blogeditor · 22 de agosto de 2022
¿Quién quiere un empleo donde se duerme sobre cartones? ¿Quién quiere un empleo donde no podrá celebrar Navidad ni Año Nuevo en casa? ¿Quién quiere un empleo donde se arriesga la vida? Estos detalles no aparecen en las convocatorias de empleo, pero podrían ocurrir si la vacante es para desempeñarse como policía.
Las convocatorias de las distintas Secretarías de Seguridad Pública establecen para unirse a esta fuerza requisitos generales tales como nacionalidad, edad, estatura, escolaridad, buena salud, buena conducta, carencia de antecedentes penales, tatuajes no visibles y contar con cartilla militar. Algunas convocatorias mencionan beneficios obtenidos al unirse a la fuerza de seguridad (unas más detalladas que otras), pero hay elementos que no todas abordan, por ejemplo vocación de servicio, salarios y plan de carrera.
¿Acaso no es importante tener una fuerza de seguridad pública dedicada a servir por vocación? ¿Acaso no vale la pena informar a quien aspira a emplearse como policía que puede crecer, ascender y profesionalizarse e idealmente con un ingreso acorde a su desempeño o tareas?
En la mirada de la población, una persona decide unirse a la policía por necesidad económica (41 %), por falta de oportunidades laborales (29 %) y porque no tiene estudios ni preparación (14 %); porcentajes menores consideran que lo hacen para ayudar a la población (19 %), para combatir a la delincuencia (9 %) o por un sentimiento patriótico, es decir, de acuerdo con la encuesta Ser Policía en México del COP UVM, la percepción del ciudadano sobre la policía es que tienen esta profesión por necesidad, por falta de mejores oportunidades laborales derivadas de su falta de preparación, pero claramente para la población no se es policía por vocación.
Miembros de distintas corporaciones compartieron sus testimonios informando, en su mayoría, llegar a este empleo por convicción, por amor, por vocación, por una tradición inculcada en una familia con generaciones de policías o al servicio de la seguridad:
También existen quienes llegaron por otros motivos:
Aunque el motivo puede estar fincado en la necesidad, esto no impide desarrollarse en esta profesión con compromiso:
Algunas convocatorias anuncian frases como “sueldos competitivos”, “compensaciones”, listan las prestaciones y otras indican la cantidad recibida por este empleo. El ingreso promedio de policías y agentes de tránsito fue de $ 7,180 pesos al primer trimestre de este año de acuerdo con la Encuesta de Ocupación y Empleo; la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el Secretariado Ejecutivo y la Comisión Nacional de Salarios Mínimos en mayo de 2021 informaron en el documento Salario Digno Policías que el sueldo nacional promedio fue de $ 13,283 pesos -tomando como referencia policía estatal, agente de tránsito municipal, celador de reclusorio y granadero-.
Salario Digno Policías señala que el ingreso mensual más bajo es de $ 6,357 (Chiapas) y el mayor de $ 21,090 (San Luis Potosí). En la búsqueda por definir un salario digno para los policías por entidad determinaron que el rango ideal iría de $ 8,651 (Veracruz) a $ 18,024 (Quintana Roo).
La retribución de un policía por el trabajo realizado resulta inadecuada para 60 % de la población, sobre todo al considerar las dificultades enfrentadas: encarar a la delincuencia, al crimen organizado, estar expuesto constantemente a la violencia, es decir, una profesión donde ponen en riesgo la vida (37 %), de acuerdo con la encuesta de COP UVM.
Desde la perspectiva de los policías, su ingreso resulta incongruente si se considera el peligro que afrontan, las condiciones laborales, las guardias. También hay quienes ven en el sueldo (aunque sea poco) estabilidad y seguridad, y quienes externaron su desconocimiento ante los procesos que determinan las diferencias de sueldo entre corporaciones y entidades. En palabras de estos servidores:
Convocar a mujeres y hombres para servir al país con la oportunidad de hacer carrera policial como una opción de vida puede leerse en algunos despliegues de las secretarías de seguridad pública. Destacar en ellas la profesionalización implica dos elementos indispensables de donde derivarán otros más. Por lo pronto, aludir el tema ayudaría en ir cambiando la percepción de la policía en términos de capacitación, eficiencia, adiestramiento, legalidad, es decir, tanto aspirantes como sociedad tendríamos conocimiento de la existencia de un proceso formativo y, por otra parte, el ingreso de un aspirante a la policía es de formación inicial, pero puede desarrollarse profesionalmente, hacer una carrera, lo que habla de ofrecer la oportunidad de una capacitación continua bajo los parámetros de la normativa de Seguridad Pública.
¿Cómo viven los elementos de seguridad estas iniciativas de profesionalización? ¿Qué perciben de ellos? ¿Notan cambios en la preparación y profesionalización al interior de la institución? En voz de los policías apreciamos que no es sencillo, hay retos pendientes y también cambios:
La profesión respetable del servidor por convicción e interesado en ser útil al Estado y proteger a la ciudadanía podría ocupar un papel protagónico en los despliegues que buscan la incorporación de nuevos integrantes a la seguridad pública.
* Adriana Rico Villanueva es socióloga egresada de la UNAM, coordinadora del Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México (@CopUVM).