más que generar expectativas sobre el propio Rajoy y el Partido Popular (PP). El nuevo Primer Ministro ha sido hermético con los planes que tiene para activar una economía estancada en un país que busca respuestas y en una comunidad europea que exige acciones rápidas.

 

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero, cabeza del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), se hizo del control del gobierno en 2004, prometió modernizar la economía y acompañar el cambio con políticas sociales que garantizaran beneficios para toda la población española a pesar de los grandes riesgos que ello implicaba. Y es que ya entonces se sabía que la deuda de España podía  convertirse en un problema si las tasas de interés del Banco Central Europeo (BCE) aumentaban. Para entonces, los españoles ya esperaban acciones concretas, principalmente en el ámbito laboral: la tasa de desempleo (11.2%) era la más alta de la eurozona.

 

Con el turismo y el mercado inmobiliario como principales fuentes de financiamiento económico, España era una economía confiable de la comunidad europea hasta 2008. Sin embargo, tanto la burbuja inmobiliaria española, como la crisis económica global, dañaron la línea de flotación de las finanzas, no sólo del país en su conjunto, sino de una proporción importante de los españoles y las españolas que habían visto hasta entonces el endeudamiento como única forma de financiar su consumo y la adquisición de vivienda.

 

Sin embargo, el creciente déficit financiero español, financiado principalmente con deuda hizo que desde finales del 2010 y principios del 2011, el rescate del sistema financiero español fuera visto como una cuestión de tiempo. Las inyecciones de capital para los bancos regionales—que constituyen la mitad del sistema financiero español—se calculaban en 20,000 millones de Euros y la reestructuración del sistema financiero se convirtió en una prioridad, no sólo para el propio gobierno español, sino para la Comunidad Económica Europea en su conjunto.

 

El manejo de las finanzas públicas locales tampoco ayudó mucho. Como muchos otros países, España tiene una burocracia ineficiente, cuyo gasto anual es de poco más del 9% del PIB. Aunque los planes de reducción de déficit público son una solución teórica conveniente;  los especialistas han recomendado analizar sus implicaciones: reforma fiscales dolorosas y poco populares, reducción de servicios públicos y, tal vez, aumentos en impuestos al  consumo.

 

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Una de las principales expresiones en contra de las medidas de ajuste económico y política social implementadas por el gobierno español es el 15/M (movimiento de “los indignados” en España), el cual lleva al menos seis meses de protestas públicas con un alto riesgo de que éstas se tornen más graves.

 

El 20 de noviembre, los socialistas perdieron una tercera parte de sus asientos en el parlamento; un día después, el Rey Juan Carlos de España reformó la Constitución para limitar el déficit público y tranquilizar a los mercados financieros.  Las calificadoras internacionales mantienen a España en un nivel aún alto, pero con expectativas negativas; al parecer, la calificación  se mantiene más por las implicaciones que pudiera tener en el nivel de confianza de los inversionistas tanto europeos, como en el resto del mundo.

 

Hoy, el desempleo en España sigue siendo el más alto de la zona, pero según The Economist, ha llegado al 21% de la población económicamente activa y cerca del 40% de la población entre 18 y 30 años. Las filas de los desempleados, las conforman funcionarios públicos de gobiernos locales, principalmente de los sectores de salud y educación.

 

La crisis española confirma la vulnerabilidad de la Eurozona: con Irlanda, Portugal, Grecia e Italia en crisis, los 12 países restantes deberán estar muy fuertes si el proyecto de la comunidad económica ha de mantenerse. Rajoy está a favor de los eurobonos y la compra de deuda por parte del Banco Central Europeo (BCE); aunque las economías más fuertes, como la alemana, no desean apoyar a España; las nuevas malas noticias para Alemania,  dejan claro que ningún país está a salvo de la crisis y será éste, quien tendrá que asumir los mayores costos financieros del rescate de sus socios europeos.