¡Auxilio, quiero trabajar! 

Joel Aguirre · 3 de junio de 2026

¡Auxilio, quiero trabajar! 

En nuestra sociedad existe la idea arraigada de que las personas jóvenes no quieren trabajar ni estudiar. Pero una mentira dicha mil veces no se vuelve verdad por eso. Detrás de ese grito hay millones de personas jóvenes con interés genuino, talento, ideas y actitud. Lo que sí es cierto es que, en la práctica, ese grito pareciera ser silenciado por un ecosistema laboral que no está diseñado para escucharlo ni para traducirlo en trayectorias de empleo digno.

El grito de auxilio no es una señal de debilidad. Es un aviso que queremos visibilizar. Lo que enfría ese entusiasmo juvenil es un ecosistema laboral abrumador: sobra información y sobra desinformación, las ofertas laborales son ambiguas, las condiciones suelen ser precarias y las rutas de inserción raramente están claras. En ese contexto, el auxilio se pierde en un mar de ruido y de incertidumbre, sin que se traduzca en trayectorias de empleo digno y muchas veces se pierde en el desinterés.

Aquí surge una paradoja: muchas personas jóvenes sí tienen experiencia, pero esa experiencia en auge termina siendo percibida como un límite más que como un activo. En un mundo de competencia, las oportunidades tienden a irse a quienes ya tienen caminos abiertos, contactos o trayectorias previamente reconocidas. Quienes más saben o a quienes les han echado una mano suelen ser quienes toman esas oportunidades primero. 

El sistema laboral, en muchos casos, opera centrado en sus propias urgencias, en su necesidad de rentabilidad y en la protección de sus intereses internos. No es cuestión de ilegalidad, sino de prioridad: muchas empresas no incluyen como parte de su misión ayudar a un sector con experiencia en auge. Así, el talento joven se queda en la periferia, con ese grito de auxilio que no encuentra eco.

Aquí lo importante no es repartir culpas, sino proponer qué hacer. Y justo ahí aparece una respuesta que desde nuestra experiencia sí funciona: el acompañamiento. No como una receta mágica, sino como una forma de abrir camino, escuchar de verdad y ayudar a que cada persona joven reconozca su propio potencial. 

Cuando se trabaja así, no se les dice qué hacer desde fuera, sino que se les impulsa a tomar decisiones con mayor claridad, a fortalecer su agencia y a moverse con más seguridad en su trayectoria. Esa es la diferencia entre dejar solos a las juventudes frente al ruido y ofrecerles una guía que les permita avanzar con sentido.

Conocer la cara gris del mundo laboral para diferenciar entre precariedad y espacios dignos

En Jóvenes Constructores no creemos en las carencias, sino en activos en potencia. Insistimos en que las personas jóvenes necesitan ese empujoncito que siempre viene bien, no porque no sepan, sino para orientar su energía, actitud y habilidades en la creación de una estrategia de movilidad social que aporte valor al lugar donde decidan trabajar.

Nuestra metodología se basa en la coconstrucción de un plan de vida y un plan de movilidad social, junto a nuestro equipo capacitado y profundamente humano. Aquí no hablamos de educadores, ni siquiera de facilitadores; más bien de aliados, con quienes, codo a codo, se puede poner en práctica la estrategia trazada e iterar las veces que sea necesario. En nuestra experiencia, esta forma de trabajo es más motivante, orientativa y efectiva.

Sí, sabemos que afuera hay competencia y entornos complicados. Sí, sabemos que, desafortunadamente, en muchos lugares pareciera que la única forma de ascender es mediante favores. Nuestro enfoque no busca negar esa realidad, pero tampoco quedarse atrapado en la idea de que no hay remedio. Necesitamos conocer la cara gris del mundo laboral para diferenciar entre la precariedad y los espacios dignos que sí permiten crecer. 

Ese punto es clave. La orientación que consideramos valiosa ayuda a visibilizar el mundo del trabajo de una manera orgánica, para facilitar la toma de decisiones y, sobre todo, fortalecer la capacidad de enfrentar lo adverso con valentía. También saber reconocer y recibir las oportunidades y los buenos momentos con apertura, felicidad y agradecimiento.

Como te habrás dado cuenta, el grito de auxilio no es desproporcionado: efectivamente hay un entorno que hay que confrontar y seguirnos entregando desde nuestras esferas para procurar un entorno laboral digno para las juventudes. Queda un largo recorrido por caminar, pero invitamos a otras organizaciones, empresas y gobiernos a sentarnos y crear estrategias que favorezcan a nuestro país. A final de cuentas, todas y todos compartimos el mismo territorio.

En Jóvenes Constructores buscamos ser una pieza clave dentro de la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno, incidiendo desde lo local y desde nuestra experiencia acumulada para contribuir a que más jóvenes tengan oportunidades de desarrollar una vida laboral en condiciones dignas. Para nosotros, la Alianza también representa un espacio de aprendizaje, diálogo e intercambio de alto nivel, donde distintas miradas se enriquecen mutuamente y permiten afinar estrategias con mayor alcance. En última instancia, es una muestra concreta de que el trabajo sistémico, articulado y sostenido sí puede abrir caminos reales a favor de las juventudes.

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Contacto: www.jovenescontrabajodigno.mx