blogeditor · 10 de septiembre de 2014
¿Cuántos de ustedes se han despertado una mañana fría con el cuerpo cortado debido a un resfriado y aparte de un té de tila se han recetado sin consentimiento médico un Afrin? ¿Cuántos por pasarse de tacos, pozole y garnachas han enfrentado una congestión súbita e inolvidable que para “aliviarse” han tomado, por decisión personal y sin indicación de un especialista, un lomotil porque se los recomendó la vecina? ¿O cuántos de plano tienen un tío, o un primo, o un amigo que es doctor y eso les otorga súbitamente un título de especialista para tratar cualquier malestar físico?
A este mal hábito se le llama automedicación. Sin duda una mala práctica que afecta seriamente la salud de pacientes y un comportamiento que los mexicanos debemos evitar.
En #LaVentanaIndiscreta me asomé a datos de Defoe y me sorprendió el tamaño del problema. Cuatro de cada diez personas (42%) acepta que durante los últimos seis meses se ha automedicado. En contraste, seis de cada diez mencionó que no se ha autorecetado durante los últimos seis meses.
#LaVentanaIndiscreta nos deja ver cuáles son las personas que en mayor medida tienden a automedicarse:
Pero déjenme ir un poquito más a fondo y compartir con ustedes a través de #LaVentanaIndiscreta los principales argumentos que utilizan aquellas personas que se medican sin intervención médica.
[contextly_sidebar id=”Tc1Ksx4SyJwFH98FgZHz1JexXMvs70Lz”]En primer lugar, de las personas que se automedican encontramos argumentos relacionados con:
1) Temas económicos. 73% de los que se automedican lo hace por dificultades económicas
2) Falta de tiempo. 64% menciona que el tiempo de espera para las citas médicas es muy largo.
En un segundo grupo apreciamos tres tipos de argumentos:
1) Los que “conocen las consecuencias”. 64% de personas considera que las consecuencias de la automedicación no son tan graves
2) Los aspirantes a doctor. 61% dice tener algún conocimiento sobre el malestar o la enfermedad
3) Los críticos. 52% son críticos y piensan que la atención médica es deficiente.
En tercera instancia observamos a los penosos. Existe un 25% le da vergüenza el ir a una revisión médica.
Auto medicarse es un hábito que debemos prevenir. Cambiar este mal comportamiento no es cosa de un día pero todos debemos hacer un gran esfuerzo. El gobierno generando políticas públicas que encaminen y modifiquen nuestros malos hábitos; las farmacéuticas siendo más claras en las consecuencias de los medicamentos y nosotros mismos preocuparnos por atender a cabalidad los lineamientos de los medicamentos. Al final es nuestro cuerpo el que está en riesgo.
¡Ya deja de automedicarte!