Quiero las Bubis más grandes

Maricela Rosales · 25 de julio de 2011

Quiero las Bubis más grandes

Fidencia fue una niña mimada por todos, fue la pequeña de la familia de 8 hermanos. Como su nombre no le gustó nunca, aunque era el nombre de su abuela materna, ella escogió que le dijeran Fifí.

Fifí era una niña delgadita y a medida que se hizo mujer adquirió algunas curvas en su cuerpo, aunque no las suficientes para ella y eso le preocupaba demasiado. El remedio para alcanzar un cuerpo escultural, no cabía la menor duda, era el bisturí. Así que acudió a diversos
cirujanos plásticos para ver presupuestos e implantes seguros.

Sus hermanos le cooperaron con una buena parte de los honorarios del médico, ya que todos querían consentirla con ese nuevo cuerpo escultural con que Fifí soñó siempre.Después de 4 largas horas en el quirófano la operación fue todo un éxito. Sus senos aumentaron 4 tallas y sus glúteos adquirieron unas redondeces espectaculares.

Estuvo encerrada un mes y medio, viéndose a cada momento en el espejo. No se reconocía para nada en ese cuerpo nuevo, la identidad personal le hizo crisis una y otra vez. Por fin aceptó que todo era para mejorar su
“autoestima” y eso valía la pena todo el sufrimiento y las crisis vividas en ese periodo.

Fifí era muy bailadora, cada semana se iba a los bares de moda de La Condesa a bailar con sus amigos, Luis y David y,eventualmente, Israel también se unía al grupo.

Una noche estando el grupo de amigos de Fifí con ella en el bar “Pata Negra”, un hombre joven no cesaba de observar a Fifí y sus contoneos cachondos en la diminuta pista de baile. Primero envió tragos gratis a todos los de la mesa, y mucho más tarde por fin se animó el
chico a acercarse al grupo y presentarse: -Soy Marlon y vivo en Australia, ¿me puedo sentar con ustedes? -La respuesta fue unánime, sí.

Marlon enloqueció con la figura de Fifí y de inmediato le propuso que se fuera a vivir con él a Camberra, donde radica y trabaja para una compañía trasnacional dedicada a fabricar productos e implementos agropecuarios. Le iba muy bien económicamente. Aquí Fifí vio su oportunidad de oro, y de pronto le dijo: ¡Va!

Hoy 25 de julio del 2011, Fifí vive enclaustrada en una linda residencia campestre en un lujoso campo de golf, muerta de aburrimiento y rodeada de cientos de canguros que trotan por el “green”; ya se embarazó dos veces y tiene dos lindas criaturas australianas, rubias y de ojos
azules.

A 20 mil kilómetros de distancia de su México lindo y querido, Fifí reniega de su presente acomodado pero de un total aislamiento social, y, agrega ella, ¿y, el cuerpazo, pa que chingaos me sirvió?

A Marlon, su marido, le ofrecen un mejor puesto en Afganistán, donde las mujeres tienen que cubrirse el cuerpo, la cabeza, y solo enseñar los ojos.

Fifí se la está pensando detenidamente en qué hacer, en cuál decisión tomar.

Sus amigos David y Luis, siguen embriagándose como siempre en el “Pata Negra” de La Condesa, todos los viernes por la noche. Y siempre brindan por la “Escultural Fifí”. ¡¡Salud!!

Aquí te dejo un video Ennio Morricone, música de la película “Erase una vez en América” que después de muchos años la volví a ver y la disfruté como la primera vez. Un manjar para el Amor. Hasta la próxima.